viernes, 24 de marzo de 2017

Alicia Tomando el Té con el Sombrerero Loco.

Desde hace muchos años tengo una amiga inglesa, se llama Lucy Hamilton, una vez le pedí si me podía platicar la historia de sus inicios, y esto es lo que me contestó: 
That was good enough for me. I didn't wait to hear about the alternative.
As a 4 year old, I knew that what I really, really wanted to be was one of those nice, sugary and spicy things - a Girl!
My lucky break came when I was 13 and sent to an all boys boarding school.
At the end of the first term, each class did a short play: We did  the mad hatter's tea party from
“ALICE IN WONDERLAND” and guess who  played Alice in a pretty blue dress with a white apron and stockings?
Apparently I was a natural Girl because the next year I was chosen to play Juliet in a modern dress version of “ROMEO & JULIET”.
It must have been obvious to both the costume mistress and my mother that I loved the role and the teenage Girl's clothes because they allowed me to  keep the lovely short pink party dress over a white bouffant petticoat that I wore for the  ball scene.
Mama instinctively understood my femininity and not only allowed me to dress regularly at home, but also gave me the guidance with clothes, make-up and  hair (but not boys!) that a mother naturally gives a daughter.
Consequently my teenage years were wonderfully happy and uncomplicated.
She is still Lucy's closest friend and supporter.
My career (as a man) has taken me all over the world, but Lucy always goes too, so I have Girl-friends, Tranny-friends and Boyfriends of many nationalities.
I live a full life as a woman, shopping for dresses, shoes, lingerie and make-up, going to the beautician and hairdressers, and visiting restaurants and clubs with friends.

Tomando esto como un tema para un relato, escribí un cuento, que dice así:
A mis 4 años de edad, sabía que yo quería ser una de esas cosas graciosas, agradables y hermosamente vestidas; una niña. Mi oportunidad llego cuando tenía 13 años, estaba en un colegio solo para varones. El director  decidió que a partir de ese año, cada grupo haría la presentación de alguna escena correspondiente a un cuento o novela. En esa primera ocasión, el director de la escuela había decidido que se llevaría a cabo “Alicia en el País de las Maravillas”, a nuestro grupo nos tocó hacer la escena del té en la mesa del sombrerero y el conejo y otros personajes.
La maestra pregunto que quien quería hacer de Alicia, de lo emocionado que estaba, alcé mi mano, lo bueno que ningún otro chico quiso hacerlo, es más, de hecho nadie quería hacerlo, pues la maestra me dijo –que bueno que quieres hacer este papel, porque siempre lo difícil es hacer que un chico quiera interpretar un papel femenino- en ese momento me di cuenta y me ruboricé, la maestra al verme apenado me dijo que no había ningún problema, que no me diera pena, que muchos hombres en el teatro habían interpretado a mujeres, que era algo común, de hecho, en la época de Shakespeare y Cervantes no existían mujeres en el teatro, siempre eran hombres quien interpretaban los papeles femeninos. Eso me dejo un poco más tranquilo. Una vez que la maestra termino de repartir los papeles de cada chico en la obra, nos entregó una lista de cosas que nos tenían que comprar nuestros padres para la obra. Yo tenía ansias de ver la lista, pero estaba en un sobre cerrado, así es que en todo el camino a la casa iba ansioso de ver que es lo que me tenían que comprar. Pero en lo que el camión de la escuela nos llevaba, me  quedé pensando que a lo mejor no le iba a gustar la idea a mi mamá de que hiciera el papel de la niña Alicia, eso me dio un poco de miedo, así es que cuando entré a la casa, no hallaba como decírselo a mi mamá, empecé a rondar en la sala donde estaba mi mamá sentada bordando un pañuelo, me vio de reojo y me dijo, “Nando”, que me quieres decir, porque cuando te pones así es que quieres decirme algo…le contesté,  eeeesste, fíjate que en el salón van a representar la escena de Sombrerero tomando
el  té del cuento de Alicia en el País de las Maravillas, y la maestras me escogió para participar… entonces mi mamá me preguntó que qué papel iba representar ¿serás el sombrerero o el conejo blanco? Entonces me ruborizo mucho y le digo no mamá, bajando la voz dije –Alicia- Inmediatamente agrego, -pero si tu no quieres no lo hago mami. Entonces mi mamá se sonríe y me abraza diciéndome, si quieres hacerlo tú, yo encantada, además te hice pasar un mal rato, pues me hablo tu maestra para decírmelo, además ese día veré a una hija que no tuve, pues siempre quise tener una hija y también un hijo, pero ya vez, tuve tres hijos. Haber, ven vamos a tomar un refresco en la cocina y hablamos de tu representación, me dijo mi mamá. Ya sentados mi mamá me dijo, quieres simplemente ponerte el vestido de Alicia y verte como un niño con vestido o ¿quieres verte realmente como Alicia? Como Alicia mamá, rápidamente contesté, -ya me lo imaginaba hijo- Pues te verás como Alicia. Mañana iremos a ver a la modista para que te confeccione tu vestido y después iremos al centro comercial a comprarte algunas cosas. Bueno vete hacer tus deberes de la escuela y después, podrás salir a jugar con tus amigos, sí mami, le contesté.
Al día siguiente me paró mi mamá temprano, desayunamos, nos arreglamos muy bien y nos fuimos. Primero pasamos a la casa de la modista, que era una señora que vivía a tres cuadras de nosotros, ella más que modista de mi mamá era su amiga, pues se conocían desde hace mucho tiempo. La señora Elvira nos recibió, saludándonos con mucho entusiasmo, pues hacía un buen tiempo que no me veía. Hola Fer, ya me contó tu mami que harás el papel de Alicia en tu escuela, -sí señora- con mucha pena se lo dije, entonces ella me dijo –no te de pena Fer, solo es una representación
y toma en cuenta que en el teatro siempre hombres han interpretado personajes femeninos sin ningún problema, anda pasa que te voy a tomar las medidas para hacerte el vestido. Pasamos a un cuarto donde me subí en un banco y me empezó a tomar medidas, mientras me decía –si quieres puedo hacer el  vestido muy simple, quitarle lo más posible lo femenino, como un reflejo dije no, en eso me doy cuenta y me pongo rojo de vergüenza, entonces la señora Elvira me dice, -a que bueno que lo quieres bonito, verás que hermoso te lo voy a dejar- terminó de tomarme las medidas, así es que nos despedimos, pero antes, la señora Elvira nos dijo que la semana entrante fuéramos para hacer las pruebas y corregir el vestido. De ahí fuimos a la zapatería, mi mamá le explicó a la dependiente que yo haría una obre de teatro y representaría a Alicia en el país de las maravillas, que queríamos uno zapatos para esa representación, entonces la señorita me dijo siéntate y te traigo varios modelos a ver cuales te gustan, para eso le preguntó a mi mamá el número que calzaba, contestó mi mamá del 4. Ella trajo varios paras de zapatos, de los llamados “Mary Janes”, en diferentes colores y con distintos grabados, escogí unos azul cielo y con un moño al lado. De ahí nos fuimos a una tienda que vende accesorios para las damas, entramos y fuimos directos a la zona de pelucas. Nuevamente mi mamá habló con la encargada y le explico lo que queríamos, entonces ella trajo varias pelucas, me sentaron y empezaron a probármelas, la señorita le dijo a mi mamá que la mejor era la de pelo largo, pues siempre en todos los grabados tanto de la época en que se escribió el cuento, ponen a una niña de pelo largo. Así mi mamá escogió una de pelo castaño claro, que era la que mejor quedaba con el color de mi  piel, pero antes de comprarla me preguntó que si me gustaba, yo solo asenté la cabeza. Por dentro de mi estaba extremadamente emocionado de ver que mi mamá me estaba comprando cosas de niña y, que eran para mi…
Claro que yo trataba de disimular lo más posible, verlo como si fuera una rutina cualquiera. Finalmente fuimos a comprar la ropa interior. Estando ahí, mi mamá escogió unas calcetas azul pálido con encaje bordado en forma de moños, muy parecida a la de los zapatos. Después de comprar las tobilleras me dijo mi mami -oye Fer, yo sé que los calzoncillos no es necesario que sean de niña, pero yo quisiera comprarte unos, pues siempre tuve esa ilusión de comprar ropa de encaje de niña, aunque si quieres no te la pones, simplemente me daré ese gusto, ¿te parece?- Le conteste; claro que sí mami, no te preocupes mamá, según yo se lo dije con mucha indiferencia. Mi mamá agarró un juego de pantaletas con olanes en la parte trasera y una camiseta que hacia el juego, además agarró 5 pares de pantaletas, volteó a verme y me se sonrió cuando fue a pagar. Después fuimos a ver las faldas y blusa, entonces le dije a mi mamá que para que, si ya me iban hacer mi vestido, entonces me dijo, ¿oh! Fer, déjame, quiero  sentir el placer de compara esta ropa, aunque tú no la uses. Finalmente fuimos a comer, ya relajados de tantas cosas que hicimos, me empieza a decir mi mamá, bueno Fer, primero una señorita no come como lo estas haciendo, los brazos procura tenerlos siempre pegados a tu cuerpo, solo mueve los antebrazos brazos y las muñecas, pero de manera delicada, tus piernas juntas, yo oyéndola muy atento, empecé hacer lo queme decía, al cabo de terminar de comer, ya había aprendido sentarme y a comer como una chica. Al terminar nos fuimos a la casa, llegamos y nos pusimos a descansar viendo la tele. Yo me senté como siempre, entonces me dijo mi mami, ¡Fer ven acá! Al ir tras de ella a su cuarto, donde dejó las cosas que compramos me dijo -te volviste a sentar como un niño-, entonces le dije; es cierto, ya no lo vuelvo hacer. Mientras traigas pantalón lo seguirás haciendo, pues estas ya acostumbrado, para eso compré las faldas y blusas, para que andes aquí en la casa y aprendas a moverte como una chica, mis ojos brillaron, y rápido reaccioné y le digo a mi mamá, creo que no es necesario, entonces ella me confirma, -pues yo creo que sí, claro que si no quieres… Obviamente le dije que sí. Lo que dijo mi mamá era cierto, en el momento que me puse la falda, empecé a tener más cuidado de como moverme en general.

