lunes, 20 de marzo de 2017

Mi Biografía Hasta mis 20 Años.

Mi Biografía
En el Zócalo de la Ciudad de México
Diciembre de 2012
Yo nací en la hermosa ciudad de México y muy cerca de la plaza de la Constitución (Zócalo), por eso me siento muy Mexicana.
Mis papas nacieron en el interior de mi México hermoso, ellos se casaron muy jóvenes, como se acostumbraba en esa época.
Fui la más chica de tres hermanos varones, o sea, no tengo hermanas. Nací en los primeros meses del año y, voy con la mitad del siglo, o sea que ya tengo bastantitas primaveras, pero me siento todavía una niña, pues me gusta jugar, correr, subir a los árboles y todo lo referente a la niñez y juventud. Cabe decir que que mi comportamiento es completamente acorde a mi edad, salvo esos momentos que me sale ser pequeñín. 

Mis Primeros Recuerdos
Si alguien tiene los derechos de esta foto y
quiere que la retire, por favor comuníquenmelo a
través de un comentario en esta misma página
Mis más lejanos recuerdos son de cuando tenía dos años, yo siento que esos recuerdos son un sueño, pero como los describo, mi mamá dice que sí fue así y son recuerdos de mi bisabuela. Ahora, pasando al tema que nos compete, mis recuerdos de cuando sentí por primera vez la atracción de las cosas femeninas, fue alrededor de los cuatro años, recuerdo que mi mamá contrato a una señora que tenía un hijo de mi edad, entonces cuando ella planchaba, el niño y yo jugábamos, recuerdo que una ves encontré unos pasadores para el pelo y, me emocioné mucho el que nos los pusiéramos.
Yo se que a esa edad un niño no tiene noción real de lo que es el género, pero como me crié en un ambiente machista, de alguna manera mi inconsciente de niño sabía que estaba prohibido que un niño se pusiera cosas de niñas.

Durante la Primaria

Cuando tenía seis años mis papas nos llevaron a ver una película, sinceramente no se de que trataba ni mucho menos que película era, solo me quedo grabado que vestían a un señor de mujer y después salía y todo mundo se reía, no se si de él o por otra razón, lo importante es que me fije en ese detalle, que cualquier otro niño o niña de esa edad, no le hubiera prestado atención, pero supongo que algo influyo, pues me acuerdo perfectamente de esa escena. Otra cosa que recuerdo, fue que un día mi mamá nos contó que para ser niña solo bastaba el ponerse un vestido y ya, curiosamente no me

entro el alboroto de ponerme un vestido para ser niña, simplemente lo asimilé y no se que tanto influyo en mi feminidad y, sinceramente no me interesa saberlo. Después a mis ocho años mis hermanos y yo nos pusimos a jugar en la recámara de mis papas, no recuerdo por que razón mi hermano mayor se puso un vestido de mi mamá, era de esos vestidos de falda doble circular, muy a los años cincuenta, también me gusto mucho ese juego, pero esa culpa (inconsciente) que empezaba a sentir en esa época, meobligo a no ponerme ese vestido en ese momento, claro que más adelante lo hice, según yo me veía muy bien, pero seguro que ni me veía, ya que en esa época, yo era muy chiquita (aproximadamente 8 años) y como les digo, ese vestido tenía mucha tela. A partir de esa época, empecé a ponerme los vestidos y faldas de mi mamá cada vez que me quedaba sola en casa. En esa época, aunque era muy chica todavía, más o menos seguido me quedaba en casa, por lo que disfruté muchas vese la ropa de mi mamá.
En el edificio donde vivíamos tenía amigos con los que jugábamos casi todos los días, también había unas vecinas, eran tres hermanas, la más grande era un año menor que yo y a ellas, obviamente solo les permitían jugar jugos de niñas, por lo que rara vez podía jugar con ellas, pero cuando jugaba con ellas, era a la casita, y obviamente yo hacia el papel del papá, no me molestaba, al contrario me gustaba mucho. Una ves les propuse que cambiáramos de papel y que yo fuera la mamá, me vieron raro, así es que  y jamás volví a proponer seméjate cosa, curiosamente, cuando yo no jugaba con ellas, una de ellas hacía el papel del papá. Para que se den cuenta como en esa época las niñas y niños ya teníamos muy metido el machism, una mujer sí podías hacer el papel de un hombre, pero al revés, era intolerable.
 La primera ves que me puse un vestido delante de otraspersonas, fue cuando tenía doce años, en la casa de los vecinos donde eran tres chicos, estábamos jugando a las cartas y el que perdiera se tenia que poner un vestido de la mamá de ellos, por más que quise perder no se me dio, perdió Hugo, el más chico de ellos y lo tuvimos que vestir a fuerzas, pues el no quería, yo le dije que también me pondría un vestido para que se animara, al fin lo hizo y nos reímos, después nos quedamos Hugo y yo solos en la recámara, entonces le dije que ahora me tocaba a mi, y el dijo que no era necesario, pero yo le dije que cumpliría mi palabra, el caso es que estaba terminando de ponerme el vestido cuando entran todos los demás y me sentí muy mal y extremadamente culpable, obviamente todos se rieron de mi, pero jamás se volvió a comentar la anécdota.

Jugando a la casita


En sexto año de primaria el maestro castigaba a los niños que se portaban mal, poniéndoles un delantal de las niñas, por más que traté de que a mi me pusieran uno, nunca lo logre, creo que le caía bien al profesor y nunca me castigo, curioso que cuando una más quiere que la castiguen, no pasa nada ¿verdad?



Durante la Secundaría
Al pasar el tiempo, no volví acercarme a los vestidos en presencia de otras personas, por el miedo a ser ridiculizado, solo me quedaba ponerme la ropa de mi mamá, pero como mis hermanos ya eran jóvenes, iban y venían a la casa, se volvió muy peligroso ponerme la ropa de mi mamá, así es que solo me quedaban mis fantasías, recuerdo que cuando estaba en una clase muy aburrida, me puse hacer una lista de la ropa, que como mujer debería ponerme, mi lista era: pantaletas, liguero (en esa época no se habían inventado las pantimedias), medias, fondo, vestido, etc. Después de hacer esto me sentía muy pero muy mal, me sentía un "bicho" raro y, siempre me decía que cuando entrara a la Prepa dejaría esas tonterías.


Violeta, la mejor amiga de Fernando, lo persuadió para
ir como dos chicas al baile de graduación de la secundaria.
Muchos de sus compañeros bailaron y se enamoraron de él,
sin saber que era su compañero de clase, Fernando.
Personalicé esto hechos, pero sí es verdadera, la historia,
pasó en los EEUU.
Aquí cabe hacer una reflexión sobre esto, por todas las hoja personales que he visitado en el Web, me he dado cuenta que estos remordimientos de conciencia que nos entran son naturales, pues estamos sintiendo algo que va en contra de cómo nos educaron, ESE ES EL PROBLEMA, tenemos que romper ese prejuicio social, si te gusta verte bonita, ¡¡¡hazlo!!! Y ponte muy bonita, si te gustan los hombres y hay uno que te hace caso y que además, te gusta, pues adelante, y si te gustan las mujeres, pues también adelante, tenemos que entender que somos libres de elegir lo que queremos, para de esa forma ser cada día más felices, ¿o no lo creen?




Cuando estaba a mitad del tercer año de secundaría, llego a la casa a vivir Tina, una amiga de mis papas de Cd. Madero y, ella había estudiado el la Universidad de San Luis Potosí, ella era un chica de 26 años y, obviamente vestía a la moda. Una ves que me quede sola, me puse un vestido de ella,  y parecía que éramos de la misma talla, al verme en el espejo con un vestido de mi talla y moderno, fue lo máximo mis queridas lectores, les aseguro que esa sensación que hasta la fecha la siento dentro de mi. Me lo quite y en el momento que lo guardaba oí que entraron mis papas, obviamente me asusté como nunca, eso hizo que no lo volviera hacer.

Durante la Preparatoria
Al entrar a la Prepa según yo, ya no me vestiría de chica, pues además me había dado cuenta que me gustaban mucho las muchachas, me dedique a estudiar y hacer deporte, sobre salí a nivel Nacional en esgrima, me gustaba mucho sobresalir en deportes, ya que las chicas me elogiaban por mis triunfos, pero aunque esto me hacía sentir muy bien, no podía decirle a ninguna chica que me gustaba y que si quería ser mi novia, pues mi timidez con las mujeres era extremadamente grande, eso me hacia sentir muy mal. Lo curioso es que nunca pensé, qué pasaría si a mi novia supiera que me gustaba usar faldas.

Cuando estaba en segundo año de prepa, Tina ya vivía en su departamento y nosotros nos habíamos cambiado de casa. Un día, Tina me invito a Cd. Madero, a visitar a sus papas y hermanos, yo con gusto acepte, me acuerdo que me divertí mucho, pues sus hermanos eran de mi edad y diario nos íbamos a jugar fútbol o a nadar en la alberca de un amigo de ellos, o a la playa en fin, esa semana la pase muy bonito y la recuerdo con mucho cariño. Cuando regresamos al DF estaba lloviendo muy fuerte, entonces yo
Una vieja fotografía donde estoy
en una competencia de florete,
en 1969, ya estaba en el primer
año de la Facultad.
salí de la estación de los camiones (en ese entonces no existían la TAPO) para conseguir un taxi que nos llevara a su departamento, yo quede echa una sopa, hasta mis calzoncillos había que exprimirlos. Estando en su casa me dijo que me metiera a bañare con agua caliente para que no me fuera a enfermar, así lo hice, me seque y me acordé de toda mi ropa estaba sucia, y bien sucia pues cada muda la había usado dos días pues no tuve tiempo de lavarla, entonces le dije a Tina, así es que me dio un bata para que saliera del baño, me dijo que iba a hablare por teléfono a mis papas para que cuando vinieran por mi, me trajeran ropa, pues ella no tenía lavadora y era imposible salir a lavar por la lluvia. Cuando regreso me dijo que hasta el día siguiente vendrían por mi. Entonces Tina me dijo que le diera la bata porque ella se iba a bañar y que me dejaba una ropa en la cama y, que me aguantara, ya que era una situación de emergencia, me metía a la recámara y le di la bata con la puerta entreabierta para que no me viera. Al voltear me encontré con unas pantaletas nuevas, todavía tenia el precio y con una falda de tablones a cuadros y un suéter femenino.

Gustosa me puse mis primeras pantaletas, oh, fue lo máximo, no paso de que merendáramos y nos fuéramos a dormir sin antes, recibir unas clases de cómo se debe usar una falda, sentarse caminar etc., eso lo hacíamos en broma, bueno eso creía ella, pero yo estaba feliz. Ah, se me olvidaba, también fue la primera vez que dormí con un negligé, pues a ella le gustan mucho, tenía diez, y muy hermosos. Al día siguiente llegaron mis papas y rápido me vestí y nos fuimos a la casa. Este incidente fortuito me hizo darme cuenta que mi feminidad estaba ahí, que solo la había reprimido y de cierta forma me había sentido incompleta durante dos años. A partir de ese momento cada vez que podía quedarme sola en el departamento de Tina lo hacia, ya saben por que ¿verdad?
En tercer año de prepa sucedió que en las tardes tenía que ir a al centro a entrenar esgrima y a la hora que salía el camión que iba a mi casa ya no pasaba, por tal motivo tenía que irme a casa de Tina, ya que mi hermano al salir de la facultad de Ingeniería, pasaba por mi y, nos íbamos a la casa, si era viernes, Tina se iba con nosotros a la casa a pasar el fin de semana. Así es que cuando llegaba yo a la casa de Tina para esperar a mi hermano, platicábamos un poco y después se hacia un poco aburrida la situación, hasta que empecé a decirle que si me ponía un vestido de ella como juego para pasar el tiempo. Ella acepto sin ningún remilgo, como yo siempre fui
A mis veinticinco años, en mi casa.
delgada no tuve mucho problema para que me quedaran algunos de sus vestidos. Así paso casi seis meses y todos los viernes era lo mismo, hasta que ella me dijo que se le hacia raro que me gustara ponerme sus vestidos y yo le contesté que solo era para pasar el rato, en lo que mi hermano llegaba por nosotras para ir a la casa. Ella me contestó que no, que eso era algo más, el caso es que me acorralo y le tuve que decir que siempre me había gustado ponerme ropa de mujer, entonces me hizo la pregunta ¿entonces te gustan los hombres? Le conteste que no, al contrario me fascinan las chicas y me gustan mucho, ella sabía que me gustaba mucho la hermana de mi mejor amigo. A la semana siguiente que llegue a su casa me dijo: Fer, he estado pensando esto por mucho, y he llegado a la conclusión que debes ir a ver a un psiquiatra, yo te doy el dinero. No me quedó otra que aceptar, por que si no, se lo diría a mis papas. Pues al llegar con el psiquiatra, yo le empecé a contar lo que me pasaba y al terminar me dijo, no te apures, no eres homosexual, por lo que eso se te pasará y no te apures más. No pasaron más de tres sesiones y la ultima, me dijo que simplemente evitara ponerme ropa de mujer y que eso era todo (que fácil ¿verdad?, si así fuera todo en este mundo sería de lo más aburrido, ¿no creen?). Yo mañosamente le dije a mi amiga Tina que el doctor me había dicho que podía vestirme cuanto quisiera, que eso se me quitara poco a poco, ya que no era homosexual. Entonces ella me dio permiso para ponerme su ropa las veces que quisiera, en ese entonces ya estaba en el primer años de la facultad..
Lo que ella no sabía es que yo empecé a ahorrar dinero para comprar mi ropa interior, zapatillas y una peluca. Para esto les pido que lean “Mi primera salida a la calle”


No me canso de poner esta fotografía (restaurada), que corresponde a la primera vez que salí a la calle
en tacones altos.