Lewis Carroll, autor de Alicia

País de las MAravillas.
En la escuela, en las tardes hacíamos los ensayos, la profesora quería que todo saliera muy bien, pues había un premio para la mejor representación y, los jueces que siempre eran los profesores que no tenían grupos en el concurso, calificaban varios aspectos, como la representación de todos los participante, en particular si se destacaba alguno o varios de cada grupo. El vestuario, se podía elegir una de las ilustraciones que han aparecido desde que se publicó el cuento en 1865 por Lewis Carroll. En nuestra época el más conocido son las ilustraciones de Walt Disney. Todo esto influiría en la puntuación para ganar el primer lugar. La profesora supo escoger a los alumnos más aptos en actuación, en muy poco tiempo logramos hacer la representación, ya nadie nos equivocábamos y si ocurría, teníamos la habilidad de improvisar para que no se notara la equivocación.
El siguiente viernes fuimos mi mamá y yo con la señora Elvira, par que me hiciera las pruebas, ya estaba terminado ese hermosísimo vestido azul, con su delantal bordado. Al probármelo, la señora Elvira vio que le hacía falta plegarlo un poco más de un lado, me dice, estará listo para mañana en la noche, entonces vieron mi mamá y la señora Elvira que fruncí el ceño y me preguntaron que por qué. Entonces les dije que mañana sábado en la tarde iba haber el ensayo final con la coreografía y los trajes correspondientes, en eso vi que la señora Elvira se quedó pensando, se metió a un cuarto y al ratito salió con un vestido un poco parecido, pero no tan hermosa y me dice –mira Fer, llevas este vestido, no le digas a nadie que no es el que usarás el domingo, que crean que iras con este vestido sencillo, así el domingo vas a deslumbrar a todos, se van a quedar con la boca abierta, ¿no crees? Me pareció magnífica la idea, incluso le comenté a mi mamá cuando íbamos a la casa que no me pondría la peluca y no llevaría las calcetas. También le gustó mucho la idea a mi mamá, jijiiji nos fuimos riendo.
Al día siguiente que llegué al ensayo, ya estaba casi todos, lo curioso es que todos estaba a la expectativa de cómo iba a llegar, al ver que entre con mi ropa común y corriente, como que se decepcionaron, pensaban ver a Alicia, por dentro de mi me reí, solo traía cargando una bolsa que contenía el vestido y un moño para la cabeza. Entonces la maestra les dice a todos, por favor vayan a vestirse que en 10 minutos empezamos, todos nos dirigimos a otro salón que funcionaría como vestidor, en eso me detiene la maestra y me dice –oye Fer yo pensé que te ibas a disfrazar muy bien de Alicia, como te vi tan emocionado en participar en la obra, pero veo que solo traes ese vestido sencillo y ni siquiera tres unos zapatos adecuados- Entonces le dije, no se preocupe maestra, volteé para que nadie nos oyera, lo que pasa es que hasta dentro de dos horas va a estar listo mi vestido, entonces mi mamá y yo decidimos hacerles pensar a todos que no me voy a vestir correctamente, para mañana darle la sorpresa, principalmente a los otros grupos- entonces nos reímos la maestre y yo y fuimos hacer el último ensayo. Al terminar la maestra nos llamó y nos dijo que estaba muy satisfecha con todos nosotros, pues había salido muy bien, no tuvimos ningún error, continúo diciendo; entonces mañana los espero a las once y media en punto, tendremos media hora para arreglar todo lo mejor posible, por favor traten de venir ya con sus disfrácese para ahorrar tiempo, bueno ya se pueden ir. Salimos de la escuela y mi mamá ya me estaba esperando, pues teníamos que ir por el vestido. Llegamos a la casa de la señora Elvira y el vestido ya estaba terminado y dentro de una bolsa transparente, se veía hermosísimo.
Aprendiendo a comportarse
como niña.
Al día siguiente nos paramos para acabar temprano el quehacer de la casa que hacíamos todos los sábados. Al terminar, comimos y al final descansamos un ratito. Me dice mi mamá, súbete a bañar, mientras preparo todo, te dejo tu ropa en la cama. Mi mamá me había preparado un baño de tina, con sus aceites perfumados, yo disfruté ese baño, hasta que el agua se empezó a enfriar, abría la regadera y me enjuagué, salí me sequé y al fina salí del baño a la recámara, dirigiéndome directamente al cajón de mi ropa interior, entonces oí que mi mamá me decía, tu ropa interior también esta en la cama. Cerré el cajón y me volteé caminado hacia la cama, mi sorpresa fue que mi ropa interior era el conjunto que mi mamá había comprado de pantaletas con camisetita, esa pantaletas con los olanes, yo me emocioné y rápido me la puse. Entonces se asoma mi mamá y me dice, ¿esta bien esa ropa? Y le contesto apenado, sí mamá. Me puse mis calcetas y mis hermosos zapatos. En eso entra mi mamá con el vestido y me dice, a ver levanta los brazos, te lo voy a poner. Me quedó perfecto, quise ir a verme al espejo y mi mamá no me dejó, me dijo te verás hasta que estés completamente arreglada, y hablo en femenino, Fer, porque en este momento ya eres Alicia, ¿estas de acuerdo? Yo me sonreí y dije sí mamá, acepto. Me puso mi peluca y un poco de maquillaje, al final me vio y vi que se emocionó, anda ve al espejo. Al verme vi a una niña, no había rastro del niño que soy, me di vueltas para ver como la falda del vestido volaba, me gusta mucho mami, ándale toma este pequeño bolsito donde he puesto un poco de tu labial, tu credencial d ella escuela y polvo, por si sudas un poco de la frente y la nariz.
Al llegar a la escuela, me baje del coche con mi mamá y nos fuimos caminado al salón, de reojo vi que se me quedaban viendo, también vi a las otras Alicias, de los otros grupos, y ellos si se veían que eran los chicos solo con un vestido copiados de la película de Waltt Disney. Llegamos al salón, ya estaban algunos de mis compañeros y la maestra, al verme entra, se sorprendió mucho y me preguntó, ¿realmente eres Fernando? Yo solo asenté la cabeza, me dijo te ves muy bien, te ves como una niña. Entonces se acercaron mis compañeros, y en lugar de burlarse de mi se admiraron también, y dijeron, de seguro ganamos el premio, si nos sale muy bien nuestros diálogos y tu que pareces realmente una niña, seguro que ganamos. Se iniciaron las actuaciones, empezó el primer grupo, nosotros éramos el tercero. Al fin nos tocó, yo hice gala de lo que mi mamá me había enseñado, la forma de sentarme de tomar la taza del té, en fin todos esos pequeños detalles. Por suerte nadie de nosotros nos equivocamos en los diálogos, así es que estuvimos espléndidos. Después siguieron los demás grupos hasta llegar al final. Empezó la espera, todos el grupo incluyendo a la maestre estábamos muy nerviosos, pues aunque habíamos sido superiores a los demás grupos, siempre entran los nervios. De repente se acerca a nosotros uno profesor del jurado y llama a la maestra, inmediatamente corrió el rumor que nos iban a descalificar, todos nos volteamos y nos preguntábamos que por qué.  Nos quedamos
Alicia, la niña en que se inspiró
Lewis Carroll, para escribir
tan maravilloso cuento.
viendo fijamente todos a la maestra y a los maestros del jurado, de repente todos voltean a verme y asientan la cabeza en forma afirmativa, entonces la maestra regresa con nosotros con una sonrisa de oreja a oreja, eso nos indicaba que todo estaba muy bien. Nos dijo, silencio que van a anunciar al ganador.  Entonces el profesor presidente del jurado, dice, el grupo ganador es el de la maestra Pastrana, inmediatamente gritamos ¡¡¡eeeeeeh!!! Entonces el presidente del jurado agradece a todos los participantes, tanto actores como los niños que ayudaron a hacer los escenarios y principalmente, a los maestros y maestras que pusieron de su parte su vocación de directores de teatro. El presidente del jurado dice: Quiero mencionar que el grupo ganador se debió a que no tuvieron equivocaciones durante la actuación y, todos los niños actuaron muy profesionalmente, como anécdota quiero mencionar que íbamos a descalificar al grupo de la maestra Pastrana, porque creíamos que el papel de Alicia lo había realizado una niña, pero ella nos aclaró que no, que es Fernando el actor que interpreto a Alicia, así es que quiero que le demos una aplauso pues lo ha hecho también, que todos los presente pensamos que era una niña. En ese momento sentí que mi cara se ponía roja como un jitomate, pero al ver que me aplaudían y que en ningún momento vi caras o gestos de burla, entonces salude ye hice una reverencia, primero como niño y después como Alicia, tomando cada lado de la falda con las manos y haciendo la típica reverencia de damas, en ese momento aumentaron los aplausos, me sentí soñada en ese momento. Al terminar nos dice la maestra, niños vamos a la reunión que tenía preparada para este momento, pues estaba segura d que ganaríamos. Entonces los niños con disfraz nos dirigimos al cuarto para cambiarnos, pues mi mamá me había traído mi ropa. Entramos al cuarto y empezamos a sacar la ropa normal pero, al abrir mi bolsa resulta que había unos trapos de cocina y una toalla, entonces salí a decirle a mi mamá qué esa no era la bolas, entonces me dijo ¡ay! Me he equivocado y te traje la bolsa de la ropa sucia de la cocina, jajajaja se rió mi mamá, pero yo me puse nervioso y le dije que voy hacer, me dice mi mamá –cálmate, ahora hablo con tus compañeros y tu maestra del error que cometí- y así fue, hablo con mis compañeros y con la maestra, la reacción de todos ellos fue completamente positiva, no había problema, además, me dijo la maestra, tú te vez normal, como una niña disfrazada de Alicia, jijijijiji. Entonces eso me dio ánimos y asistí a la fiesta como Alicia. Los ánimos de la fiesta eran muy buenos, pusieron música y todos los chicos se pusieron a bailar, y me puse a bailar como chica, en momentos agarrando la falda y dando vueltas, todos perfecto, nadie dijo nada de mi comportamiento femenino. Al final ya que nos íbamos mi mami y yo, nos dice la maestra, Fer, de repente se me olvido que eras un chico y pensé que eras una niña común y corriente, se lo comenté algunos chicos y sus papas y, ellos también llegaron a la misma conclusión, te felicito, gracias maestra, esto se lo dije ya con orgullo, ya se me había pasado cualquier rastro de pena, así salimos caminando a nuestra casa mi mamá con su hija Alicia… 
Debo comentar que el siguiente año, nos tocó representar a Romeo y Julieta, ¿quién creen que hizo el papel de Julieta? Como fue una versión moderna, use una minifalda, por primera ves me puse medias y zapatillas de tacón alto… Bueno esta es otra historia que les contaré después...

Hasta la Próxima
 Su amiga Nanda

lunes, 20 de marzo de 2017

Mi Biografía Hasta mis 20 Años.

Mi Biografía
En el Zócalo de la Ciudad de México
Diciembre de 2012
Yo nací en la hermosa ciudad de México y muy cerca de la plaza de la Constitución (Zócalo), por eso me siento muy Mexicana.
Mis papas nacieron en el interior de mi México hermoso, ellos se casaron muy jóvenes, como se acostumbraba en esa época.
Fui la más chica de tres hermanos varones, o sea, no tengo hermanas. Nací en los primeros meses del año y, voy con la mitad del siglo, o sea que ya tengo bastantitas primaveras, pero me siento todavía una niña, pues me gusta jugar, correr, subir a los árboles y todo lo referente a la niñez y juventud. Cabe decir que que mi comportamiento es completamente acorde a mi edad, salvo esos momentos que me sale ser pequeñín. 

Mis Primeros Recuerdos
Si alguien tiene los derechos de esta foto y
quiere que la retire, por favor comuníquenmelo a
través de un comentario en esta misma página
Mis más lejanos recuerdos son de cuando tenía dos años, yo siento que esos recuerdos son un sueño, pero como los describo, mi mamá dice que sí fue así y son recuerdos de mi bisabuela. Ahora, pasando al tema que nos compete, mis recuerdos de cuando sentí por primera vez la atracción de las cosas femeninas, fue alrededor de los cuatro años, recuerdo que mi mamá contrato a una señora que tenía un hijo de mi edad, entonces cuando ella planchaba, el niño y yo jugábamos, recuerdo que una ves encontré unos pasadores para el pelo y, me emocioné mucho el que nos los pusiéramos.
Yo se que a esa edad un niño no tiene noción real de lo que es el género, pero como me crié en un ambiente machista, de alguna manera mi inconsciente de niño sabía que estaba prohibido que un niño se pusiera cosas de niñas.

Durante la Primaria

Cuando tenía seis años mis papas nos llevaron a ver una película, sinceramente no se de que trataba ni mucho menos que película era, solo me quedo grabado que vestían a un señor de mujer y después salía y todo mundo se reía, no se si de él o por otra razón, lo importante es que me fije en ese detalle, que cualquier otro niño o niña de esa edad, no le hubiera prestado atención, pero supongo que algo influyo, pues me acuerdo perfectamente de esa escena. Otra cosa que recuerdo, fue que un día mi mamá nos contó que para ser niña solo bastaba el ponerse un vestido y ya, curiosamente no me

entro el alboroto de ponerme un vestido para ser niña, simplemente lo asimilé y no se que tanto influyo en mi feminidad y, sinceramente no me interesa saberlo. Después a mis ocho años mis hermanos y yo nos pusimos a jugar en la recámara de mis papas, no recuerdo por que razón mi hermano mayor se puso un vestido de mi mamá, era de esos vestidos de falda doble circular, muy a los años cincuenta, también me gusto mucho ese juego, pero esa culpa (inconsciente) que empezaba a sentir en esa época, meobligo a no ponerme ese vestido en ese momento, claro que más adelante lo hice, según yo me veía muy bien, pero seguro que ni me veía, ya que en esa época, yo era muy chiquita (aproximadamente 8 años) y como les digo, ese vestido tenía mucha tela. A partir de esa época, empecé a ponerme los vestidos y faldas de mi mamá cada vez que me quedaba sola en casa. En esa época, aunque era muy chica todavía, más o menos seguido me quedaba en casa, por lo que disfruté muchas vese la ropa de mi mamá.
En el edificio donde vivíamos tenía amigos con los que jugábamos casi todos los días, también había unas vecinas, eran tres hermanas, la más grande era un año menor que yo y a ellas, obviamente solo les permitían jugar jugos de niñas, por lo que rara vez podía jugar con ellas, pero cuando jugaba con ellas, era a la casita, y obviamente yo hacia el papel del papá, no me molestaba, al contrario me gustaba mucho. Una ves les propuse que cambiáramos de papel y que yo fuera la mamá, me vieron raro, así es que  y jamás volví a proponer seméjate cosa, curiosamente, cuando yo no jugaba con ellas, una de ellas hacía el papel del papá. Para que se den cuenta como en esa época las niñas y niños ya teníamos muy metido el machism, una mujer sí podías hacer el papel de un hombre, pero al revés, era intolerable.
 La primera ves que me puse un vestido delante de otraspersonas, fue cuando tenía doce años, en la casa de los vecinos donde eran tres chicos, estábamos jugando a las cartas y el que perdiera se tenia que poner un vestido de la mamá de ellos, por más que quise perder no se me dio, perdió Hugo, el más chico de ellos y lo tuvimos que vestir a fuerzas, pues el no quería, yo le dije que también me pondría un vestido para que se animara, al fin lo hizo y nos reímos, después nos quedamos Hugo y yo solos en la recámara, entonces le dije que ahora me tocaba a mi, y el dijo que no era necesario, pero yo le dije que cumpliría mi palabra, el caso es que estaba terminando de ponerme el vestido cuando entran todos los demás y me sentí muy mal y extremadamente culpable, obviamente todos se rieron de mi, pero jamás se volvió a comentar la anécdota.

Jugando a la casita


En sexto año de primaria el maestro castigaba a los niños que se portaban mal, poniéndoles un delantal de las niñas, por más que traté de que a mi me pusieran uno, nunca lo logre, creo que le caía bien al profesor y nunca me castigo, curioso que cuando una más quiere que la castiguen, no pasa nada ¿verdad?



Durante la Secundaría
Al pasar el tiempo, no volví acercarme a los vestidos en presencia de otras personas, por el miedo a ser ridiculizado, solo me quedaba ponerme la ropa de mi mamá, pero como mis hermanos ya eran jóvenes, iban y venían a la casa, se volvió muy peligroso ponerme la ropa de mi mamá, así es que solo me quedaban mis fantasías, recuerdo que cuando estaba en una clase muy aburrida, me puse hacer una lista de la ropa, que como mujer debería ponerme, mi lista era: pantaletas, liguero (en esa época no se habían inventado las pantimedias), medias, fondo, vestido, etc. Después de hacer esto me sentía muy pero muy mal, me sentía un "bicho" raro y, siempre me decía que cuando entrara a la Prepa dejaría esas tonterías.


Violeta, la mejor amiga de Fernando, lo persuadió para
ir como dos chicas al baile de graduación de la secundaria.
Muchos de sus compañeros bailaron y se enamoraron de él,
sin saber que era su compañero de clase, Fernando.
Personalicé esto hechos, pero sí es verdadera, la historia,
pasó en los EEUU.
Aquí cabe hacer una reflexión sobre esto, por todas las hoja personales que he visitado en el Web, me he dado cuenta que estos remordimientos de conciencia que nos entran son naturales, pues estamos sintiendo algo que va en contra de cómo nos educaron, ESE ES EL PROBLEMA, tenemos que romper ese prejuicio social, si te gusta verte bonita, ¡¡¡hazlo!!! Y ponte muy bonita, si te gustan los hombres y hay uno que te hace caso y que además, te gusta, pues adelante, y si te gustan las mujeres, pues también adelante, tenemos que entender que somos libres de elegir lo que queremos, para de esa forma ser cada día más felices, ¿o no lo creen?




Cuando estaba a mitad del tercer año de secundaría, llego a la casa a vivir Tina, una amiga de mis papas de Cd. Madero y, ella había estudiado el la Universidad de San Luis Potosí, ella era un chica de 26 años y, obviamente vestía a la moda. Una ves que me quede sola, me puse un vestido de ella,  y parecía que éramos de la misma talla, al verme en el espejo con un vestido de mi talla y moderno, fue lo máximo mis queridas lectores, les aseguro que esa sensación que hasta la fecha la siento dentro de mi. Me lo quite y en el momento que lo guardaba oí que entraron mis papas, obviamente me asusté como nunca, eso hizo que no lo volviera hacer.

Durante la Preparatoria
Al entrar a la Prepa según yo, ya no me vestiría de chica, pues además me había dado cuenta que me gustaban mucho las muchachas, me dedique a estudiar y hacer deporte, sobre salí a nivel Nacional en esgrima, me gustaba mucho sobresalir en deportes, ya que las chicas me elogiaban por mis triunfos, pero aunque esto me hacía sentir muy bien, no podía decirle a ninguna chica que me gustaba y que si quería ser mi novia, pues mi timidez con las mujeres era extremadamente grande, eso me hacia sentir muy mal. Lo curioso es que nunca pensé, qué pasaría si a mi novia supiera que me gustaba usar faldas.