El resto de mi vida trasgresora, a partir de esa primera salida, la iré poniendo poco a poco, no va a ser cronológica y, serán solo las aventuras en que me paso algo importante para mi.

miércoles, 15 de marzo de 2017

Es una Obligación el ser Feliz ó ¡Hay que Romper las Reglas Sociales!

Fernanda; 1999
Este artículo no pretende dar una fórmula para ser feliz, como muchos libros de superación personal que usando psicología barata (esta es una opinión personal basada en mi experiencia en relaciones humanas). Lo que pretendo es que tratemos  de ubicarnos en esta vida y empezar a romper barreras sociales, ya que estas barreras  (prejuicios sociales) nos llevan a ser infelices o, hacernos creer que somos felices.
Voy a empezar esta "plática" haciendo ver que cuando se rompe una regla de la sociedad, el resultado es que los defensores de esas reglas hagan lo imposible para mantenerlas y, por lo tanto, hacen infelices a los demás.
Galileo
La primera gran regla rota de la sociedad (aquí quiero aclarar que la palabra "regla" la vamos a entender como el conjunto de normas que rigen a la sociedad en general, en la ciencia, en la religión, etc.) fue el hecho de que la tierra no es el centro del Universo. Cuando Galileo dijo que la tierra se movía, por poco y es llevado a la hoguera, sólo le salvó el tener buenas relaciones con algunos clérigos, pero se le obligó a desdecirse. La iglesia, en este caso la católica, se rehusó a admitir que la tierra se movía, tuvieron que pasar casi 450 años para que el Papa (Juan Pablo segundo, 1994) reconociera públicamente que Galileo tenía razón.
Este es un ejemplo de lo absurdo de las reglas sociales. 

Darwin
La segunda gran regla rota fue el siglo pasado, cuando Darwin da a conocer su teoría de la evolución, o sea que los primates y los seres humanos evolucionamos (posiblemente) de un mismo antepasado, comúnmente llamado el eslabón perdido. Hasta la fecha no existe ninguna religión que acepte esta teoría (posiblemente tendremos que esperar otros 450 años para que lo hagan), aunque existen pruebas científicas irrefutables de la teoría de la evolución.

Por último, la tercera gran regla rota se dio en los años veinte en Alemania, por Freud, indicando que nuestro comportamiento esta regido por el inconsciente, lo cual también ha sido rechazado por la sociedad. Uno de los sectores que más rechazan esto, son los autores de los libros de superación personal, quienes insisten en que el consciente es el que nos rige, aunque existen muchas pruebas de que es el inconsciente el que lo hace.
Freud
Freud
No pretendo meterme en una discusión filosófica de estos hechos, simplemente los expongo para darnos cuenta el daño que nos hace las reglas sociales. Al ser nosotras transgresoras de estas reglas sociales, nos sentimos culpables y, por lo tanto, (por lo general) nos hacen infelices.
Voy a platicar un poco de mi vida entre los 17 años y los 25 años, época en que fui muy infeliz debido a mi feminidad (no por el hecho de mi feminidad, sino por mi ignorancia, debido a las reglas sociales). Cuando me encontraba cursando la Prepa, sentía (y hasta la fecha lo siento) que la vida era un regalo de la naturaleza (para ese entonces yo ya me había desecho de los prejuicios religiosos),
Campeón Nacional
Juvenil de Florete,
1968 y 1969 
yo hacía mucho deporte, fui campeona Nacional Juvenil de esgrima, estuve en la selección de segunda fuerza de baloncesto de la Prepa, era muy cotizada para fútbol de coladeras (el que se juega en el arroyo de la calle y las porterías son las coladeras del desagüe), en fin era un chico admirado por mis compañeras debido a mi potencial deportivo. Por otro lado me gustaba mucho estar cerca de mis compañeras, me atraían mucho, pensaba como sería mi vida con una mujer.
Pero al salir de ese ambiente tan hermoso de la Prepa, entraba a otro igual de hermoso y, me refiero a que mi feminidad salía a flote. Me ponía a ver a las muchachas en el camión, envidiándoles el cómo se veían (en esa época se puso de moda por primera vez la minifalda) y que yo no podía verme así, pero soñaba en verme no sólo así, sino mejor y hacer que todas las miradas se fijarán en mi. Gracias a que tenia acceso al departamento de una amiga, yo podía vestirme muy hermosa (al principio esta amiga no sabía que me vestía con sus ropas).
Pero después de haber sido feliz en la mañana en mi escuela y por la tarde por haberme visto hermosa, en la noche empezaba mi desesperación. Primero, las reglas sociales me decían que yo estaba fuera de ellas y por lo tanto estaba en la clandestinidad. Segundo, la ignorancia de la época me decía que yo era homosexual, pues me gustaba vestirme de mujer (en esa época sólo había blanco y negro, no había matices). La principal desesperación que tenía, consistía en la aparente incongruencia entre mis dos gustos, esto era totalmente inaceptable por la sociedad, o sea, estaba fuera de lo blanco y negro. Mi curiosidad por mi feminidad me llevo a buscar literatura sobre el tema y, por primera vez, encontré la palabra travesti (en un diccionario de sexualidad), Poco después encontré que los trasvestis no nesesariamente eran homosexuales, había también heterosexuale. Un domingo estaba leyendo el periódico, éste traía una sección de efemérides con diferentes reportajes de  la sociedad,  un reportaje me llamó la atención mucho, era de un grupo de “shows" travestis que se dio a conocer mundialmente en Francia, el cual contaba con un integrante casado y con un hijo y aclaraba enfáticamente en el reportaje, que era heteroxesual. Todo esto me llevo a la conclusión de que yo no era un “bicho raro”  y por lo tanto podía convivir con mis dos gustos. Pero les aclaro, que antes de llegar a esa conclusión, fueron muchas noches muy desgastantes y todo, por las reglas sociales. Cuando al fin logre amalgamar mis dos gustos, me sentí feliz, me casé, tuve tres fabulosos hijos, me divorcié (mi divorcio no tuvo que ver con mi feminidad) y me volví a casar y hasta la fecha soy muy feliz.  
Primera salida junto en tacones
junto con mi esposa.
Esta fotografía la tomó mi esposa y, siempre nos acompañamos como hombre y mujer en los noventa, nos acompañamos como amigas. Aclaro que al encontrar el grupo de Crisálida en el DF, decidí ponerme mis tacones solo en el DF, así que mi esposa ya no me acompaña en mis paseos, pero mi mamá me acompañó muchas veces, mi hija en dos ocaciones y mi hermano en la última ves que salí. Yo logré encontrar la llave de la felicidad y, en general, a las personas que conozco que son felices, son personas que de un modo u otro han roto las reglas sociales (estoy hablando de personas no transgresoras del género). En esta época el romper las reglas sociales no nos conduce a la hoguera ni a la cárcel (ojo, romper las reglas judiciales, mal llamadas leyes, sí nos conduce a la cárcel).
Entonces yo les invito a romper esas reglas tan absurdas que tenemos encima y que nos hacen infelices, con esto no quiero decir que le digamos a todo mundo que somos transgresores del vestir, porque precisamente la mayoría de la gente utilizará esas reglas sociales para agredir a nuestros seres queridos y, eso sí sería desastroso, no por nosotras, sino por las personas que amamos. Esto me conduce a invitarlas a que le digan a las personas que aman (estando ustedes seguras que son amadas) sobre su transgresión, en general nuestros padres o esposa no lo entienden por ignorancia, pero por el hecho de amarnos, intentarán entenderlo, así es que si platicamos con ellos, llegará el momento en que lo harán. Claro que habrá padres o esposas que serán incapaces de entenderlo (esto es algo que nosotras sentimos de antemano, algo nos dice si lo van a entender o no) y en esos casos mas vale no decirlo. Pero donde hay amor, lo demás no importa. Para acabar esta plática les diré lo siguiente: La formula que yo encontré para ser feliz, es hacer lo que nuestro inconsciente nos dice, él poder lucir bellas, sentir esa ropa interior tan delicada, el estarse pintando los labios, el sentir como el aire nos entra por debajo de la falda, eso es la felicidad, y más si tenemos una persona importante que apoya nuestra feminidad, y para eso hay que romper las reglas sociales y, de ninguna manera sentirnos culpables por hacerlo.

Corolario
El corolario es algo alterno al escrito principal pero, de alguna forma tiene una vinculación, por lo tanto, lo que quiero decir aquí es algo no tiene que ver con la transgresión del género, pero sí con la felicidad. Cuando Galileo dijo que la tierra se movía y, por lo tanto, que no era el centro del universo, tiró por tierra muchas bases de las religiones (de todas las épocas), los hombres se sintieron terriblemente porque ya no eran tan especiales, aun siendo la imagen de Dios. Al pasar el tiempo, no sólo se descubrió que la tierra no era el centro del universo, sino que se encontraba dentro de un conglomerado (una galaxia llamada Vía Láctea) de estrellas como nuestro sol. Y al comparar nuestro sol (que es mil veces mayor que la tierra) con la galaxia resulta insignificante y además, se encuentra en la orilla de la galaxia; esto nos lleva a concluir que la tierra está, como muchos otros planetas, girando alrededor de su respectivo sol y por lo tanto, aparentemente ningún ser superior (Dios) la puso ahí. 
Entonces lo más probable es que sólo tenemos una oportunidad de vivir esta vida y, por lo tanto, esto nos obliga a ser felices, porque no tendremos otra oportunidad más adelante. Incluso para las personas que creen en algún Dios, las Iglesias les garantizan la felicidad en la otra vida, pero ¿por qué no serlo también en esta vida?
Como siempre les mando un gran beso tronador y un abrazo de Oso.

Fernanda del Mar

martes, 14 de marzo de 2017

La Primera vez que Salí a la Calle

INTRODUCCIÓN

Era un viernes de diciembre del año de 1970, cuando yo era una jovencita cerca a sus 21 primaveras, estudiante del primer año en la Facultad en la UNAM. En esa época yo tenía acceso al departamento de una amiga de la familia y ella se iba los fines de semana a mi casa familiar, que se encuentra en el norte de la gran ciudad de México, mientras que ella vivía en el sur, allá por la colonia Portales. Unos tres meses antes de ese hermoso viernes, yo había heredado de mi hermano mayor su coche pues él se acababa de comprar un auto nuevo, un hermoso DKW, de seguro la mayoría de las que lean estas líneas no tenga idea de que tipo de auto era "ese", se puede decir que era un modelo del actual Audi, ese sí lo conocen, ¿verdad?, y todas quisiéramos uno. Claro que yo estaba feliz cuando mi hermano me dio las llaves, pero había que hacerle algunas reparaciones. Como buena estudiante el dinero que recibía de mi mamá a diario únicamente me alcanzaba para mi transporte y me quedaba un poquito que yo había estado guardando para poder comprarme una peluca, zapatillas, un vestido, ropa interior y cosméticos. Entonces, decidí repartir mi dinero para comprar mis enceres femeninos y dejar caminando a mi DKita (así le decía de cariño). La peluca era indispensable, así como la ropa interior y zapatillas, ya que ninguna de las mujeres que conocía calzaban del mismo número que yo. Y por otro lado, mi DKita necesitaba urgentemente una afinación y el cambio de una pieza de la suspensión, que me costó bastante dinero. Quedó pendiente la marcha y un defecto que tenía en el carburador, porque había que comprarle una pieza y el dinero que me quedaba no me alcanzaba para todo (entre mis monerías me gusta la mecánica automotriz, claro de los autos viejitos, de los que tenían carburador y platinos, porque de los nuevos no entiendo ni un pepino). 