Cuando estaba en segundo año de prepa, Tina ya vivía en su departamento y nosotros nos habíamos cambiado de casa. Un día, Tina me invito a Cd. Madero, a visitar a sus papas y hermanos, yo con gusto acepte, me acuerdo que me divertí mucho, pues sus hermanos eran de mi edad y diario nos íbamos a jugar fútbol o a nadar en la alberca de un amigo de ellos, o a la playa en fin, esa semana la pase muy bonito y la recuerdo con mucho cariño. Cuando regresamos al DF estaba lloviendo muy fuerte, entonces yo
Una vieja fotografía donde estoy
en una competencia de florete,
en 1969, ya estaba en el primer
año de la Facultad.
salí de la estación de los camiones (en ese entonces no existían la TAPO) para conseguir un taxi que nos llevara a su departamento, yo quede echa una sopa, hasta mis calzoncillos había que exprimirlos. Estando en su casa me dijo que me metiera a bañare con agua caliente para que no me fuera a enfermar, así lo hice, me seque y me acordé de toda mi ropa estaba sucia, y bien sucia pues cada muda la había usado dos días pues no tuve tiempo de lavarla, entonces le dije a Tina, así es que me dio un bata para que saliera del baño, me dijo que iba a hablare por teléfono a mis papas para que cuando vinieran por mi, me trajeran ropa, pues ella no tenía lavadora y era imposible salir a lavar por la lluvia. Cuando regreso me dijo que hasta el día siguiente vendrían por mi. Entonces Tina me dijo que le diera la bata porque ella se iba a bañar y que me dejaba una ropa en la cama y, que me aguantara, ya que era una situación de emergencia, me metía a la recámara y le di la bata con la puerta entreabierta para que no me viera. Al voltear me encontré con unas pantaletas nuevas, todavía tenia el precio y con una falda de tablones a cuadros y un suéter femenino.

Gustosa me puse mis primeras pantaletas, oh, fue lo máximo, no paso de que merendáramos y nos fuéramos a dormir sin antes, recibir unas clases de cómo se debe usar una falda, sentarse caminar etc., eso lo hacíamos en broma, bueno eso creía ella, pero yo estaba feliz. Ah, se me olvidaba, también fue la primera vez que dormí con un negligé, pues a ella le gustan mucho, tenía diez, y muy hermosos. Al día siguiente llegaron mis papas y rápido me vestí y nos fuimos a la casa. Este incidente fortuito me hizo darme cuenta que mi feminidad estaba ahí, que solo la había reprimido y de cierta forma me había sentido incompleta durante dos años. A partir de ese momento cada vez que podía quedarme sola en el departamento de Tina lo hacia, ya saben por que ¿verdad?
En tercer año de prepa sucedió que en las tardes tenía que ir a al centro a entrenar esgrima y a la hora que salía el camión que iba a mi casa ya no pasaba, por tal motivo tenía que irme a casa de Tina, ya que mi hermano al salir de la facultad de Ingeniería, pasaba por mi y, nos íbamos a la casa, si era viernes, Tina se iba con nosotros a la casa a pasar el fin de semana. Así es que cuando llegaba yo a la casa de Tina para esperar a mi hermano, platicábamos un poco y después se hacia un poco aburrida la situación, hasta que empecé a decirle que si me ponía un vestido de ella como juego para pasar el tiempo. Ella acepto sin ningún remilgo, como yo siempre fui
A mis veinticinco años, en mi casa.
delgada no tuve mucho problema para que me quedaran algunos de sus vestidos. Así paso casi seis meses y todos los viernes era lo mismo, hasta que ella me dijo que se le hacia raro que me gustara ponerme sus vestidos y yo le contesté que solo era para pasar el rato, en lo que mi hermano llegaba por nosotras para ir a la casa. Ella me contestó que no, que eso era algo más, el caso es que me acorralo y le tuve que decir que siempre me había gustado ponerme ropa de mujer, entonces me hizo la pregunta ¿entonces te gustan los hombres? Le conteste que no, al contrario me fascinan las chicas y me gustan mucho, ella sabía que me gustaba mucho la hermana de mi mejor amigo. A la semana siguiente que llegue a su casa me dijo: Fer, he estado pensando esto por mucho, y he llegado a la conclusión que debes ir a ver a un psiquiatra, yo te doy el dinero. No me quedó otra que aceptar, por que si no, se lo diría a mis papas. Pues al llegar con el psiquiatra, yo le empecé a contar lo que me pasaba y al terminar me dijo, no te apures, no eres homosexual, por lo que eso se te pasará y no te apures más. No pasaron más de tres sesiones y la ultima, me dijo que simplemente evitara ponerme ropa de mujer y que eso era todo (que fácil ¿verdad?, si así fuera todo en este mundo sería de lo más aburrido, ¿no creen?). Yo mañosamente le dije a mi amiga Tina que el doctor me había dicho que podía vestirme cuanto quisiera, que eso se me quitara poco a poco, ya que no era homosexual. Entonces ella me dio permiso para ponerme su ropa las veces que quisiera, en ese entonces ya estaba en el primer años de la facultad..
Lo que ella no sabía es que yo empecé a ahorrar dinero para comprar mi ropa interior, zapatillas y una peluca. Para esto les pido que lean “Mi primera salida a la calle


No me canso de poner esta fotografía (restaurada), que corresponde a la primera vez que salí a la calle
en tacones altos.

El resto de mi vida trasgresora, a partir de esa primera salida, la iré poniendo poco a poco, no va a ser cronológica y, serán solo las aventuras en que me paso algo importante para mi.

miércoles, 15 de marzo de 2017

Es una Obligación el ser Feliz ó ¡Hay que Romper las Reglas Sociales!

Fernanda; 1999
Este artículo no pretende dar una fórmula para ser feliz, como muchos libros de superación personal que usando psicología barata (esta es una opinión personal basada en mi experiencia en relaciones humanas). Lo que pretendo es que tratemos  de ubicarnos en esta vida y empezar a romper barreras sociales, ya que estas barreras  (prejuicios sociales) nos llevan a ser infelices o, hacernos creer que somos felices.
Voy a empezar esta "plática" haciendo ver que cuando se rompe una regla de la sociedad, el resultado es que los defensores de esas reglas hagan lo imposible para mantenerlas y, por lo tanto, hacen infelices a los demás.
Galileo
La primera gran regla rota de la sociedad (aquí quiero aclarar que la palabra "regla" la vamos a entender como el conjunto de normas que rigen a la sociedad en general, en la ciencia, en la religión, etc.) fue el hecho de que la tierra no es el centro del Universo. Cuando Galileo dijo que la tierra se movía, por poco y es llevado a la hoguera, sólo le salvó el tener buenas relaciones con algunos clérigos, pero se le obligó a desdecirse. La iglesia, en este caso la católica, se rehusó a admitir que la tierra se movía, tuvieron que pasar casi 450 años para que el Papa (Juan Pablo segundo, 1994) reconociera públicamente que Galileo tenía razón.
Este es un ejemplo de lo absurdo de las reglas sociales. 

Darwin
La segunda gran regla rota fue el siglo pasado, cuando Darwin da a conocer su teoría de la evolución, o sea que los primates y los seres humanos evolucionamos (posiblemente) de un mismo antepasado, comúnmente llamado el eslabón perdido. Hasta la fecha no existe ninguna religión que acepte esta teoría (posiblemente tendremos que esperar otros 450 años para que lo hagan), aunque existen pruebas científicas irrefutables de la teoría de la evolución.