Entonces, siguiendo con mi historia, el defecto que tenía mi hermoso DKita era que cuando se quedaba parado más de una hora era imposible echarlo andar con su marcha eléctrica, había que sacar un poquito de gasolina con una manguerita que tenía destinada para eso y echársela a la garganta del carburador, después empujarlo el con la cuarta velocidad puesta hasta que arrancara. Algo hermoso de este auto, es que era semiautomático, sólo tenia el pedal del acelerador y del freno, ya que el embrague (¡ojo!, esta es la palabra correcta en español, no "clutch") era eléctrico, al tomar la palanca de velocidades se cerraba un circuito eléctrico y se activaba el embrague, el caso es que al arrancar el DKita una dejaba de empujar y el coche se detenía, pero su motor quedaba andando, entonces me subía y metía primera y aceleraba. O sea, que para echar andar el DKita con un empujón, solo era necesaria una persona, no dos como en el caso de los autos convencionales.


LAS ZAPATILLAS

Un día que salí temprano de la escuela, me dirigí en mi flamante DKita a unas zapaterías que se encontraban donde empieza la avenida Ermita, ahí por la colonia Portales, estuve viendo las zapatillas, únicamente contaba con 100 pesos; para eso, yo ya había pensado que me pondría una falda azul de mi amiga Tina, por lo que me fijé principalmente en las zapatillas azules. Después de dos horas de estar buscando me encontré una pequeña zapatería metida en un callejón, al voltear las vi y me quedé prendida de ellas. Eran color azul oscuro de tacón del cinco y con un hermoso moño en el empeine, crucé los dedos con mucha fuerza antes de ver el precio y cuando lo vi, eché un brinco y ¡viva! que la dependienta voltea a verme, ya que estaba un hermoso "90 pesos en tallas del 23 al 25". Entonces la señorita (la dependienta) me asintió, "estoy segura de que encontró lo que estaba buscando ¿verdad?"

En ese momento regresé a la tierra y al oír esas palabras sentí que mi temperatura subía a más de 40 grados, de la pena. Nunca me había puesto a pensar como iba a comprar vestidos, maquillaje, zapatos femeninos, etc. Pero la forma en que la señorita me habló me dio confianza y entonces le contesté que sí, entonces ella agrega, "¿son para su mamá o para su novia?", rápido le contesté que para mi novia y el exabrupto de felicidad es que había encontrado lo que quería y al precio que tenía en mente. Crucé la pequeña puerta y entonces ella me dijo "¿cuáles son?" y se las señalé, me preguntó ¿qué número calza tu novia?" y yo le contesté que realmente no sabía cuál era, pero le dije que una vez ella se puso mis tenis y anduvo muy a gusto todo el día, entonces ella me preguntó que de que número calzaba yo, le contesté que del cinco. Se agachó y sacó una típica caja de zapatos, al abrirla, vi un resplandor que destellaba, eran esas hermosas zapatillas (claro, el resplandor sólo lo vi yo).
Casi me voy hacia atrás cuando ella me dijo, ¿por qué no se los prueba?, "pase por aquí y pruébeselos, nadie lo va a ver y así esta seguro que le quedan a su novia". Todo lo hice tan autónomamente y hasta que me preguntó que como los sentía, me los vi puestos (no recuerdo ni cuando me quite los calcetines), entonces le contesté que ligeramente apretados, entonces ella me dijo "estarán bien ya que al usarlos con medias quedarían perfectos". Me pregunto que si quería que me los envolviera para regalo, le dije que sí. Saqué mi flamante billete de 100 pesos, de esos que tenían al gran Hidalgo (de aquellos cafés que se hacían en los USAs) y me devolvió mis diez pessssssotes.
Al salir de la zapatería abrazando mi caja con un enorme moño rosa, volteé para despedirme de la amabilísima y comprensiva señorita, nos dijimos hasta luego y en su sonrisa se veía una satisfacción de haber ayudado a un muchacho en apuros, pero ella nunca supo la gran ayuda que me dio, además de las zapatillas, pues con ese encuentro me di cuenta que un hombre puede fácilmente comprar cosas de mujer sin el más mínimo problema. Realicé toda la ceremonia para echar andar a mi DKita, y al fin me subí al auto y no me aguanté las ganas, con mucho cuidado desenvolví mi regalo y me puse mis zapatillas, aceleré el auto y me dirigí a mi casa con una gran satisfacción, además accionando los pedales con unas hermosas zapatillas azules.

  
La Peluca Y Otras Cosas  
A la semana siguiente, nuevamente salí temprano de la facultad y me fui a la tienda Aurrera Universidad, entré con mi DKita al estacionamiento y me dirigí a la tienda, tomé un carrito y empecé a pasearme por los pasillos hasta que encontré los discos, eché un disco de Oscar Chávez y uno de Chabuca Granda, seguí caminando hasta la lencería y estuve viendo los bikinis (juego de pantaletas con brassier) hasta que encontré uno rosa con un moñito enfrente tanto en las pantaletas como en el brassier. Inmediatamente me dirigí a las  cajas, la señorita tomo mi mercancía y me dijo son 130 pesos, con todo dolor de mi "codo" le pague. Curiosamente los discos me costaron casi el triple que mi bikini, por tal motivo no podría comprar la pieza del carburador, o sea que para arrancar el Dkita, seguiría con el empujón. En ese estacionamiento del Aurrera había una serie de tiendas de las cuales había una de pelucas "Pixie". Las pelucas Pixie tenían poco de haber salido al mercado  en México, antes de que salieran, el que yo pudiera comprarme una peluca era casi imposible, pues las más baratas oscilaban entre los 800 y 1500 pesos, en cambio las Pixie iban desde los 100 pesos hasta los 450 las de pelo largo. Al llegar a la tienda de nueva cuenta me dio pena el estar mirando las pelucas, pero me acorde de mi amiga la de la zapatería y me puse a mirar sin importarme quien me veía, y de nuevo ocurrió, nadie me veía ni se extrañaba que un hombre estuviera viendo pelucas. 
Al encontrar la que me gustó, me decepcioné, pues el precio se salía de mi presupuesto, por lo tanto tuve que conformarme con una de pelo corto pero con "crepé", esa costaba 210 pesos, se salía por 10 pesos de mi presupuesto, pero recordé los diez pesos que ahorre la semana pasada con mis zapatillas y decidí entrar a la tienda. Entré a la tienda con mucha confianza y le dije a una de las dependientas: me puede enseñar esa peluca de pelo corto que esta allá, la señalé con mi dedo, me contestó "la quiere chica, regular o grande" (no me imaginé que había diferentes medidas), entonces le dije que mediana, de todos modos ella me contestó "si no le  queda a la persona, con mucho gusto se la cambio antes de una semana". Yo pensé que la iba a sacar del aparador y con mucho cuidado la envolvería y yo me llevaría una caja grande. Pero ¡¡no!!, abrió un cajón y sacó la peluca y la metió en una bolsita y me la dio. Debo haber puesto una cara de no sé qué porque la señorita rápidamente me dijo "para que la peluca quede como la del aparador, tiene que peinarla, o llevarla a un salón de belleza donde se la peinarán". ¡¡Ahh!!, "esta bien señorita, así lo haré". Pasé a la caja y pagué mis 210 pesotes. Bueno esto me resolvía el problema de guardarla, porque ya había ideado mil cosas en donde guardar mi hermosa peluca. Me fui a la panadería del Globo y me compré un panqué de chocolate, hice la ceremonia para echar andar mi DKita y me enfile a mi casa comiendo mi panqué en lo que pensaba en que fecha sería el gran día.




LOS PREPARATIVOS 

El gran día fue fijado para el viernes 21 de diciembre. Ese día me paré a las diez de la mañana, era tarde, ya que me había dormido a eso de las cuatro de a mañana debido a la emoción por lo que pasaría ese viernes por la noche. Mi mamá me dijo que quería de desayunar (como buena mamá, hacía lo que fuera con tal de que su hijito estuviera bien), me sirvió una tanda de panes con mantequilla y un rico café. Como nada más quedábamos ella y yo en la casa, se sentó a platicar conmigo. "Oye Fer, que té pasa te veo raro, como un poco excitado, ¿te encuentras bien?". Hice cara de fastidio y le conteste de mala gana, "claro que estoy bien mamá, lo que pasa que hoy en la noche vamos a ir a una fiesta". "¿Con quien vas a ir?", "con quien más mamá, con Julián y Oscar, ya sabes que siempre vamos juntos, y ahora va acompañarnos la hermana de Julián". "Y tu vas a estar feliz ¿verdad?", es que mi mamá sabía que Miriam la hermana de Julián me gustaba mucho. Como a las doce del día me despedí de mi mamá y me
fui en mi DKita, lo lleve a lavar tanto por  dentro como por fuera.

Como a las tres de la tarde llegue a las cercanías del departamento de mi amiga, fui directo a un salón de belleza con mi peluca en la mano, al entrar una señorita se dirigió a mí preguntando que deseaba, le enseñe la peluca y le dije que si la podían peinar y me contestó que cómo la quería mi mamá, le contesté de que como sabía que era para mi mamá y me dijo que todos los muchachos que traían pelucas era para sus mamás, en eso ambos soltamos una sonrisa. "Bueno", le dije, "supongo que un crepé", "esta bien ven por ella como a las ocho de la noche", levantó la mano y señaló hacia donde había como siete pelucas y me dice "y aparte, las clientes que llegan, pero ten por seguro que estará lista para las ocho". Salí muy contenta con un dolorcito en la panza debido a que ya tenía hambre. 

Para esto me fui a casa de Julián que vivía (y vive todavía) en el mero centro de Portales, ya que había quedado con el de que comeríamos juntos. Cuando llegué a su casa Miriam estaba saliendo con su guitarra y le pregunté que adonde iba, me dijo que a casa de unos amigos para practicar ya que darían una serenata esa noche. Como siempre, le dije que la llevaba con sus amigos, ya que Julián se estaba bañando apenas. Ya en el carro me invitó para que fuera con ella en la noche, que oportunidad para estar con ella, pero mi emoción por el gran día era muy grande, además ya había quedado con ella de que el siguiente sábado saldríamos a comer, con todo dolor de mi corazón le tuve que decir que ya tenía un compromiso esa noche. En ese momento tomo la bolsa donde traía mi bikini y asombrada me preguntó "¿y esto?, no es tuyo ¿verdad?, ja ja ja". En ese momento quería que me tragara la tierra, mi mente se puso en blanco hasta que reaccioné, recordando a mi amiga la de la zapatería, rápido le conteste que era de mi amiga Yina (la del departamento) y que me pidió que los llevara a mi casa en la noche, ya que Tina como casi todos los fines de semana, se iría en la noche a mi casa. "Ahhh", dijo Miriam, "es con ella tu cita en la noche", me reí y le conteste afirmativamente y que iría con mi hermano (eso se lo dije para que no fuera a pensar que me interesaba Tina), además de que era cierto que había un romance entre mi hermano y Tina. En ese momento llegamos con sus amigos y nos despedimos. Arranqué mi DKita y al dar la primera vuelta me detuve y metí todas mis hermosas cosas en la cajuela, porque si  las veía Julián sería más difícil explicarle. Ya en el restaurante le dije a Julián "tienes que cubrirme en la noche, porque le dije a mi mamá que saldría contigo y con Oscar", "esta bien" me contestó, (esto casi siempre lo hacíamos, pues nuestras mamas nos cuidaban de no caer con alguna “bruja” como decían ellas y nos fuera

arruinaran la vida), oye pues no que te gusta mi hermana y, a hora te vas con otra chica, le dije: no te apures, es solo una cita sin compromisos. Esto me lo preguntó, pues cada vez que nos cubríamos, quería decir que íbamos a salir con alguna chica, lo que no sabía Julián que la chica de esa noche sería yo, jijiji. Ya como a las siete me despedí de él y regrese al departamento de Tina. Para esa hora, tanto Tina como mi hermano, de seguro  estaban en el departamento, así es que me quedé estacionado en un lugar que ellos no me vieran esperando a que se fueran y poder disponer del departamento para mi solita. Al diez para las ocho mi hermano y Tina salieron del departamento y se fueron a mi casa. Estacioné el DKita en la entrada del edificio y me fui caminando al salón de belleza para recoger mi peluca. Quede maravillada cuando la vi, se veía más hermosa que como lucía en el aparador.



LA TRANSFORMACIÓN 

Al fin entre al departamento de mi amiga Tina, dejé mis cosas sobre la cama me desvestí y me di un baño. Rasurarme me fue fácil ya que a esa edad la barba era más bien vellos grandes (tiendo a ser lampiña). O sea que no me rasure las piernas ni axilas. Al salir del baño me senté en la cama y con todo cuidado saqué mi bikini, desprendí las prendas del gancho y primero me puse la pantaletas, estaba tan excitada que me costo trabajo ponerlas (ya saben por qué ¿verdad?). Lo mismo me paso con el brassier ya que era de esos que la copa era de tela suave entonces mis pezones quedaron erectos parecían dos puntas de... El caso es que en ese momento me paso  por la mente que sí seguía así iba a estar difícil que saliera a la calle ya que se vería muy rara mi falda, ¿no creen?..