Por último, la tercera gran regla rota se dio en los años veinte en Alemania, por Freud, indicando que nuestro comportamiento esta regido por el inconsciente, lo cual también ha sido rechazado por la sociedad. Uno de los sectores que más rechazan esto, son los autores de los libros de superación personal, quienes insisten en que el consciente es el que nos rige, aunque existen muchas pruebas de que es el inconsciente el que lo hace.
Freud
Freud
No pretendo meterme en una discusión filosófica de estos hechos, simplemente los expongo para darnos cuenta el daño que nos hace las reglas sociales. Al ser nosotras transgresoras de estas reglas sociales, nos sentimos culpables y, por lo tanto, (por lo general) nos hacen infelices.
Voy a platicar un poco de mi vida entre los 17 años y los 25 años, época en que fui muy infeliz debido a mi feminidad (no por el hecho de mi feminidad, sino por mi ignorancia, debido a las reglas sociales). Cuando me encontraba cursando la Prepa, sentía (y hasta la fecha lo siento) que la vida era un regalo de la naturaleza (para ese entonces yo ya me había desecho de los prejuicios religiosos),
Campeón Nacional
Juvenil de Florete,
1968 y 1969 
yo hacía mucho deporte, fui campeona Nacional Juvenil de esgrima, estuve en la selección de segunda fuerza de baloncesto de la Prepa, era muy cotizada para fútbol de coladeras (el que se juega en el arroyo de la calle y las porterías son las coladeras del desagüe), en fin era un chico admirado por mis compañeras debido a mi potencial deportivo. Por otro lado me gustaba mucho estar cerca de mis compañeras, me atraían mucho, pensaba como sería mi vida con una mujer.
Pero al salir de ese ambiente tan hermoso de la Prepa, entraba a otro igual de hermoso y, me refiero a que mi feminidad salía a flote. Me ponía a ver a las muchachas en el camión, envidiándoles el cómo se veían (en esa época se puso de moda por primera vez la minifalda) y que yo no podía verme así, pero soñaba en verme no sólo así, sino mejor y hacer que todas las miradas se fijarán en mi. Gracias a que tenia acceso al departamento de una amiga, yo podía vestirme muy hermosa (al principio esta amiga no sabía que me vestía con sus ropas).
Pero después de haber sido feliz en la mañana en mi escuela y por la tarde por haberme visto hermosa, en la noche empezaba mi desesperación. Primero, las reglas sociales me decían que yo estaba fuera de ellas y por lo tanto estaba en la clandestinidad. Segundo, la ignorancia de la época me decía que yo era homosexual, pues me gustaba vestirme de mujer (en esa época sólo había blanco y negro, no había matices). La principal desesperación que tenía, consistía en la aparente incongruencia entre mis dos gustos, esto era totalmente inaceptable por la sociedad, o sea, estaba fuera de lo blanco y negro. Mi curiosidad por mi feminidad me llevo a buscar literatura sobre el tema y, por primera vez, encontré la palabra travesti (en un diccionario de sexualidad), Poco después encontré que los trasvestis no nesesariamente eran homosexuales, había también heterosexuale. Un domingo estaba leyendo el periódico, éste traía una sección de efemérides con diferentes reportajes de  la sociedad,  un reportaje me llamó la atención mucho, era de un grupo de “shows" travestis que se dio a conocer mundialmente en Francia, el cual contaba con un integrante casado y con un hijo y aclaraba enfáticamente en el reportaje, que era heteroxesual. Todo esto me llevo a la conclusión de que yo no era un “bicho raro”  y por lo tanto podía convivir con mis dos gustos. Pero les aclaro, que antes de llegar a esa conclusión, fueron muchas noches muy desgastantes y todo, por las reglas sociales. Cuando al fin logre amalgamar mis dos gustos, me sentí feliz, me casé, tuve tres fabulosos hijos, me divorcié (mi divorcio no tuvo que ver con mi feminidad) y me volví a casar y hasta la fecha soy muy feliz.  
Primera salida junto en tacones
junto con mi esposa.
Esta fotografía la tomó mi esposa y, siempre nos acompañamos como hombre y mujer en los noventa, nos acompañamos como amigas. Aclaro que al encontrar el grupo de Crisálida en el DF, decidí ponerme mis tacones solo en el DF, así que mi esposa ya no me acompaña en mis paseos, pero mi mamá me acompañó muchas veces, mi hija en dos ocaciones y mi hermano en la última ves que salí. Yo logré encontrar la llave de la felicidad y, en general, a las personas que conozco que son felices, son personas que de un modo u otro han roto las reglas sociales (estoy hablando de personas no transgresoras del género). En esta época el romper las reglas sociales no nos conduce a la hoguera ni a la cárcel (ojo, romper las reglas judiciales, mal llamadas leyes, sí nos conduce a la cárcel).
Entonces yo les invito a romper esas reglas tan absurdas que tenemos encima y que nos hacen infelices, con esto no quiero decir que le digamos a todo mundo que somos transgresores del vestir, porque precisamente la mayoría de la gente utilizará esas reglas sociales para agredir a nuestros seres queridos y, eso sí sería desastroso, no por nosotras, sino por las personas que amamos. Esto me conduce a invitarlas a que le digan a las personas que aman (estando ustedes seguras que son amadas) sobre su transgresión, en general nuestros padres o esposa no lo entienden por ignorancia, pero por el hecho de amarnos, intentarán entenderlo, así es que si platicamos con ellos, llegará el momento en que lo harán. Claro que habrá padres o esposas que serán incapaces de entenderlo (esto es algo que nosotras sentimos de antemano, algo nos dice si lo van a entender o no) y en esos casos mas vale no decirlo. Pero donde hay amor, lo demás no importa. Para acabar esta plática les diré lo siguiente: La formula que yo encontré para ser feliz, es hacer lo que nuestro inconsciente nos dice, él poder lucir bellas, sentir esa ropa interior tan delicada, el estarse pintando los labios, el sentir como el aire nos entra por debajo de la falda, eso es la felicidad, y más si tenemos una persona importante que apoya nuestra feminidad, y para eso hay que romper las reglas sociales y, de ninguna manera sentirnos culpables por hacerlo.

Corolario
El corolario es algo alterno al escrito principal pero, de alguna forma tiene una vinculación, por lo tanto, lo que quiero decir aquí es algo no tiene que ver con la transgresión del género, pero sí con la felicidad. Cuando Galileo dijo que la tierra se movía y, por lo tanto, que no era el centro del universo, tiró por tierra muchas bases de las religiones (de todas las épocas), los hombres se sintieron terriblemente porque ya no eran tan especiales, aun siendo la imagen de Dios. Al pasar el tiempo, no sólo se descubrió que la tierra no era el centro del universo, sino que se encontraba dentro de un conglomerado (una galaxia llamada Vía Láctea) de estrellas como nuestro sol. Y al comparar nuestro sol (que es mil veces mayor que la tierra) con la galaxia resulta insignificante y además, se encuentra en la orilla de la galaxia; esto nos lleva a concluir que la tierra está, como muchos otros planetas, girando alrededor de su respectivo sol y por lo tanto, aparentemente ningún ser superior (Dios) la puso ahí. 
Entonces lo más probable es que sólo tenemos una oportunidad de vivir esta vida y, por lo tanto, esto nos obliga a ser felices, porque no tendremos otra oportunidad más adelante. Incluso para las personas que creen en algún Dios, las Iglesias les garantizan la felicidad en la otra vida, pero ¿por qué no serlo también en esta vida?
Como siempre les mando un gran beso tronador y un abrazo de Oso.

Fernanda del Mar

martes, 14 de marzo de 2017

La Primera vez que Salí a la Calle

INTRODUCCIÓN

Era un viernes de diciembre del año de 1970, cuando yo era una jovencita cerca a sus 21 primaveras, estudiante del primer año en la Facultad en la UNAM. En esa época yo tenía acceso al departamento de una amiga de la familia y ella se iba los fines de semana a mi casa familiar, que se encuentra en el norte de la gran ciudad de México, mientras que ella vivía en el sur, allá por la colonia Portales. Unos tres meses antes de ese hermoso viernes, yo había heredado de mi hermano mayor su coche pues él se acababa de comprar un auto nuevo, un hermoso DKW, de seguro la mayoría de las que lean estas líneas no tenga idea de que tipo de auto era "ese", se puede decir que era un modelo del actual Audi, ese sí lo conocen, ¿verdad?, y todas quisiéramos uno. Claro que yo estaba feliz cuando mi hermano me dio las llaves, pero había que hacerle algunas reparaciones. Como buena estudiante el dinero que recibía de mi mamá a diario únicamente me alcanzaba para mi transporte y me quedaba un poquito que yo había estado guardando para poder comprarme una peluca, zapatillas, un vestido, ropa interior y cosméticos. Entonces, decidí repartir mi dinero para comprar mis enceres femeninos y dejar caminando a mi DKita (así le decía de cariño). La peluca era indispensable, así como la ropa interior y zapatillas, ya que ninguna de las mujeres que conocía calzaban del mismo número que yo. Y por otro lado, mi DKita necesitaba urgentemente una afinación y el cambio de una pieza de la suspensión, que me costó bastante dinero. Quedó pendiente la marcha y un defecto que tenía en el carburador, porque había que comprarle una pieza y el dinero que me quedaba no me alcanzaba para todo (entre mis monerías me gusta la mecánica automotriz, claro de los autos viejitos, de los que tenían carburador y platinos, porque de los nuevos no entiendo ni un pepino). 

Entonces, siguiendo con mi historia, el defecto que tenía mi hermoso DKita era que cuando se quedaba parado más de una hora era imposible echarlo andar con su marcha eléctrica, había que sacar un poquito de gasolina con una manguerita que tenía destinada para eso y echársela a la garganta del carburador, después empujarlo el con la cuarta velocidad puesta hasta que arrancara. Algo hermoso de este auto, es que era semiautomático, sólo tenia el pedal del acelerador y del freno, ya que el embrague (¡ojo!, esta es la palabra correcta en español, no "clutch") era eléctrico, al tomar la palanca de velocidades se cerraba un circuito eléctrico y se activaba el embrague, el caso es que al arrancar el DKita una dejaba de empujar y el coche se detenía, pero su motor quedaba andando, entonces me subía y metía primera y aceleraba. O sea, que para echar andar el DKita con un empujón, solo era necesaria una persona, no dos como en el caso de los autos convencionales.


LAS ZAPATILLAS

Un día que salí temprano de la escuela, me dirigí en mi flamante DKita a unas zapaterías que se encontraban donde empieza la avenida Ermita, ahí por la colonia Portales, estuve viendo las zapatillas, únicamente contaba con 100 pesos; para eso, yo ya había pensado que me pondría una falda azul de mi amiga Tina, por lo que me fijé principalmente en las zapatillas azules. Después de dos horas de estar buscando me encontré una pequeña zapatería metida en un callejón, al voltear las vi y me quedé prendida de ellas. Eran color azul oscuro de tacón del cinco y con un hermoso moño en el empeine, crucé los dedos con mucha fuerza antes de ver el precio y cuando lo vi, eché un brinco y ¡viva! que la dependienta voltea a verme, ya que estaba un hermoso "90 pesos en tallas del 23 al 25". Entonces la señorita (la dependienta) me asintió, "estoy segura de que encontró lo que estaba buscando ¿verdad?"