Bueno, traté de olvidarme de eso en ese momento y fui a sentarme en el banquillo de la coqueta (tocador), para escoger los cosméticos que me iba a aplicar. Con horror me di cuenta que casi no había nada. Se me había olvidado que Tina iría a una fiesta con mi hermano al día siguiente y por lo tanto se había llevado casi todos sus cosméticos. Me puse a buscar y encontré un lápiz de cejas, un "rimel" casi seco, un lápiz labial color ocre pálido y unas pinturas de ojos resecas (antiguamente había unas sombras para ojos como las pinturas de agua). Con mis uñas le saque punta al lápiz de cejas y lo use para delinearme los ojos. En fin, al cabo de una hora quede más o menos maquillada, debo decir que a esa edad realmente no necesitaba grandes cantidades de maquillaje, como ahora. Bueno me paré ante el espejo, me miré y de veras que me gusté mucho. En ese momento me fije que mi excitación había pasado, la física, porque le emoción de lo que estaba haciendo iba "in crecendo". Me puse un medio fondo azul claro y como estaba parada frente al espejo decía "Waw" que guapa. 

Descolgué la falda que había elegido, una azul de punto, recta, y me la puse. También me puse una blusa de punto blanca, y según yo, quedé muy bien. Finalmente tomé un bolso blanco hecho de perlas (claro que de plástico) en el cual puse los pocos cosméticos, mi licencia de manejar, mi credencial de la UNAM y 200 pesos dividido en diez billetes de a 20 pesos, separados, por si había que dar gratificación a los policías. Finalmente me puse la peluca y la transformación fue completa, creo que me veía muy pero muy bien. A unos segundos de cruzar la puerta del departamento estaba en un estado de éxtasis, era una situación que en ese momento no podía decir que era lo que me pasaba. 

Retroactivamente, lo que me sucedió en ese momento eran tres emociones juntas, cosa que nunca me había pasado. La primera de éstas emociones es la alegría de verme completamente como una mujer. La segunda era el suspenso a arriesgarme hacer algo que estaba prohibidísimo en esa época. Y la tercera emoción, esta emoción no sé como definirla, pero se podría poner como una pregunta, ¿pasaré como mujer? Esta sensación tan especial de éxtasis, sí se la deseo a todo ser humano. Algunas personas  que cuentan su primera vez, hablan de que tienen "miedo", yo estoy segura de que ese sentimiento no lo hay en ese momento mágico, ya que sí alguna de nosotras sintiera miedo, les aseguro que no nos atreveríamos a salir, el miedo es un sentimiento no deseable.

  
 LA AVENTURA
  


Comencé a bajar las dos escaleras del edificio, cuando iba a la mitad de la segunda escalera encontré a una familia que subía las escaleras
Caminado por las calles
de la Ciudad de México
2003.
, me saludaron y yo moví la cabeza únicamente, al pasarlos, de reojo, los vi y me sentí bien al ver su comportamiento normal. Por fin estaba en a calle, eran como las nueve y cuarto. Me subí al DKita, arranqué (sin empujón, pues no habían pasado dos horas) y tomé rumbo al centro de la ciudad. Me quedé pensando a donde iría exactamente, eso no lo había planeado. Al fin decidí ir al centro, a la avenida de San Juan de Letrán (hoy Eje Central Lázaro Cárdenas), ya que había recordado que en esas calles te tomaban fotografías y podías ir al día siguiente a comprarla. Había mucho tráfico pues hay que recordar que faltaban dos días para la Navidad. Una vez en San Juan de Letrán empecé a caminar despacio para ver donde estaban parados los señores con sus cámaras pero, ¡oh desilusión! ya no estaban, lo que pasaba es que ya era muy tarde, en eso mire a mi lado izquierdo y vi a un señor en su coche que me estaba haciendo señas para ver sí le hacía caso, simplemente volteé para el frente y seguí mi camino. Esa fue otra sensación que jamás había sentido, el que un hombre se fijara en mi, y eso me gusto mucho, no en el sentido que yo haya sentido atracción por un hombre, porque no la sentí, sino porque eso me decía que por lo menos esa persona me tomo como una mujer.

Lista para salir al cine, casa de mi mamá en la Ciudad de México, 2004.
Lista para salir al cine, casa de mi
mamá en la Ciudad de México, 2004.


Después de ese incidente, me acordé que en la glorieta donde se encontraba la Diana Cazadora, (no donde se encuentra actualmente), donde también se encuentra el cine Cha
pultepec, el Departamento del D.F. siempre ponía unos muñecos tamaño natural de los Reyes Magos y por lo tanto unos señores tomaban fotos a las personas. En ese entonces tenían poco de haber salido las famosas cámaras Polaroid, por lo cual le entregaban a uno la foto inmediatamente. Al igual que a hora, era casi imposible estacionarse sobre Paseo de la Reforma por lo cual me dirigí una calle cerca del metro Chapultepec, era una calle poco transitada y pude estacionar perfectamente a mi DKita. Me fui caminando hacia Reforma a la glorieta que ya les comenté. Al llegar, efectivamente estaba un señor y un niño tomando las fotografías a los transeúntes. Fui caminando y al llegar donde se encontraban los muñecos los empecé a ver como si no hubiera visto a los señores, hasta que empecé a oír "señorita", esa fue otra de las sensaciones extraordinarias, cuando te dicen SEÑORITA, te sientes lo máximo volteé y el señor me dijo, "¿le tomo una fotografía señorita?, entonces asentí con la cabeza y me puse en pose.
A continuación pueden ver esa fotografía. Se ve un poco fea porque tiene veinte y tantos años y recuerden que es una foto Polaroid de las primeras, que no eran tan buenas como las de ahora. Por cierto hace poco perdí mi cartera y en ella estaba esta foto pero tuve la suerte de "escanearla". Bueno, el caso es que cuando me entregaron la foto no sabía como preguntar cuanto era, entonces me acerque al niño y le pregunte en voz baja que cuanto era, yo creo que fue tan baja mi voz que no me entendió por o cual le pregunte otra vez y entonces me dijo que cinco pesos señorita, abrí mi bolso y le entregue uno de los billetes de 20 pesos, me entrego mi foto con mis quince pesos de cambio, metí todo a mi bolso y empecé a caminar por Reforma hacia el centro de la ciudad.
  

Esta es la fotografía que me tomé ese fabuloso
día. Tomada en la entrada al bosque de Chapultepec,
 por la avenida Paseo de la Reforma, Diciembre de 1970.



Como era viernes en la noche había mucha gente en la calle y, como mis zapatillas eran cómodas pues el tacón era del 5, no sentí cansancio alguno. Por lo cual decidí irme caminando por la banqueta rumbo a la avenida de Los Insurgentes. Noté que conforme pasaba la gente los hombres me echaban miraditas y, si iban acompañados por una mujer, lo trataban de hacer más discretamente. Yo me sentí muy bien por eso, pero después me desilusioné un poco porque me di cuenta que esas miraditas se las echaban a todas las mujeres que caminaban solas (dejarían de ser hombres ¿verdad? Jajajajjajaja, en ese momento recordé que yo siempre hacía eso mismo). Al llegar a la glorieta de La Ángel (digo que es La porque ¿no han visto que hermosas mamas tiene?, por lo tanto no puede ser Él). Se me ocurrió ir Sanborns y entrar al sanitario de damas, pero aquí si sentí miedo y por lo tanto no lo hice. Entonces doblé hacia la Zona Rosa y de repente veo que se para un auto y me invita a entrar (ahí si es donde sentí un poco de miedo, mezclado con la emoción de haber pasado por prostituta) me volteé y camine para otro lado. Y al dar dos pasos se me acerca un muchacho y me pregunta que cuanto... rápido le muevo la cabeza y la mano indicándole que no. Y eso me empezó a ocurrir, hasta que me doy cuenta que abundaban las "chavas" con minifalda y los coches haciendo fila, pues me encontraba en la zona roja de la Zona Rosa. Decidí caminar rápidamente sobre la calle de Londres hasta la avenida de Los Insurgentes, doblé hacia la glorieta del metro Insurgentes y después por Av. Chapultepec, para llegar a la calle donde había dejado mi Dkita. Pero vi que las cosas se calmaron, entonces empecé a zigzaguear por la zona Rosa tratando de evitar la zona de las "Chavas", de todos modos me siguieron dando lata los hombres, sin llegar a ser groseros ni agredirme.

Viajando en el metro de la ciudad de México, 2004.


REFLEXIÓN
Aquí quiero hacer una reflexión: el sentir que me confundieran con prostituta, me reafirmó mucho mi feminidad, porque ¿quién no ha tenido fantasías de ser una prostituta? En el caso de una muchacha, en su hoja Web, habla de la primera vez que sale, ella va con el propósito de ser confundida con una prostituta y de hecho se sube a un coche y terminan en el hotel, el muchacho la trata tan gentilmente que ella le entrega su virginidad. Creo que tanto esta muchacha como su servidora sentimos la misma emoción en el momento que nos dimos cuenta que podíamos ser tratadas como prostitutas, la diferencia es que a mi no me interesa una relación sexual con un hombre, mientras que para ella era algo muy importante. Lo importante para mí, simplemente era él poder ser confundida por una mujer en todo el sentido de la palabra.
Breviario cultural, la palabra prostituta viene de prostíbulo, los prostíbulos son las columnas de los acueductos que se usaban en la época de los romanos, incluso todavía en el siglo pasado en muchos países se usaban estos acueductos, por ejemplo las ruinas que quedan sobre la avenida Chapultepec (en la Cd. de México) del antiguo sistema de agua, esas ruinas son los prostíbulos, entonces las "Chicas" se paraban en esas columnas y de ahí derivó el nombre de prostituta. Para ilustrar esto en la siguiente fotografía se ve a una servidora recargada en un prostíbulo esperando a un cliente.

Esperando un cliente, jugando a
la sexo servidora
Finalmente decidí irme hacia mi DKita, pues ya tenía cerca de tres horas caminando y ya empezaba a sentirme cansada y con hambre. Sí yo tuviera una voz femenina, creo que hubiera entrado a un restaurante, pero desgraciadamente mi voz es masculina. Bueno faltando dos cuadras para llegar a mi Dkita pasó un "Bolchito" con tres muchachos y me empezaron hacer proposiciones, yo muy coqueta les dije que no, insistieron, entonces decidí cruzar la Av. Chapultepec para que me dejaran de dar lata. Seguí caminando tranquilamente, a esa hora (como las 12:45) ya estaba bastante vacía la calle, entonces me di cuenta que la que estaba caminando en ese momento a esa hora era Fernanda y no Fernando, me sentí un poco  intranquila y apresuré el paso. Al cruzar la última calle antes de llegar a mi DKita se me cerro el "Bolchito" y dos de los muchachos salieron a tratar de agarrarme, uno puso su mano en mi pecho mientras que el otro me tomaba del brazo diciéndome que por que me hacía del rogar ya que estaban dispuestos a pagarme lo que quisiera, mientras me enseñaba un billete de cien pesos. Mi reacción fue aflojar mi cuerpo lo más que pude, manteniendo las piernas firmes, hasta que sentí que ellos también aflojaron sus manos, sin dejar de agarrarme. Deje que tomarán un poco de confianza y de un movimiento rápido me zafé y eche a correr, creo que mi entrenamiento de básquetbol funcionó muy bien, pues rápidamente los deje y nada más oí insultos y que a horita me iban a agarrar, de reojo vi que arrancaron a toda prisa para darle la vuelta a la manzana, entonces, recordando mis películas de vaqueros (yo era aficionada a los "westerns") decidí regresar al lugar de los hechos y caminar, bueno correr hacia mi Dkita. Al dar la vuelta donde se encontraba mi DKita me di cuenta que estaba un grupo de personas que se veía que disfrutaban de una fiesta. Entonces decidí caminar como si nada, aunque estaba temblando desde la punta de los pelos hasta mi dedo meñique de los pies. Abrí mi hermoso DKita me subí y lo eche andar... "ANDAR", en la torre (por no decir en la madre) pues no camina, hay que echarle gasolina al carburador y empujar. Decidí estarme un tiempo prudente esperando a ver si se metían esas personas a su fiesta, pero nada, en eso veo venir al "Bolchito" y me deje escurrir en el asiento, oí como pasaba lentamente y no se cuanto estuve en esa posición hasta que ya no oí nada. Me senté con mucho cuidado y vi que ya no había nadie. Sigilosamente abrí la "portezuela" y salí con mi manguerita (la de la gasolina no sean mal pensadas), logré cargar la manguerita con gasolina, y "¿ahora que hago?" se me había olvidado abrir el "capote" del motor, con mucho trabajo lo logré hacer y en el momento que estaba poniendo la gasolina salieron dos jóvenes de la fiesta y obviamente se acercaron para ayudarme, eso hizo que se me bajara un poco el miedo, pues regresó esa sensación de que te traten como a una dama, con señas les dije que si me podían empujar y, rápidamente, uno de ellos me abrió la portezuela, entre al carro y empezaron a empujar hasta que arrancó, aceleré saque la cabeza y les di las gracias tratando de hacer mi voz lo más delgada posible. Por el espejo retrovisor vi que me decían adiós con sus manos al igual que yo.