En ese momento regresé a la tierra y al oír esas palabras sentí que mi temperatura subía a más de 40 grados, de la pena. Nunca me había puesto a pensar como iba a comprar vestidos, maquillaje, zapatos femeninos, etc. Pero la forma en que la señorita me habló me dio confianza y entonces le contesté que sí, entonces ella agrega, "¿son para su mamá o para su novia?", rápido le contesté que para mi novia y el exabrupto de felicidad es que había encontrado lo que quería y al precio que tenía en mente. Crucé la pequeña puerta y entonces ella me dijo "¿cuáles son?" y se las señalé, me preguntó ¿qué número calza tu novia?" y yo le contesté que realmente no sabía cuál era, pero le dije que una vez ella se puso mis tenis y anduvo muy a gusto todo el día, entonces ella me preguntó que de que número calzaba yo, le contesté que del cinco. Se agachó y sacó una típica caja de zapatos, al abrirla, vi un resplandor que destellaba, eran esas hermosas zapatillas (claro, el resplandor sólo lo vi yo).
Casi me voy hacia atrás cuando ella me dijo, ¿por qué no se los prueba?, "pase por aquí y pruébeselos, nadie lo va a ver y así esta seguro que le quedan a su novia". Todo lo hice tan autónomamente y hasta que me preguntó que como los sentía, me los vi puestos (no recuerdo ni cuando me quite los calcetines), entonces le contesté que ligeramente apretados, entonces ella me dijo "estarán bien ya que al usarlos con medias quedarían perfectos". Me pregunto que si quería que me los envolviera para regalo, le dije que sí. Saqué mi flamante billete de 100 pesos, de esos que tenían al gran Hidalgo (de aquellos cafés que se hacían en los USAs) y me devolvió mis diez pessssssotes.
Al salir de la zapatería abrazando mi caja con un enorme moño rosa, volteé para despedirme de la amabilísima y comprensiva señorita, nos dijimos hasta luego y en su sonrisa se veía una satisfacción de haber ayudado a un muchacho en apuros, pero ella nunca supo la gran ayuda que me dio, además de las zapatillas, pues con ese encuentro me di cuenta que un hombre puede fácilmente comprar cosas de mujer sin el más mínimo problema. Realicé toda la ceremonia para echar andar a mi DKita, y al fin me subí al auto y no me aguanté las ganas, con mucho cuidado desenvolví mi regalo y me puse mis zapatillas, aceleré el auto y me dirigí a mi casa con una gran satisfacción, además accionando los pedales con unas hermosas zapatillas azules.

  
La Peluca Y Otras Cosas  
A la semana siguiente, nuevamente salí temprano de la facultad y me fui a la tienda Aurrera Universidad, entré con mi DKita al estacionamiento y me dirigí a la tienda, tomé un carrito y empecé a pasearme por los pasillos hasta que encontré los discos, eché un disco de Oscar Chávez y uno de Chabuca Granda, seguí caminando hasta la lencería y estuve viendo los bikinis (juego de pantaletas con brassier) hasta que encontré uno rosa con un moñito enfrente tanto en las pantaletas como en el brassier. Inmediatamente me dirigí a las  cajas, la señorita tomo mi mercancía y me dijo son 130 pesos, con todo dolor de mi "codo" le pague. Curiosamente los discos me costaron casi el triple que mi bikini, por tal motivo no podría comprar la pieza del carburador, o sea que para arrancar el Dkita, seguiría con el empujón. En ese estacionamiento del Aurrera había una serie de tiendas de las cuales había una de pelucas "Pixie". Las pelucas Pixie tenían poco de haber salido al mercado  en México, antes de que salieran, el que yo pudiera comprarme una peluca era casi imposible, pues las más baratas oscilaban entre los 800 y 1500 pesos, en cambio las Pixie iban desde los 100 pesos hasta los 450 las de pelo largo. Al llegar a la tienda de nueva cuenta me dio pena el estar mirando las pelucas, pero me acorde de mi amiga la de la zapatería y me puse a mirar sin importarme quien me veía, y de nuevo ocurrió, nadie me veía ni se extrañaba que un hombre estuviera viendo pelucas. 
Al encontrar la que me gustó, me decepcioné, pues el precio se salía de mi presupuesto, por lo tanto tuve que conformarme con una de pelo corto pero con "crepé", esa costaba 210 pesos, se salía por 10 pesos de mi presupuesto, pero recordé los diez pesos que ahorre la semana pasada con mis zapatillas y decidí entrar a la tienda. Entré a la tienda con mucha confianza y le dije a una de las dependientas: me puede enseñar esa peluca de pelo corto que esta allá, la señalé con mi dedo, me contestó "la quiere chica, regular o grande" (no me imaginé que había diferentes medidas), entonces le dije que mediana, de todos modos ella me contestó "si no le  queda a la persona, con mucho gusto se la cambio antes de una semana". Yo pensé que la iba a sacar del aparador y con mucho cuidado la envolvería y yo me llevaría una caja grande. Pero ¡¡no!!, abrió un cajón y sacó la peluca y la metió en una bolsita y me la dio. Debo haber puesto una cara de no sé qué porque la señorita rápidamente me dijo "para que la peluca quede como la del aparador, tiene que peinarla, o llevarla a un salón de belleza donde se la peinarán". ¡¡Ahh!!, "esta bien señorita, así lo haré". Pasé a la caja y pagué mis 210 pesotes. Bueno esto me resolvía el problema de guardarla, porque ya había ideado mil cosas en donde guardar mi hermosa peluca. Me fui a la panadería del Globo y me compré un panqué de chocolate, hice la ceremonia para echar andar mi DKita y me enfile a mi casa comiendo mi panqué en lo que pensaba en que fecha sería el gran día.




LOS PREPARATIVOS 

El gran día fue fijado para el viernes 21 de diciembre. Ese día me paré a las diez de la mañana, era tarde, ya que me había dormido a eso de las cuatro de a mañana debido a la emoción por lo que pasaría ese viernes por la noche. Mi mamá me dijo que quería de desayunar (como buena mamá, hacía lo que fuera con tal de que su hijito estuviera bien), me sirvió una tanda de panes con mantequilla y un rico café. Como nada más quedábamos ella y yo en la casa, se sentó a platicar conmigo. "Oye Fer, que té pasa te veo raro, como un poco excitado, ¿te encuentras bien?". Hice cara de fastidio y le conteste de mala gana, "claro que estoy bien mamá, lo que pasa que hoy en la noche vamos a ir a una fiesta". "¿Con quien vas a ir?", "con quien más mamá, con Julián y Oscar, ya sabes que siempre vamos juntos, y ahora va acompañarnos la hermana de Julián". "Y tu vas a estar feliz ¿verdad?", es que mi mamá sabía que Miriam la hermana de Julián me gustaba mucho. Como a las doce del día me despedí de mi mamá y me
fui en mi DKita, lo lleve a lavar tanto por  dentro como por fuera.

Como a las tres de la tarde llegue a las cercanías del departamento de mi amiga, fui directo a un salón de belleza con mi peluca en la mano, al entrar una señorita se dirigió a mí preguntando que deseaba, le enseñe la peluca y le dije que si la podían peinar y me contestó que cómo la quería mi mamá, le contesté de que como sabía que era para mi mamá y me dijo que todos los muchachos que traían pelucas era para sus mamás, en eso ambos soltamos una sonrisa. "Bueno", le dije, "supongo que un crepé", "esta bien ven por ella como a las ocho de la noche", levantó la mano y señaló hacia donde había como siete pelucas y me dice "y aparte, las clientes que llegan, pero ten por seguro que estará lista para las ocho". Salí muy contenta con un dolorcito en la panza debido a que ya tenía hambre. 

Para esto me fui a casa de Julián que vivía (y vive todavía) en el mero centro de Portales, ya que había quedado con el de que comeríamos juntos. Cuando llegué a su casa Miriam estaba saliendo con su guitarra y le pregunté que adonde iba, me dijo que a casa de unos amigos para practicar ya que darían una serenata esa noche. Como siempre, le dije que la llevaba con sus amigos, ya que Julián se estaba bañando apenas. Ya en el carro me invitó para que fuera con ella en la noche, que oportunidad para estar con ella, pero mi emoción por el gran día era muy grande, además ya había quedado con ella de que el siguiente sábado saldríamos a comer, con todo dolor de mi corazón le tuve que decir que ya tenía un compromiso esa noche. En ese momento tomo la bolsa donde traía mi bikini y asombrada me preguntó "¿y esto?, no es tuyo ¿verdad?, ja ja ja". En ese momento quería que me tragara la tierra, mi mente se puso en blanco hasta que reaccioné, recordando a mi amiga la de la zapatería, rápido le conteste que era de mi amiga Yina (la del departamento) y que me pidió que los llevara a mi casa en la noche, ya que Tina como casi todos los fines de semana, se iría en la noche a mi casa. "Ahhh", dijo Miriam, "es con ella tu cita en la noche", me reí y le conteste afirmativamente y que iría con mi hermano (eso se lo dije para que no fuera a pensar que me interesaba Tina), además de que era cierto que había un romance entre mi hermano y Tina. En ese momento llegamos con sus amigos y nos despedimos. Arranqué mi DKita y al dar la primera vuelta me detuve y metí todas mis hermosas cosas en la cajuela, porque si  las veía Julián sería más difícil explicarle. Ya en el restaurante le dije a Julián "tienes que cubrirme en la noche, porque le dije a mi mamá que saldría contigo y con Oscar", "esta bien" me contestó, (esto casi siempre lo hacíamos, pues nuestras mamas nos cuidaban de no caer con alguna “bruja” como decían ellas y nos fuera

arruinaran la vida), oye pues no que te gusta mi hermana y, a hora te vas con otra chica, le dije: no te apures, es solo una cita sin compromisos. Esto me lo preguntó, pues cada vez que nos cubríamos, quería decir que íbamos a salir con alguna chica, lo que no sabía Julián que la chica de esa noche sería yo, jijiji. Ya como a las siete me despedí de él y regrese al departamento de Tina. Para esa hora, tanto Tina como mi hermano, de seguro  estaban en el departamento, así es que me quedé estacionado en un lugar que ellos no me vieran esperando a que se fueran y poder disponer del departamento para mi solita. Al diez para las ocho mi hermano y Tina salieron del departamento y se fueron a mi casa. Estacioné el DKita en la entrada del edificio y me fui caminando al salón de belleza para recoger mi peluca. Quede maravillada cuando la vi, se veía más hermosa que como lucía en el aparador.



LA TRANSFORMACIÓN 

Al fin entre al departamento de mi amiga Tina, dejé mis cosas sobre la cama me desvestí y me di un baño. Rasurarme me fue fácil ya que a esa edad la barba era más bien vellos grandes (tiendo a ser lampiña). O sea que no me rasure las piernas ni axilas. Al salir del baño me senté en la cama y con todo cuidado saqué mi bikini, desprendí las prendas del gancho y primero me puse la pantaletas, estaba tan excitada que me costo trabajo ponerlas (ya saben por qué ¿verdad?). Lo mismo me paso con el brassier ya que era de esos que la copa era de tela suave entonces mis pezones quedaron erectos parecían dos puntas de... El caso es que en ese momento me paso  por la mente que sí seguía así iba a estar difícil que saliera a la calle ya que se vería muy rara mi falda, ¿no creen?..