Descansando en una banca de un
jardín 
en el centro de Mérida, 2003

Rumbo al departamento de Tina me quede meditando todo lo que pasó. Mi meditación fue sobre qué fue lo que aprendí de toda esta aventura. Independientemente de todas las satisfacciones  que tuve al verme como una mujer y que me hallan hecho sentir como una dama (fue la parte más hermosa), aprendí que si quiero tener un paseo tranquilo debo pasear por lugares donde hay gente, y en horarios de señoritas. En el momento que me agredieron me di cuenta del miedo que sienten tantas mujeres por este tipo de acción de los hombres, que en general son unos cobardes, porque les aseguro que si uno de esos tres muchachos se hubiera presentado solo, y al negarme yo, jamás se hubiera atrevido a atacarme.
Finalmente llegue a mi casa, entré y mi mamá (como buena mamá) estaba despierta y me preguntó que como había estado la fiesta, yo le conteste que muy agitada y movida. "Ahh, Fer, te dejé un café y una torta en la mesa", "Gracias mamá", rápido fui a sentarme (porque entre el miedo y tantas horas sin comer, ¿se imaginan el hambre?) y devore mi torta en lo que empezaba a planear la siguiente salida...
Me despido mandándoles un beso y deseándoles a las primerizas que disfruten su PRIMERA VEZ.
Fernanda




Hola mis Hermosas Lectoras
Espero que hayan disfrutado la lectura (tanto como yo la escritura) de mi artículo en el que narro mi primera salida como una mujer. En esta ocasión quiero comentarles algunas cosas que me pasaron después de ese fabuloso día, tanto cosas buenas como malas. La intención de contarles estos hechos, es que cuando leo las páginas personales de otras chicas me encuentro que no es tan diferente mi historia respecto a la de ellas. La única diferencia que he encontrado respecto a las otras chicas, a excepción de las chicas transexuales, es que mi gusto por lo femenino lo recuerdo desde que tengo uso de razón, y en general el gusto por lo femenino de la mayoría de chicas es en la pubertad, al menos así lo confiesan, y ¿Ustedes desde cuando se acuerdan de su gusto por lo femenino?, no se si es importante responder esta pregunta, lo que si sé es que esto me atormento mucho tiempo, pues al crecer en un ambiente totalmente machista, una se siente que esta fuera de la ley y, si además eres religiosa, te sientes en el pecado. Este comentario viene porque después de haber disfrutado ese fabuloso día, empecé a tener remordimientos de conciencia, diciéndome que fue muy malo lo que hice y que no debería volverlo hacer. Este tormento es muy grande, a tal grado que decidí hacer algo radical. Tomé todas mis hermosas cosas femeninas e hice una hoguera, y me quede contemplándola viendo como se destruía esa felicidad que tuve al comprar mis zapatillas, mi peluca, mi bikini, etc. Hasta la falda y blusa que mi amiga Tina me las regalo después que le enseñe mi fotografía. Una ves que quedaron únicamente cenizas me voltee y me fui caminando pensando que yo era muy macho y que no necesitaba de esas cosas para poder ser feliz. Efectivamente tuve a mi primera novia y eso reafirmo que definitivamente me gustaban las mujeres, por lo que pensé que mi feminidad ya se había quedado a la historia. Pero al poco tiempo me regreso mi feminidad y nuevamente empezaron mis tormentos, el sentir esa incongruencia de los femenino con lo masculino (incongruencia que nos mete la sociedad en nuestras cabezas) y, nuevamente como no queriendo se inicia el proceso de compra de cosas femeninas con el pretexto de es por última vez (como los seres humanos somos capases de inventar pretextos para hacer cosas que supuestamente están prohibidas, yo pienso que por eso las drogas tienen tanto éxito). ¿Y qué es lo que sucedió? Pues que termine regalando mis cosas a una institución de caridad. Y nuevamente el ciclo se repetía (y estas repeticiones nos cuestan mucho, tanto moralmente como económicamente). Esto no se solucionó hasta que tuve el coraje de entender que mi feminidad estaba afuera y por lo tanto la tenía que respetar como mi masculinidad. A partir de ese momento empecé a ser un poco más feliz cada día.
Aprendí que el Sol no se puede tapar con un dedo, y los que lo hacen son infelices.
Una reflexión bonita: La suerte que tuve al encontrar a esa hermosa muchacha cuando fui a comprar mis zapatillas me dio la confianza de que un hombre puede comprar cosas femeninas y que nadie (o casi nadie) se extraña de eso. Una vez recuerdo que mi novia y una servidora fuimos a comprar “pantaletas” a un centro comercial de ropa, las tenían sobre unas mesas separadas por tallas, mi novia era de una talla mayor que yo, entonces empezamos a ver las de mi talla, pero como era una variedad muy grande, mi novia se fue a buscar las suyas a la correspondiente mesa, de repente una dependienta (una muchacha de unos 25 años) estaba junto a mí esperando a que terminara de escoger. Terminé y se las di, en eso me fui a esperar a mi novia a que terminara, junto a mi novia estaba otra dependienta esperando a que terminara de escoger, entonces esta dependienta me preguntó si se me ofrecía algo (ella no me había visto), entonces antes de que le pudiera responder la señorita que me atendió le dijo “el señor ya escogió las suyas solo esperamos a su novia”. En ese momento me dio pena mientras mi novia se sonreía. Ya en el automóvil lo comentamos y empezamos a sospechar que un buen número de hombres compran prendas femeninas (independientemente si son para una mujer o para uso de ellos). Esta señorita se comportaron como si yo estuviera comprando calcetines. Amigas mías no les dé pena ir a comprar esas cosas femeninas que tanto nos gustan, hagan la prueba yendo a una tienda departamental (como Sears o Liverpool o equivalentes) y vayan al departamento de lencería y pónganse a ver todas esas maravillas, tóquenlas, vean los  precios las tallas y de reojo vean a las personas que esta rodeándolas y verán que nadie las “pela” y, compren algo, pídanle ayuda a las dependientas y verán que no hay ningún obstáculo para comprar prendas femeninas por muy íntimas que sean estas. Así he comprado la mayoría de mis prendas, incluyendo la exquisita ropa íntima.
Me despido como siempre, mandándoles un beso tronador y un abrazo de Oso.
Su amiga
Fernanda







martes, 8 de noviembre de 2016

Señorita High School

La inspiración de esta historia la tomé de todas esas fotografías de los eventos en las escuelas secundarias (High School) de Gringolandia (Estados Unidos de America del Norte), pueden visitar una página con muchas fotos de estos eventos, esta página es de una chica fabulosa, se llama Stana.

Historia original de Fernanda del Mar 



Capítulo 1



Fernando a los 15 años


Estoy estudiando el tercer año de secundaria en una escuela afiliada a un High School de los Estados Unidos, por tal motivo, se siguen los programas de estudio de ese High School, claro, modificando algunos temas como la historia y geografía, pues son los correspondientes a México. También se han copiado los días festivos de los EEUU, así como muchas costumbres, sin dejar las costumbres mexicanas. Mi familia consta de, mi hermana María, que es tres años mayor que yo y mi mamá. Yo no recuerdo a mi papá, parece que abandonó la familia cuando yo tenía dos años de edad.


La escuela cumple cinco años de haberse fundado en la Cd. de México, y básicamente ya se han incorporado todas las festividades tanto mexicanas como estadounidense.

En clase de matemáticas, la maestra que era la tutora de nuestro grupo, nos dijo que había una festividad en el high school, que toda vía no se había implantado en nuestra secundaria. Nos dijo que era una festividad para sensibilizar a los hombres hacía el comportamiento con las mujeres. Esta festividad se lleva a cabo en muchas de las escuelas de los EEUU, desde fines del siglo XIX, por lo que se ha convertido en toda una tradición. Todo estábamos ya desesperados para que nos dijera en que consistía esa festividad. 



Entonces nos dice, se llama “Womanless Beauty Pageant” Levanté la mano para preguntar, ¿Cómo un concurso de belleza sin mujeres? La maestra me contestó, efectivamente, es eso, un concurso de belleza sin mujeres, por lo tanto los concursantes son chicos, todos nos reímos y a la vez nos admiramos.

 Ya que la maestra contestó todas las preguntas, nos dijo: bueno, pasaré una lista y por favor apúntense los que quieran participar, las chicas ayudarán a la transformación de los chicos. Por favor organícense entre ustedes. El lunes próximo me darán la lista y los equipos, cada equipo estará formado por dos chicas y el concursante.

Al salir me fui caminado a la casa con Beto (Alberto) mi mejor amigo, obviamente fuimos platicando de este tema, ambos estuvimos de acuerdo que no nos apuntaríamos en esa lista y, empezamos a bromear de cómo se vería los que sí aceptaran. Beto y yo somos de la misma edad, pero él es más corpulento y alto que yo, de hecho en la primaria siempre me defendió de los niños abusones.

Al llegar a casa seguí mi rutina normal, a la hora de comer, como siempre, mi mamá me preguntó que que había habido de nuevo en la escuela, le dije que nada interesante, que ahora la maestra quería seguir una tradición de la filial en los EEUU, creo que se llama womanless, ¡ah! contestó mi mamá. Como ella no sabía bien inglés, no comprendió el significado de la terminación less. Así es que seguimos platicando de otras cosas. Mi hermana platico emocionada que había un chico que la estaba pretendiendo, y en torno a eso giró la plática de la comida.

Al llegar el lunes, la maestra pidió que le entregaran la lista de los equipos que se habían formad. Obviamente hubo varios chicos, yo entre ellos, que no se quisieron apuntar en la lista. Entones la maestra organizó a los diferentes grupos y las reglas que se llevarían a cabo. Para esto, debo comentar que este evento solo se iba a llevara a cabo en nuestro grupo, ya que era un experimento para ver que cómo responde la sociedad que conforma a la escuela. En caso de ver que hay un rechazo generalizado por la comunidad, no se volverá hacer. Al final, la maestra les preguntó a cada uno de los alumnos que no se apuntaron en la lista; ¿por qué no lo hicieron? Entere ellos le preguntó a Beto, me extrañó que a mi no me preguntara, pues yo no me había apuntado en la lista. Para terminar la clase, la maestra les dijo a los alumnos que no se habían apuntado en la lista, que de todas formas iban a intervenir en el evento, ayudando a montar el espectáculo y como acompañantes de las womanless.

Al terminar la clase me acerque a la maestra para preguntarle que por que no me había interrogado de por qué no me había apuntado en la lista. La maestra hizo cara de extrañeza y me dijo: hoy temprano me habló tu mamá, para decir que sí participarías en el evento. ¿por qué no le preguntas a tu mamá? Y cuando estés seguro que vas hacer me lo dices.
Al salir de la escuela, me fui platicando con Beto hacia la casa, comentamos que qué le habría dicho a mi mamá a la maestra para que yo no apareciera en la lista de los no participantes en el evento. Le dije a Beto que en cuanto supiera algo se le vendría a platicar.

Al llegar a casa, rápido fui a ver a mi mamá para preguntarle que es lo que había pasado. Pero no había llegado de su trabajo y mi hermana acababa de llegar. Al llegar mi mamá, inmediatamente me dirigía a ella para preguntarle sobre la llamada que hizo a mi maestra. Me dijo que en la comida lo platicaríamos colmadamente. Ya comiendo mi mamá me dijo, Fer, el viernes me dijiste del evento de womanless, yo no entendí exactamente que era, pero después María me lo explicó, a mi me fascinó la idea de convertirte en una chica. Pero mamá, a mi no me atrae la idea y le di todas las razones que había platicado con Beto. Esta bien Fer, pero mírame, realmente crees en todas esas razones que me dijiste, o simplemente lo que pasa es que te da vergüenza de vestirte completamente de chica. Me quede pensando, realmente es la vergüenza mami, le contesté. Pues no tiene por que darte vergüenza, varios de tus compañeros también se vestirán, además hay que recordar que es un día de fiesta, como si fuera haloween, ¿no crees? Cuantas veces te has puesto faldas, muchas -me dijo. Cuando jugabas com María a la casita o en algunos haloween o en el carnaval, ¿te acuerdas? Sí mamá, pero es diferente. No, no es diferente -me dijo, es simplemente un día de fiesta en que tienes permiso de salir con faldas ante las personas y, nadie se burlará de ti. Ahora Fer, si no quieres, no hay problema, simplemente le decimos a la maestra que no participaras como una womanless. Me quedé pensando y le dije a mi mamá que tomara la decisión en la noche.