Bueno, traté de olvidarme de eso en ese momento y fui a sentarme en el banquillo de la coqueta (tocador), para escoger los cosméticos que me iba a aplicar. Con horror me di cuenta que casi no había nada. Se me había olvidado que Tina iría a una fiesta con mi hermano al día siguiente y por lo tanto se había llevado casi todos sus cosméticos. Me puse a buscar y encontré un lápiz de cejas, un "rimel" casi seco, un lápiz labial color ocre pálido y unas pinturas de ojos resecas (antiguamente había unas sombras para ojos como las pinturas de agua). Con mis uñas le saque punta al lápiz de cejas y lo use para delinearme los ojos. En fin, al cabo de una hora quede más o menos maquillada, debo decir que a esa edad realmente no necesitaba grandes cantidades de maquillaje, como ahora. Bueno me paré ante el espejo, me miré y de veras que me gusté mucho. En ese momento me fije que mi excitación había pasado, la física, porque le emoción de lo que estaba haciendo iba "in crecendo". Me puse un medio fondo azul claro y como estaba parada frente al espejo decía "Waw" que guapa. 

Descolgué la falda que había elegido, una azul de punto, recta, y me la puse. También me puse una blusa de punto blanca, y según yo, quedé muy bien. Finalmente tomé un bolso blanco hecho de perlas (claro que de plástico) en el cual puse los pocos cosméticos, mi licencia de manejar, mi credencial de la UNAM y 200 pesos dividido en diez billetes de a 20 pesos, separados, por si había que dar gratificación a los policías. Finalmente me puse la peluca y la transformación fue completa, creo que me veía muy pero muy bien. A unos segundos de cruzar la puerta del departamento estaba en un estado de éxtasis, era una situación que en ese momento no podía decir que era lo que me pasaba. 

Retroactivamente, lo que me sucedió en ese momento eran tres emociones juntas, cosa que nunca me había pasado. La primera de éstas emociones es la alegría de verme completamente como una mujer. La segunda era el suspenso a arriesgarme hacer algo que estaba prohibidísimo en esa época. Y la tercera emoción, esta emoción no sé como definirla, pero se podría poner como una pregunta, ¿pasaré como mujer? Esta sensación tan especial de éxtasis, sí se la deseo a todo ser humano. Algunas personas  que cuentan su primera vez, hablan de que tienen "miedo", yo estoy segura de que ese sentimiento no lo hay en ese momento mágico, ya que sí alguna de nosotras sintiera miedo, les aseguro que no nos atreveríamos a salir, el miedo es un sentimiento no deseable.

  
 LA AVENTURA
  


Comencé a bajar las dos escaleras del edificio, cuando iba a la mitad de la segunda escalera encontré a una familia que subía las escaleras
Caminado por las calles
de la Ciudad de México
2003.
, me saludaron y yo moví la cabeza únicamente, al pasarlos, de reojo, los vi y me sentí bien al ver su comportamiento normal. Por fin estaba en a calle, eran como las nueve y cuarto. Me subí al DKita, arranqué (sin empujón, pues no habían pasado dos horas) y tomé rumbo al centro de la ciudad. Me quedé pensando a donde iría exactamente, eso no lo había planeado. Al fin decidí ir al centro, a la avenida de San Juan de Letrán (hoy Eje Central Lázaro Cárdenas), ya que había recordado que en esas calles te tomaban fotografías y podías ir al día siguiente a comprarla. Había mucho tráfico pues hay que recordar que faltaban dos días para la Navidad. Una vez en San Juan de Letrán empecé a caminar despacio para ver donde estaban parados los señores con sus cámaras pero, ¡oh desilusión! ya no estaban, lo que pasaba es que ya era muy tarde, en eso mire a mi lado izquierdo y vi a un señor en su coche que me estaba haciendo señas para ver sí le hacía caso, simplemente volteé para el frente y seguí mi camino. Esa fue otra sensación que jamás había sentido, el que un hombre se fijara en mi, y eso me gusto mucho, no en el sentido que yo haya sentido atracción por un hombre, porque no la sentí, sino porque eso me decía que por lo menos esa persona me tomo como una mujer.

Lista para salir al cine, casa de mi mamá en la Ciudad de México, 2004.
Lista para salir al cine, casa de mi
mamá en la Ciudad de México, 2004.


Después de ese incidente, me acordé que en la glorieta donde se encontraba la Diana Cazadora, (no donde se encuentra actualmente), donde también se encuentra el cine Cha
pultepec, el Departamento del D.F. siempre ponía unos muñecos tamaño natural de los Reyes Magos y por lo tanto unos señores tomaban fotos a las personas. En ese entonces tenían poco de haber salido las famosas cámaras Polaroid, por lo cual le entregaban a uno la foto inmediatamente. Al igual que a hora, era casi imposible estacionarse sobre Paseo de la Reforma por lo cual me dirigí una calle cerca del metro Chapultepec, era una calle poco transitada y pude estacionar perfectamente a mi DKita. Me fui caminando hacia Reforma a la glorieta que ya les comenté. Al llegar, efectivamente estaba un señor y un niño tomando las fotografías a los transeúntes. Fui caminando y al llegar donde se encontraban los muñecos los empecé a ver como si no hubiera visto a los señores, hasta que empecé a oír "señorita", esa fue otra de las sensaciones extraordinarias, cuando te dicen SEÑORITA, te sientes lo máximo volteé y el señor me dijo, "¿le tomo una fotografía señorita?, entonces asentí con la cabeza y me puse en pose.
A continuación pueden ver esa fotografía. Se ve un poco fea porque tiene veinte y tantos años y recuerden que es una foto Polaroid de las primeras, que no eran tan buenas como las de ahora. Por cierto hace poco perdí mi cartera y en ella estaba esta foto pero tuve la suerte de "escanearla". Bueno, el caso es que cuando me entregaron la foto no sabía como preguntar cuanto era, entonces me acerque al niño y le pregunte en voz baja que cuanto era, yo creo que fue tan baja mi voz que no me entendió por o cual le pregunte otra vez y entonces me dijo que cinco pesos señorita, abrí mi bolso y le entregue uno de los billetes de 20 pesos, me entrego mi foto con mis quince pesos de cambio, metí todo a mi bolso y empecé a caminar por Reforma hacia el centro de la ciudad.
  

Esta es la fotografía que me tomé ese fabuloso
día. Tomada en la entrada al bosque de Chapultepec,
 por la avenida Paseo de la Reforma, Diciembre de 1970.



Como era viernes en la noche había mucha gente en la calle y, como mis zapatillas eran cómodas pues el tacón era del 5, no sentí cansancio alguno. Por lo cual decidí irme caminando por la banqueta rumbo a la avenida de Los Insurgentes. Noté que conforme pasaba la gente los hombres me echaban miraditas y, si iban acompañados por una mujer, lo trataban de hacer más discretamente. Yo me sentí muy bien por eso, pero después me desilusioné un poco porque me di cuenta que esas miraditas se las echaban a todas las mujeres que caminaban solas (dejarían de ser hombres ¿verdad? Jajajajjajaja, en ese momento recordé que yo siempre hacía eso mismo). Al llegar a la glorieta de La Ángel (digo que es La porque ¿no han visto que hermosas mamas tiene?, por lo tanto no puede ser Él). Se me ocurrió ir Sanborns y entrar al sanitario de damas, pero aquí si sentí miedo y por lo tanto no lo hice. Entonces doblé hacia la Zona Rosa y de repente veo que se para un auto y me invita a entrar (ahí si es donde sentí un poco de miedo, mezclado con la emoción de haber pasado por prostituta) me volteé y camine para otro lado. Y al dar dos pasos se me acerca un muchacho y me pregunta que cuanto... rápido le muevo la cabeza y la mano indicándole que no. Y eso me empezó a ocurrir, hasta que me doy cuenta que abundaban las "chavas" con minifalda y los coches haciendo fila, pues me encontraba en la zona roja de la Zona Rosa. Decidí caminar rápidamente sobre la calle de Londres hasta la avenida de Los Insurgentes, doblé hacia la glorieta del metro Insurgentes y después por Av. Chapultepec, para llegar a la calle donde había dejado mi Dkita. Pero vi que las cosas se calmaron, entonces empecé a zigzaguear por la zona Rosa tratando de evitar la zona de las "Chavas", de todos modos me siguieron dando lata los hombres, sin llegar a ser groseros ni agredirme.

Viajando en el metro de la ciudad de México, 2004.


REFLEXIÓN
Aquí quiero hacer una reflexión: el sentir que me confundieran con prostituta, me reafirmó mucho mi feminidad, porque ¿quién no ha tenido fantasías de ser una prostituta? En el caso de una muchacha, en su hoja Web, habla de la primera vez que sale, ella va con el propósito de ser confundida con una prostituta y de hecho se sube a un coche y terminan en el hotel, el muchacho la trata tan gentilmente que ella le entrega su virginidad. Creo que tanto esta muchacha como su servidora sentimos la misma emoción en el momento que nos dimos cuenta que podíamos ser tratadas como prostitutas, la diferencia es que a mi no me interesa una relación sexual con un hombre, mientras que para ella era algo muy importante. Lo importante para mí, simplemente era él poder ser confundida por una mujer en todo el sentido de la palabra.
Breviario cultural, la palabra prostituta viene de prostíbulo, los prostíbulos son las columnas de los acueductos que se usaban en la época de los romanos, incluso todavía en el siglo pasado en muchos países se usaban estos acueductos, por ejemplo las ruinas que quedan sobre la avenida Chapultepec (en la Cd. de México) del antiguo sistema de agua, esas ruinas son los prostíbulos, entonces las "Chicas" se paraban en esas columnas y de ahí derivó el nombre de prostituta. Para ilustrar esto en la siguiente fotografía se ve a una servidora recargada en un prostíbulo esperando a un cliente.