Mi secundaria (High School)
Al terminar de comer, me fui a ver a Beto para platicarle lo que había pasado con lo que mi mamá me había dicho a la maestra, le platiqué todo, así es que ahora lo estoy pensando. ¿Y tú que opinas? Le pregunté a Beto. Me contestó, pues ya viéndolo desde la perspectiva que tiene tu mamá, creo que deberías participar, lo interrumpí y le pregunté que entonces él también participaría, me dijo que no, pues ya la maestra le había encargado hacer una palmera de escenografía para el escenario del evento y además, voy a ser acompañante de Mario. Bueno, le dije, lo haré, pero dile a la maestra que tú serás mi acompañante, así yo me sentiré mejor, ¿no crees? Apareció una gran sonrisa en Beto y me contestó sí, claro que sí Fer, incluso para mí, me hará sentir mejor acompañarte a ti que a Mario, primero no me caee muy bien, y segundo, que más que acompañar a mi mejor amigo, que será mi mejor amiga en ese momento, nos reímos, entonces me dice Beto, mañana se lo pido a la maestra, estoy seguro que la convenceré.

Al día siguiente, le comenté a la maestra que sí participaría como concursante de womanless, entonces le pregunté; qué equipo de chicas me ayudarían para transformarme. Me dijo que todas las chicas ya estaban asignadas, por lo que tendrás que pedirle a tu mamá que ella te ayude. Le dije que estaba bien, —¡ha! Le pudo pedir un favor, sí dime Fer, que sea Alberto el que me acompañe, ya ve que es mi mejor amigo, creo que con él me sentiré seguro…, esta bien Fer, veo que puedo hacer y después te digo -me contestó la maestra.

Como siempre, Beto y yo nos fuimos juntos a nuestras casas platicando, entonces Beto muy contento me dijo que la maestra ya lo había re-asignado como acompañante mío, así es que todo quedaba entre amigos, nos reímos.

Al llegar a casa, mi mamá ya estaba terminado de servir la mesa para comer, me fui a lavarme y prepararme para comer. Ya sentados en la mesa, mi mamá me interrogó sobre mi decisión. Le platiqué que ya le había dicho a la maestra que sí participaría como una womanless, en ese momento a mi mamá se le encendieron sus ojos y una sonrisa como pocas veces le había visto. Entonces me preguntó que cual de mis amigas me iban ayudar a transformarme. Pues ya no había chicas para ayudarme, así es que la maestra me pidió que si es posible que tú me ayudes. Entonces mi mamá no aguantó y le salió una sonrisa muy muy grande y me dijo, claro que sí, va hacer una experiencia muy bonita para todos. Le contesté que sí, que eso esperaba. También le conté que Beto era quien me acompañaría, ya que al ser mi mejor amigo, no me va a dar vergüenza que él me lleve. Mi hermana que ya había llegado y escucho prácticamente todo, también se entusiasmó y obviamente se apuntó para ayudarme a transformarme.

Al terminar de comer mi mamá me dijo que el sábado iríamos a comprarme ropa de chica, para empezar a entrenarme. Rápido le dije que no, simplemente me pondré un vestido como lo he hecho cuando jugaba a la casita con María. Entonces al unísono mi mamá y me hermana me dijeron que ¡no!, no se trata de ver a chicos con vestidos, sino se trata de arreglarse muy bien, de tal forma que realmente parezcan chicas. Rápido se me puso la cara roja, pero mamá así no quiero hacerlo.  Rápidamente mi mamá y mi hermana me dieron suficientes razones para aceptar, el caso es que el sábado en la mañana fuimos a comprarme ropa para ser una chica… Cuando pasamos por una boutique de pendientes, mi mamá me jaló y me dijo, ¿te acuerdas cuando me pediste que si podías perforarte una oreja? Sí mamá, ¿te acuerdas que te contesté? Que no lo permitirías. Efectivamente, pero agregué otra cosa ¿te acuerdas? Sí, le contesté, que solo me dejarías perforar los oídos cuando me vistiera de mujer. Bueno hijo, ahora es tiempo de perforarte los oídos, pero mamá yo solo quería perforamarme uno. Sí, pero te vería ridículo con un solo pendiente… Salí con mis oídos perforados luciendo unos pequeñísimos pendientes, que casi no se notaban. Tan fue así que en la escuela nadie se dio cuenta que los tenía, solo Beto se dio cuenta, solo me dijo, se te ven bien, a ver si yo me animo hacerlo también, obviamente él no lo hizo. Después de la perforación de mis oídos, fuimos a comprar ropa íntima, ya no me atrevía a decirle mi mamá y mi hermana que no era necesario la ropa íntima, pues el vestido no dejaría ver mis trusas, pues se enojaran y me darían mil razones para usar pantaletas y brassiers. Después fuimos a comprar unos vestidos, faldas, medias zapatos de tacón de diferentes tamaños. Me atreví a preguntarle por que tantos zapatos y diferentes tamaños de tacón, entonces me dijo mi mamá que el día del evento debería llevar tacones del 12, o sea los más altos y, para eso tienes que aprender a usarlos como esas tus tenis, aja -le contesté a mi mamá.

Teníamos cuatro semanas para preparar todo, así es que a partir de ese sábado, empecé a vestir ropa interior de chica, así como andar en falda y tacones en la casa. Me enseñaron a sentarme, a caminar, en fin detalles que yo no tenía en cuenta, como el movimiento de las manos, el caso es que fueron tan intenso los cursos de comportamiento femenino por parte de mi mamá y hermana, que de repente en la escuela tenía movimientos femeninos sin darme cuenta. Fue Beto el que me lo dijo, se me puso la cara roja, y a partir de ese momento tuve mucho cuidad en mis movimientos. Le dije a Beto que en cuanto viera alguna movimiento femenino me lo dijera. Parece ser que nadie se dio cuenta más que Beto…

Capítulo 2
Llegó el día del evento, mi mamá me despertó temprano, me metí a bañarme y al salir me vestí de pies a cabeza con ropa de mujer. Después de mi entrenamiento en zapatillas de tacón, decidí ponerme unos de tacón de 9 cm, ya que más grandes al rato de usarlos se volvían muy incómodos, en cambio los de 9 aguanté todo un día sin problemas. Mi pelo era un poco largo pero siempre de chico. El vestido que me puse era uno del diario, mi mamá me lo dio y sinceramente yo no entendía que estaba pasando, pues el evento era hasta las 8 de la noche.

Ya que estoy vestido mamá, siéntate aquí, empiezo a peinarme el poco pelo que tenía, darle un toque femenino, no tardó mucho. Después me dijo que había que arreglar un poco las cejas. No mamá, le dije, imagínate que vaya a la escuela con las cejas depiladas, se van a burlar mucho de mi. Mi mamá me dijo que que no fuera tonto, todos los chicos que participarán de seguro van a tener las cejas depiladas. Bueno mamá depílamelas. Ayyyyyyy, eso fue un infierno, nuca creí que doliera tanto extraer los pelos de las cejas.

Al terminar me vi en el espejo y efectivamente la depilación me dio un porte bastante femenino. Me paré y me vi de cuerpo entero y, realmente vi a una chica y no a un hombre con vestido, no dejaba de verme, dando vuelta para uno y otro lado, en eso vi a mi mamá que me estaba viendo, entonces me puse rojo como jitomate. Mi mamá me dijo que no me diera pena, que me veía muy bien, incluso me veía como una chica hermosa, no sabía que contestarle, simplemente le dije gracias.

Oye mamá, por que me he vestido tan temprano, falta mucho para el evento, oh! hija, nuevamente puse colorado, se río mi mamá y me dijo, en este momento te voy hablar en femenino, pues se vería muy raro hablarte en masculino pareciendo una chica, ¿no crees? Tienes razón, así es que tu nombre será Fernanda, así solo cambiamos una letra de tu nombre, nos reímos. Bueno te decía, que vamos a ir a un salón de belleza para que te peinen y te pongan unas extensiones, te maquillen y te hagan una manicura y pinten tus uñas. Depuse regresamos a la casa y te vestirás para el evento… Pero mamá, me va a dar mucha pena que me vean personas que no conozco, bueno tú sí las conoces…no, entonces no hay problema -replicó mi mamá, además, me tomo del brazo y me volvió a poner frente al espejo y me preguntó, ¿ves a un chico o a una chica? Una chica, le contesté, entonces hija mía, nadie se dará cuenta de tu genero. ¡Vamos!

Fue una experiencia fascinante, el que te peinen y maquillen, mi manicura, como las empleadas del salón de belleza sabían que iba a un concurso de belleza, se esforzaron para hacer un trabajo de excelencia.

Cuando terminaron de peinarme y maquillarme, me pararon frente al espejo, no podía creerlo, estaba viendo a una muchacha muy hermosa. Tanto mi mamá como María y las empleadas del salón no se cansaban de alabarme, de lo hermosa queme vea, yo me sentí muy bien, no dejaba de admirarme a mi mismo. Hasta que repentinamente odia la vos de María queme dijo, Fer, ya déjate de ver lo hermosa que eres, que tenemos que irnos, todo mundo se rió discretamente y mi cara quedó roja como jitomate, rápido fui a donde estaba mi mamá y María.

Nos salimos y fuimos a comer a un restaurante, yo ya estaba en mi papel femenino, con mucha confianza. Obviamente la mesera nos habló en femenino, ¿qué van a querer las señoritas? Debido a que iba muy bien peinada y maquillado, algunas personas se me quedaban viendo, algunos chicos no me quitaban la vista. En eso María dijo que estaba celosa de mi, pues me vea mucho mejor que ella, en eso puse una cara de asombro un poco nerviosa, entonces María me dijo que no era cierto, que solo lo dijo para darme lata, que realmente se sentía orgullosa de mi por la valentía de hacer todo esto.

Una hora antes del evento, estábamos saliendo de casa, yo llevaba un vestido con falda tipo A que sería el usaría en ropa casual, y unos aretes largos que resaltaban sobre mi peinado, los otros cambios los llevaba mi mamá en una maleta especial para que no se arrugan las prendas.


Fernanda del Mar a los casi 20 años
El evento de womanless consistía en una presentación en ropa informal, después una presentación en ropa de coctel, y finalmente una presentación en ropa de noche. Entre la segunda y tercera presentaciones, se harán preguntas de tipo social. También hay un número de puntos dependiendo del promedio escolar que tenemos hasta el momento del evento, ya que es lo primero que cuida la escuela, el nivel académico de los alumnos.

Al llegar a la escuela, la maestra esta recibiendo a todos los participantes e indicándoles a donde dirigirse. Al verme frunció su sueño de extrañeza y me preguntó que quién era, le dije Fernando, ¿no me reconoce maestra? -le pregunté, entonces cambió su expresión a una de asombro, Fer, pensé que eras una chica familiar de alguno de tus compañeros, te  ves fenomenal, me dijo, ya no me ruboricé, simplemente le dije que gracias, me sentí muy bien con ese comentario de la maestra.

Al entra al salón a donde mandó la maestra, ya estaban otro chicos que iban a concursar junto con sus equipos de chicas. De reojo estuve viendo a los otro chicos que iban a concursar, me sorprendió que solo cinco de los 19 parecíamos chicas, los demás se veían inmediatamente que eran chicos. Diez minutos antes de las ocho, entró la maestra para ver que ya estuviéramos listos para iniciar el evento, en eso entraron los chicos que nos iban a llevar, ellos también tendrían tres cambios de ropa, acordes a los nuestros. Vi a Beto, que estaba buscando a alguien, me extraño, pues se supone que se debería acercar a mi. Entonces me dirigí hacia él, me miro y me sonrió, entonces le pregunté ¿Beto, a quién buscas? Rápido volteo a verme y se le engrandecieron los ojos, y me dices “Que hermosa estas Fer”. Pues te estaba buscando a ti, no pensé que te vieras realmente como una chica y, además hermosa. Mi cara s puso roja, roja , roja. Me abrazó y me dio un beso en la mejilla, más rojo me puse. Rápidamente me repuse y le dije gracias, tú también te ves muy bien, creo que nunca te había visto con corbata. En eso la maestra nos pidió que nos formáramos en parejas, entonces tomé del brazo a Beto, como me enseñó mi hermana, Beto sonrió mucho y se sintió como muy orgulloso de llevarme y yo, me sentí muy bien que Beto me llevara del brazo, eso me dio más confianza.