Esperando un cliente, jugando a
la sexo servidora
Finalmente decidí irme hacia mi DKita, pues ya tenía cerca de tres horas caminando y ya empezaba a sentirme cansada y con hambre. Sí yo tuviera una voz femenina, creo que hubiera entrado a un restaurante, pero desgraciadamente mi voz es masculina. Bueno faltando dos cuadras para llegar a mi Dkita pasó un "Bolchito" con tres muchachos y me empezaron hacer proposiciones, yo muy coqueta les dije que no, insistieron, entonces decidí cruzar la Av. Chapultepec para que me dejaran de dar lata. Seguí caminando tranquilamente, a esa hora (como las 12:45) ya estaba bastante vacía la calle, entonces me di cuenta que la que estaba caminando en ese momento a esa hora era Fernanda y no Fernando, me sentí un poco  intranquila y apresuré el paso. Al cruzar la última calle antes de llegar a mi DKita se me cerro el "Bolchito" y dos de los muchachos salieron a tratar de agarrarme, uno puso su mano en mi pecho mientras que el otro me tomaba del brazo diciéndome que por que me hacía del rogar ya que estaban dispuestos a pagarme lo que quisiera, mientras me enseñaba un billete de cien pesos. Mi reacción fue aflojar mi cuerpo lo más que pude, manteniendo las piernas firmes, hasta que sentí que ellos también aflojaron sus manos, sin dejar de agarrarme. Deje que tomarán un poco de confianza y de un movimiento rápido me zafé y eche a correr, creo que mi entrenamiento de básquetbol funcionó muy bien, pues rápidamente los deje y nada más oí insultos y que a horita me iban a agarrar, de reojo vi que arrancaron a toda prisa para darle la vuelta a la manzana, entonces, recordando mis películas de vaqueros (yo era aficionada a los "westerns") decidí regresar al lugar de los hechos y caminar, bueno correr hacia mi Dkita. Al dar la vuelta donde se encontraba mi DKita me di cuenta que estaba un grupo de personas que se veía que disfrutaban de una fiesta. Entonces decidí caminar como si nada, aunque estaba temblando desde la punta de los pelos hasta mi dedo meñique de los pies. Abrí mi hermoso DKita me subí y lo eche andar... "ANDAR", en la torre (por no decir en la madre) pues no camina, hay que echarle gasolina al carburador y empujar. Decidí estarme un tiempo prudente esperando a ver si se metían esas personas a su fiesta, pero nada, en eso veo venir al "Bolchito" y me deje escurrir en el asiento, oí como pasaba lentamente y no se cuanto estuve en esa posición hasta que ya no oí nada. Me senté con mucho cuidado y vi que ya no había nadie. Sigilosamente abrí la "portezuela" y salí con mi manguerita (la de la gasolina no sean mal pensadas), logré cargar la manguerita con gasolina, y "¿ahora que hago?" se me había olvidado abrir el "capote" del motor, con mucho trabajo lo logré hacer y en el momento que estaba poniendo la gasolina salieron dos jóvenes de la fiesta y obviamente se acercaron para ayudarme, eso hizo que se me bajara un poco el miedo, pues regresó esa sensación de que te traten como a una dama, con señas les dije que si me podían empujar y, rápidamente, uno de ellos me abrió la portezuela, entre al carro y empezaron a empujar hasta que arrancó, aceleré saque la cabeza y les di las gracias tratando de hacer mi voz lo más delgada posible. Por el espejo retrovisor vi que me decían adiós con sus manos al igual que yo.

Descansando en una banca de un
jardín 
en el centro de Mérida, 2003

Rumbo al departamento de Tina me quede meditando todo lo que pasó. Mi meditación fue sobre qué fue lo que aprendí de toda esta aventura. Independientemente de todas las satisfacciones  que tuve al verme como una mujer y que me hallan hecho sentir como una dama (fue la parte más hermosa), aprendí que si quiero tener un paseo tranquilo debo pasear por lugares donde hay gente, y en horarios de señoritas. En el momento que me agredieron me di cuenta del miedo que sienten tantas mujeres por este tipo de acción de los hombres, que en general son unos cobardes, porque les aseguro que si uno de esos tres muchachos se hubiera presentado solo, y al negarme yo, jamás se hubiera atrevido a atacarme.
Finalmente llegue a mi casa, entré y mi mamá (como buena mamá) estaba despierta y me preguntó que como había estado la fiesta, yo le conteste que muy agitada y movida. "Ahh, Fer, te dejé un café y una torta en la mesa", "Gracias mamá", rápido fui a sentarme (porque entre el miedo y tantas horas sin comer, ¿se imaginan el hambre?) y devore mi torta en lo que empezaba a planear la siguiente salida...
Me despido mandándoles un beso y deseándoles a las primerizas que disfruten su PRIMERA VEZ.
Fernanda




Hola mis Hermosas Lectoras
Espero que hayan disfrutado la lectura (tanto como yo la escritura) de mi artículo en el que narro mi primera salida como una mujer. En esta ocasión quiero comentarles algunas cosas que me pasaron después de ese fabuloso día, tanto cosas buenas como malas. La intención de contarles estos hechos, es que cuando leo las páginas personales de otras chicas me encuentro que no es tan diferente mi historia respecto a la de ellas. La única diferencia que he encontrado respecto a las otras chicas, a excepción de las chicas transexuales, es que mi gusto por lo femenino lo recuerdo desde que tengo uso de razón, y en general el gusto por lo femenino de la mayoría de chicas es en la pubertad, al menos así lo confiesan, y ¿Ustedes desde cuando se acuerdan de su gusto por lo femenino?, no se si es importante responder esta pregunta, lo que si sé es que esto me atormento mucho tiempo, pues al crecer en un ambiente totalmente machista, una se siente que esta fuera de la ley y, si además eres religiosa, te sientes en el pecado. Este comentario viene porque después de haber disfrutado ese fabuloso día, empecé a tener remordimientos de conciencia, diciéndome que fue muy malo lo que hice y que no debería volverlo hacer. Este tormento es muy grande, a tal grado que decidí hacer algo radical. Tomé todas mis hermosas cosas femeninas e hice una hoguera, y me quede contemplándola viendo como se destruía esa felicidad que tuve al comprar mis zapatillas, mi peluca, mi bikini, etc. Hasta la falda y blusa que mi amiga Tina me las regalo después que le enseñe mi fotografía. Una ves que quedaron únicamente cenizas me voltee y me fui caminando pensando que yo era muy macho y que no necesitaba de esas cosas para poder ser feliz. Efectivamente tuve a mi primera novia y eso reafirmo que definitivamente me gustaban las mujeres, por lo que pensé que mi feminidad ya se había quedado a la historia. Pero al poco tiempo me regreso mi feminidad y nuevamente empezaron mis tormentos, el sentir esa incongruencia de los femenino con lo masculino (incongruencia que nos mete la sociedad en nuestras cabezas) y, nuevamente como no queriendo se inicia el proceso de compra de cosas femeninas con el pretexto de es por última vez (como los seres humanos somos capases de inventar pretextos para hacer cosas que supuestamente están prohibidas, yo pienso que por eso las drogas tienen tanto éxito). ¿Y qué es lo que sucedió? Pues que termine regalando mis cosas a una institución de caridad. Y nuevamente el ciclo se repetía (y estas repeticiones nos cuestan mucho, tanto moralmente como económicamente). Esto no se solucionó hasta que tuve el coraje de entender que mi feminidad estaba afuera y por lo tanto la tenía que respetar como mi masculinidad. A partir de ese momento empecé a ser un poco más feliz cada día.
Aprendí que el Sol no se puede tapar con un dedo, y los que lo hacen son infelices.
Una reflexión bonita: La suerte que tuve al encontrar a esa hermosa muchacha cuando fui a comprar mis zapatillas me dio la confianza de que un hombre puede comprar cosas femeninas y que nadie (o casi nadie) se extraña de eso. Una vez recuerdo que mi novia y una servidora fuimos a comprar “pantaletas” a un centro comercial de ropa, las tenían sobre unas mesas separadas por tallas, mi novia era de una talla mayor que yo, entonces empezamos a ver las de mi talla, pero como era una variedad muy grande, mi novia se fue a buscar las suyas a la correspondiente mesa, de repente una dependienta (una muchacha de unos 25 años) estaba junto a mí esperando a que terminara de escoger. Terminé y se las di, en eso me fui a esperar a mi novia a que terminara, junto a mi novia estaba otra dependienta esperando a que terminara de escoger, entonces esta dependienta me preguntó si se me ofrecía algo (ella no me había visto), entonces antes de que le pudiera responder la señorita que me atendió le dijo “el señor ya escogió las suyas solo esperamos a su novia”. En ese momento me dio pena mientras mi novia se sonreía. Ya en el automóvil lo comentamos y empezamos a sospechar que un buen número de hombres compran prendas femeninas (independientemente si son para una mujer o para uso de ellos). Esta señorita se comportaron como si yo estuviera comprando calcetines. Amigas mías no les dé pena ir a comprar esas cosas femeninas que tanto nos gustan, hagan la prueba yendo a una tienda departamental (como Sears o Liverpool o equivalentes) y vayan al departamento de lencería y pónganse a ver todas esas maravillas, tóquenlas, vean los  precios las tallas y de reojo vean a las personas que esta rodeándolas y verán que nadie las “pela” y, compren algo, pídanle ayuda a las dependientas y verán que no hay ningún obstáculo para comprar prendas femeninas por muy íntimas que sean estas. Así he comprado la mayoría de mis prendas, incluyendo la exquisita ropa íntima.
Me despido como siempre, mandándoles un beso tronador y un abrazo de Oso.
Su amiga
Fernanda