Eramos la sexta pareja, conforme iban entrando al escenario, se oían aplausos por parte del público y algunas risas, no de burla, creo que era por el impacto del tipo de evento, para esto se les advirtió a los estudiante de los otros años, que no se fueran a burlar, que si no les gustaba que no asistieran al evento. Pero prácticamente estaba toda la escuela y los familiares de los participantes. Cada parejo tardaba unos cinco minutos al entrar, pues tenían que pasear por todo el escenario. Al fin nos tocó a Beto y a mi salir, al salir inmediatamente se ollero los aplausos y, de repente oí algunas exclamaciones de asombro, creo que no creían que realmente era un chico, incluso oí a un chico que gritó “ahora sí la hiciste Beto”. Para todo esto, nos asignaron nombres de mujer, si era posible, nuestro nombre en versión femenina, por lo cual yo aparecí como Fernanda. Fuimos al lugar que habían asignado y ahí esperamos a que salieran el resto de las parejas. Después volvimos a la pasarela dando una vuelta de 360º para que nos vieran nuevamente los jueces. Mientras que veía a Beto muy emocionado por todo lo que estaba pasando. Me acerqué y le pregunté que por qué estaba tan emocionado, que simplemente él era mi acompañante, además se supone que este evento, no Fernanda, nada, simplemente por que es algo completamente diferente y me da mucho gusto acompañarte en tu papel femenino, le di las gracias y que yo también estaba contento. Después pasamos una por una para que los jueces nos hicieran preguntas, se quedó que las preguntas sería sobre las materias que llevamos, o sea que se nos evaluaría académicamente, quedaron fuera todas esas preguntas insulsas que se preguntan el eventos de las “Miss”.

Cara de Fernanda del Mar a la edad
de 28 años
Entramos a cambiarnos con ropa de coctel. Yo me puse un vestido negro  sin tirantes, con una falda hampona y a media pierna, cuando me vi en el espejo, me sentí fabuloso, ya me estaba creyendo que era una chica hermosa, el caso es que me vi espectacular. Cuando salí del vestidor me volteó a ver Beto, hizo una exclamación de tal forma que todos voltearon a verme, yo no me puse rojo de la cara, ya lo había asumido, al contrario me sentí muy bien  y segura.

Nos formamos nuevamente todos esperando para la segunda ronda. Al llegar la maestra con nosotros, nos dijo que estábamos haciendo las cosas muy bien. En eso dieron la señal para que saliéramos, nuevamente se oyeron aplausos, ahora ya no se oían risas. Al fin nos tocó a Beto y a mi salir, nuevamente se ollero aplausos más efusivos que los que le dieron a mis compañeros, y algunos exclamaciones de admiración. Nuevamente pasamos por las preguntas, ahora fue de historia. Varios de mis compañeros tuvieron dificultades para responder. Yo respondí perfectamente, ya que la historia me fascinaba mucho. Finalmente salimos todos para prepararnos para la última ronda, en la cual iríamos con vestidos de gala.

Al llegar al vestidor, mi hermana y mi mamá ya me estaban esperando para ayudarme a vestirme, Beto se quedó en el pasillo para esperarme. Mi mamá me dio una sorpresa, pues originalmente iba a usar uno de sus vestidos de gala que ella guardaba desde que era joven, pero sacó un vestido nuevo, para que yo estrenara, no pude aguantar mi expresión de felicidad. Entonces mi mamá me dijo que es importante que cuando una chica va ir por primera vez a un evento de gala, debe estrenar un vestido, por eso me lo había comprado. Era un vestido plateado ajustado al cuerpo con los hombros desnudos, además uno zapatos de punta desnuda con un taco de 9 cm, también en color plata. Cuando salí del vestidor, nuevamente Beto dijo ¡WAUUUU! Y obviamente todos voltearon, lo mismo, expresiones de admiración. Una de las chicas cometo que ya todos sabían quien iba a ganar señalándome a mi, me puse rojo, nuevamente, solo me salió decir GRACIAS CHICOS.

Cara de Fernanda del Mar
a la edad de 28 años
Llegó el momento de salir, nuevamente los aplausos y los vivas cuando nos tocó salir a Beto y a mi, para esto yo ya estaba completamente confiado en mi mismo, no dudaba en caminar lo más femenino posible, como me enseñaron mi mamá y me hermana. Vino la ronda de preguntas, ahora fueron pregunta sociales. A mi me tocó que explicara el que motivó la revolución de 1910. A grandes rasgos contesté, pues como ya  había comentado antes, la historia me gusta mucho, así es que tenía muy claro los motivos que ocasionaron la revolución de 1910. Al final los jueces nos pidieron una media hora para sumar las puntuaciones y dar el veredicto. En eso se me acercaron varias de mis compañeras par decirme sus elogios, otras dijeron que me veía mucho mejor que varias de ellas,  yo solo me concreté a decirles que todo esto era obra de mi mamá y mi hermana y que como saben, aprendo rápido las cosas, nos reímos.


Pasó el tiempo y los jueces entraron al escenario, rápido todas las parejas nos acomodamos donde nos habían indicado. Entones el presidente del jurado se acercó al micrófono para hacer unos comentarios: Estimados concursantes, maestras y maestros, autoridades de publico en general, lo que voy a comentar no estaba previsto, ya que se ha dado un empate… en eso se oyen abucheos porque todos estaban seguros que yo ganaría con una amplia ventaja respeto al resto de los participantes. Pero el presidente hizo los ademanes de calma, y dijo con voz enfática, calma, calma, no me han dejado terminar de hablar, entonces todos se callaron y pusieron atención al presidente. A ver, efectivamente dije que hubo un empate, pero en el segundo lugar, es obvio quien gano el primer lugar, fue Fernando, perdón Fernanda y ganó por una diferencia de más de 75% respecto a los dos segundos lugares. De ahí vino la coronación, la directora de la escuela fue quien me puso la corona y mi maestra me dio un ramo de flores y me puso la banda de ganadora del primer concurso de “womanless”. En ese momento yo sentía que era otra persona, obviamente una chica que ganó un concurso de belleza.


Capítulo 3

Al terminar los festejos, que obviamente Beto y yo fuimos los últimos en entrar a los vestidores, ya mis compañeros travestidos se estaban desmaquillando, y poniendo su ropa masculina. Yo iba a empezar a desmaquillarme cuando entró mi mamá y me dijo, no, no te desmaquilles, vamos ir a cenar, pero mamá, le respondí, no tardo mucho en cambiarme y desmaquillarme. Lo que pasas Fer, es que no te traje tu ropa de hombre, pero mamá como voy a ir así. ¡Claro que sí! Dijo mi mamá, te pones el vestido casual y así vamos, esta bien mamá. Al fin salimos a cenar a un restaurante más o menos caro, mi mamá estaba feliz de que haya ganado y por eso eligió ese restaurante. AL llegar Beto salí rápido del coche y me ayudó a salir, me tomo del brazo y nos encaminaos al restaurante. Nos recibió el Hoster y nos llevo a nuestra mesa, yo me sentía toda una Dama, pues me estaban consintiendo todos y, eso te hace sentir muy bien. Cuando ya estábamos cenando, se acercó un chico a nuestra mesa, resultó que era el novio de mi hermana, nos presentó a mi mamá, a Beto, y cuando llegó a mi, titubeó un poco y dijo, José Luis ella es mi hermanita, en eso su novio dijo, perdón María, te había entendido mal, pensé que tenías un hermano, pero es una sorpresa que tienes una hermana tan bonita como tú. Lo saludé y le di las gracias, vi que Beto puso cara de molesto. Ya que se fueron mi hermana con su novio, le dije a Beto que por qué se había molestado con el novio de mi hermana. Lo que pasa es que te coqueteó siendo que es el novio de tu hermana. Me reí diciéndole qué te importa, allá mi hermana que se lo permite. Además que te interesa Beto, no me digas que estas celoso, RECUERDA que soy Fernando, no Fernanda, y tanto mi mamá y yo nos reímos. Beto se puso rojo como jitomate maduro, pues se dio cuenta que sí estaba celoso. Entones al unísono, mi mamá y yo dijimos, ¡sí está celoso jajajajajaja! Más rojo se puso Beto.
Salimos del restaurante y nos subimos al auto. Mi mamá le dijo a Beto que lo llevaríamos a su casa, inmediatamente Beto le dijo a mi mamá que no era necesario, que él quería irse caminando desde nuestra casa, mi mamá insistió, pero Beto insistió que no, argumentando que a pie su casa esta cerca, pero en auto el camino es largo, no vale la pena ir en auto. Esta bien Beto, le contestó mi mamá.
Con mi entrañable mamá (2009)
Al llegar a la casa, nos bajamos y mi mamá se despidió de Beto y cuando yo me iba a despedir me dijo que quería platicar conmigo un momento, lo oyó mi mamá y dijo, esta bien los dejo solos porque confío en ti Beto, jajajaja nos reímos mi mamá y yo. ¿Qué pasa Beto? Lo que pasa es que aunque no lo creas te veo como a una chica, no como a mi amigo, le contesté, sí ya me di cuenta Beto, pero soy Fernando, así es que deja de tener esos pensamientos, ¿de acuerdo? Sí, tienes razón, me contestó. Ya me voy, me dio la mano y se acercó para darme un beso en mi mejilla, lo dejé, pues en ese momento mi papel era de una chica, pero a la hora de acercarse a mi mejilla, me viró mi cara y me plantó un beso en mi boca. Yo no me moví de la impresión, en cuanto se separó se echó a correr sin decir nada. Me esperé un poco antes de entrar a mi casa, pues me sentía aturdido con lo que acababa de pasar. Al fin me sentí bien y entré a la casa, al ir a la cocina que es donde estaba mi mamá y mi hermana que ya la había traído su novio del restaurante, ellas estaban platicando, en cuanto me vieron empezaron a decirme, Fernanda tiene novio, Fernanda tiene novio y se rieron. Intuí que vieron que Beto me besó. Entonces decidí platicarles lo que había pasado, al terminar mi hermana me preguntó, ¿y porqué te quedaste sin moverte cuando te besó, seguro lo disfrutaste, me dijo mi hermana, se rieron las dos mientras mi cara se ponía roja.  No te enojes Fer, solo estamos bromeando, sí les dije, ya lo sé que están dándome lata, pero saben que nunca me enojo con nadie y, menos con ustedes, me uní a la risa.
En un colegio en EEUU una escuela de niños
pusieron en escena Romeo y Julieta, el niño
que la hacía de Julieta decidió besar a
su Romero (esto es cierto, claro que en el texto
no se menciona el beso.
Salió publicado en LIFE del 2 de enero de 1939)
Pasé mi primer fin de semana en forma normal, o sea de chico sin faldas ni tacones altos, pero mis movimientos femeninos estaban ahí. Tanto mi mamá como mi hermana me dijeron que tratara de cuidar mis movimientos, si no iba a recibir muchas burlas de mis compañeros. ¡Claro! Dijeron al unísono, aquí en la casa puedes comportarte como quieras, y se rieron. Como ya saben que yo no me enojaba por sus bromas, les contesté, ha que bueno, entonces aquí descansaré de mi actuación de afuera y me fui exagerando los movimientos femeninos y riéndome.
Al día siguiente, al llegar a la escuela, todos me felicitaban por mi triunfo en el concurso, de repente vi una fotografía grande mía, con mi corona y a un lado mi fotografía de chico colgada en el pizarrón de avisos, entre los aplausos y mi fotografía me sentí muy bien y orgulloso de mi logro, les di las gracias a todos los que me aplaudían. Prácticamente nadie se burló de mi triunfo de ser Miss Womanless. En la escuela tuve mucho cuidado en mis movimientos, para evitar cualquier tipo de suspicacia por todos mis compañeros. Ya casi al terminar las clases, me di cuenta que Beto no había ido a la escuela. Al salir fui a la casa de Beto para saber que había pasado, pues él nunca faltaba a clases. Me abrió la puerta su mamá, antes que dijera nada me felicitó mucho por lo de Miss womanless, yo me pues un poco rojo y le di las gracias. Beto me contó que te veías fabulosa, incluso me enseñó muchas fotos que te tomó. A que bueno señora, le dije y le di las gracias. Al fin le pregunté que por que Beto no había ido a la escuela, me dijo que se sintió mal y no quiso ir, algo grave, le pregunté, no Nando, creo que algo le preocupa y eso  hizo que se sintiera mal. Puedo subir a verlo, claro Nando, yo creo que al verte se va componer. Subí las escaleras y al llegar a la puerta de su dormitorio, toqué a la vez que entraba, como siempre lo había hecho.  Al verme Beto, empezó a tartamudear tratando de disculparse, pero no se le entendía absolutamente nada. Y por más que trataba de explicar no decía nada. Yo me quedé viéndolo sin decirle nada, solo me divertí un viéndolo como se retorcía tratando de justificar por que me dio un beso.  Haber  Beto, le dije, no te disculpes, simplemente pasó y ya, era un momento muy emotivo y creo que por eso reaccionaste de esa forma. Deberás no estas enojado conmigo. Claro que no Beto, tan amigos como siempre. Ya que le pasó la conmoción le pregunté que por qué no había ido a la escuela. Con la cabeza cabizbaja me dijo que por no encontrarme, pues se sentía muy mal por lo del beso.

Salimos y nos fuimos a comer, ahí platicamos de todo lo que había pasado, obviamente vi que se emocionaba (no exageradamente) cuando la plática era sobre mi como chica, cuando el tema fue la cena después del evento, le pregunté, por qué se había puesto celoso cuando el novio de mi hermana empezó a piropearme, primero lo negó rotundamente. Pero le dije que tanto mi mamá mi hermana y yo nos dimos perfectamente cuenta que estabas celoso. Al final lo reconoció - sí me puse muy celoso, pues sentía que me querían quitar a mi chica, lo sé, lo sé, no eres mi chica, pero no sé que me pasó, además tú también te portaste un pco coqueta, en eso solté una risa y le dije, efectivamente, no niego que me porte coqueta un poco, pero eso era parte de ese momento femenino que sentí todo ese día. Dejamos el tema por la paz y nos fuimos a los villares a jugar una partida, pues yo ya tenía un buen tiempo de no jugar…


Capítulo 4 


Pasaron ocho meses después del concurso Miss Womanless, ya para ese tiempo mis ademanes regresaron a ser completamente masculinos. Eso lo noté por que las burlas (amigables en todos los casos) desaparecieron completamente.  Beto ya no comentaba nada sobre el beso que me dio el día que gané el concurso de Miss Womanless. Como siempre al salir de la escuela Beto y yo fuimos caminado a nuestras casas, platicando del próximo torneo de baloncesto, esperando que el entrenador nos escogiera, que aunque yo soy bajo de estatura para ser basquetbolita, soy bastante bueno. Al fin llegamos a mi casa y nos despedimos, entré a la casa, ya mi hermana y mi mamá estaban en la cocina listas para comer, solo me estaban esperando. Iba a servirme mi comida como siempre, entonces mi hermana me dijo, siéntate, yo te sirvo, eso me llamó mucho la atención, pues desde que era chiquito, siempre me dijeron que yo tenía que aprender a servirme, hacer mi recámara, cuando cumplí diez años, empecé hacer quehacer en la casa, ya que todos éramos iguales en obligaciones en la casa y a mi me parece razonable. Durante toda la comida me estuvo consintiendo y yo, me dejé consentir. Platicamos de todo, y al final mi hermana sacó a colación el certamen de Miss Womanless.  Al levantarnos de la mesa, mi hermana me dijo, acompáñame a mi cuarto,  quiero enseñarte un vestido que compré, bueno, vamos. Se me hizo raro, pues siempre que me enseñaba sus cosas nuevas era en la sala o en mi cuarto, era la primera vez que me llamaba a su cuarto. Al llegar, sacó una caja y de ahí saco el vestido más hermoso que había visto yo, era un vestido negro para coctel, sin mangas con cuello de princesa. Le dije, se te va a ver fantástico, sí, eso creo, me contestó mi hermana. En eso se mi hermana paró frente al espejo para extender el vestido contra su cuerpo, yo me levanté y me puse también frente al espejo. Entonces ella con un movimiento rápido me lo puse, mira te queda como pintado, me reí y le dije, efectivamente. En eso me di cuenta que el vestido era chico para mi hermana, entonces separé sus manos junto con el vestido de mi y el dije, oye, este vestido no es de tu talla. Efectivamente Nando, es de tu talla. Y para qué me lo compraste, ya te había dicho que se olvidaran de Fernanda, que eso fue una diversión y nada más. Sí ya lo sé, me contesto mi hermana. Entonces por qué me compraste un vestido, le dije. Mira Fer, te acuerdas del día que fuimos a cenar después del certamen de Miss Womanless, sí le dije. Bueno recordarás que les presenté a mi novio, sí, me acuerdo. Ese día en la mañana él se me declaró, o sea que realmente él no sabía nada d mi familia hasta la noche que los presenté. Oye, me acuerdo que me presentaste como tu hermanita. Efectivamente y él se quedó con la idea de que realmente tengo una hermana. No se lo aclaraste, sí, pero hasta hoy en la mañana, ya que me puso en un aprieto. Cómo esta eso del aprieto, le pregunté. Te cuento, en la mañana José Luis me dijo que estaba emocionado porque había conseguido unas entradas para ir a ver la novena sinfonía de Beethoven, nosotros habíamos discutido mucho sobre Beethoven y era una oportunidad magnífica para disfrutarla. Pero entonces me dijo que iba a llevar a su primo Heriberto que llego de Saltillo, pues no había con quien dejarlo, además este chico era también un admirador de Beethoven. Pues lo llevamos le contesté. Entonces José Luis me dijo que él quería estar a solas conmigo y, la presencia de su primo estropeaba un poco sus planes. Entonces José Luis me dijo, será que tu hermanita quiera acompañarnos, son casi de la mima edad y creo que se llevarían muy bien. Entonces yo tragué saliva y le dije que creía que mi hermanita pudiera acompañarnos. Mejor buscamos a otra acompañante, le contesté, porqué, me pregunto, le inventé que tenías un compromiso que te hacia imposible ir. Déjame buscar entre mis amigas de la edad de Fernanda, esta bien me dijo. Eso fue la semana pasada, pero por más que trate de conseguir a una chica que nos acompañara durante toda la semana, me fue imposible, ya que las mamás no les dieron permiso, Así es que hoy en la mañana se lo confesé, le dije; mi querido José Luis, tengo que decirte algo importante, que debí decirte hace mucho tiempo. ¿Qué es? Entonces le platiqué de por que conoció a mi hermanita y no a mi hermanito.  Así es que me puse a pensar y le dije a José Luis que a lo mejor podía conseguir a una acompañante. Obviamente pensaste en mi, ¿me equivoco mi querida María? No, no te equivocas mi Fer, pensé que por mi podrías hacer este favor, ¿siiiiiií? Hice cara de no saber qué hacer, en eso vi a mi mamá que estaba en el quicio de la puerta. Le eché una mirada a mi mamá como preguntándole ¿qué hago?… Mi mamá me llamó y fuimos a mi recámara, nos sentamos en la cama y me dijo: Lo que te está pidiendo tu hermana realmente no es algo que te obligue hacerlo, es tu hermana y, estrictamente ella no tiene derecho a pedirte algo tan fuerte como te lo está pidiendo. Pero si tú lo consideras y, que realmente no te molesta hacerlo, pues creo que vale la pena ayudarla. Tú lo decides Fer, y te repito, si lo haces es por ayudar a tu hermana, no por qué creas que es un obligación. Por otro lado mi Fer, seamos sinceros, sí te gusta transformarte en una chica de vez en cuando, sí o no. Sí, me divierte mucho, pero eso no quiere decir que realmente quiera ser una chica, simplemente me divierte hacerlo de vez en cuando. Bueno hijo, hoy en la noche consúltalo con la almohada y mañana le dices a María que decidiste, pues esto es para el sábado en la tarde y hoy es miércoles. Ya para la noche había tomado la decisión, ¡ayudaría a mi hermana!
A la mañana siguiente le dije a María que la ayudaría, inmediatamente puso una cara entre alegría y satisfacción, pues se había resuelto su problema. Me dio las gracias muchísimas veces y me consintió lo más posible. Como ya me había cortado el pelo, me dijo que el viernes iríamos de compras para tener todas las cosas que yo iba a usar. 
El viernes saliendo de la escuela, María ya me estaba esperando para ir de compras. Primero fuimos a compra runa peluca, María tenía muy claro que sería una peluca de pelo natural, pues la de pelo sintético siempre se nota que son pelucas. Entramos a la tienda y sin “tapujos”, mi hermana pidió una peluca más o menos al hombro de largo y con un fleco, color cobrizo claro. Se la prueba señorita, y mi hermana contestó, no, no es para mi, es para mi hermano. Las señorita puso ojos de sorpresa, entonces mi hermana le dijo que era por que yo había perdido una apuesta. Entonces la señorita me hizo sentar y me puso la peluca, entonces entre ella y mi hermana empezaron a platicar cual debería ser el mejor peinado. Al final se me quedó viendo la señorita y me dijo, te ves muy bien, con un poco de maquillaje y una pequeña depilación de cejas, lucirás como una chica. Yo me sonreí y le di las gracias. Cuando pagó mi hermana vi que era mucho dinero, entonces comprendí lo importante que era para mi hermana esa cita, entonces pondría todo de mi parte para que a ella le fuera muy bien.
De ahí nos fuimos a comprar ropa interior, unas pantaletas de encaje, pero lo suficientemente amplia para que estuviera muy cómodo. El brasier, lo compramos para que mi pequeñísimo pecho pudiera entrar en la copa “B”, sin necesidad de poner rellenos. No me di cuenta que mi hermana compró seis pares de pantaletas y tres brasieres. Pasamos al salón de belleza para hacer cita para el viernes en la mañana, para peinarnos y nos hiciera maniquiur.
Al regresar a la casa, yo iba pensativo, estaba evaluando toda esta aventura. Me había dado cuenta que esto me gustaba y más que era un favor a mi hermana que quiero  muchísimo, que lo más seguro es que de ahora en adelante trataría de salir más veces como chica, pues me divertía mucho. En eso me ve mi hermana y me pregunta que que me pasaba, le conteste que estaba pensativo, nerviosa me preguntó si me estaba arrepintiendo, le dije no, al contrario, estoy emocionado por toda esta aventura. Entonces cambio la cara de mi hermana a una de felicidad. Le dije a mi hermana que ya le platicaría el sábado lo que estaba pensando y, no te apures María, que todo va a salir muy bien.
El viernes nos paramos temprano para bañarnos, yo me di una baños de burbujas muy perfumado. Después nos arreglamos, María me dio un vestido del diario, m puse unos aretes pequeños con forma de corazón, unas pantimedias transparentes y unos zapatos bajos, muy poco maquillaje y una pañoleta en mi cabeza, pues mi pelo estaba muy corto y nos salimos de la casa. Al estar completamente vestido como una chica, mis gesticulaciones femeninas salieron automáticamente, sin pensarlo, fue como un reflejo condicionado. Posteriormente tanto mi mamá como María me lo harían notar.
Llegamos a la tienda donde compramos la peluca, ya la tenían peinada, nos la dieron en un cabezón, ya que me la pondrían en el salón de belleza. Cuando me vio la dependienta que nos atendió el viernes, me dijo ¿eres el chico que…? Sí, yo soy, pues te ves como chica, ya me imagino cuando te arregles, ta vas a ver fabulosa. Gracias, no sabía que más decir. Mi hermana pagó y nos fuimos al salón de belleza. Cuando entramos mi hermana platicó con la dueña y le explicó todo, en eso vi que la señora me veía con un poco e incredulidad. Se dirigió así mi diciéndome, es increíble que seas un chico, mi cara se puso roja. No te de pena, ya me contó tu hermana, así es que yo personalmente te voy arreglar. Me llevó al sillón y empiezo mi transformación final. Tanto a mi hermana como a mi nos pusieron un maquillaje ligero, ya que la dueña que era experta en maquillaje, consideró que así nos veríamos muy bien y naturales. Finalmente me pusieron la peluca, era larga a media espalda, retocaron el peinado, me levantaron del sillón y me llevaron al espejo. Me había gustado mucho como me veía en aquella ocasión del concurso Miss Womanless, pero ahora estaba completamente impresionado, es increíble lo hemos que me veía, además me veía como una chica de 18 años y no de 15 como tenía en ese momento.
Llegamos a la casa, obviamente mi mamá no dejo de decirme lo hermosa que me veía. Mi mamá ya nos tenía lista la comida, yo estaba temeroso de echar a perder mi maquillaje, así es que mi hermana me dio unos consejos de como se come sin dañarlo.
Finalmente llegó la hora de vestirnos, mamá me tenía un juego de ropa interior negro muy hermosa, el brasier la pantaletas y un medio fondo. Me dejó en mi cuarto para que empezara vestirme. La hice con mucho cuidado, siguiendo las instrucciones de mi hermana para no echar a perder mi maquillaje y peinado. Al final terminé y llamé a mi mamá para que me ayudara a ponerme mi vestido. En lo que la esperaba me vi en el espejo, vi una hermosa chica, claro con una protuberancia que no debería estar ahí, al verlo me dio mucha vergüenza. En eso entró mi mamá y se dio cuenta, por que te apenas hija, nada mamá, que al verme tan hermosa y con mi, mmm que se me…, -le señalé con mi dedo- Se sonrió mi mamá y me dijo que toda vía estaba a tiempo de cancelar la cita, le dije; no mamá, no sé realmente que es lo que me pasa, pero aseguro que sí quiero ayudar a María y, además te confieso que me divierte mucho vestirme, no, no solo vestirme, sino pasar por una mujer. Pues a divertirte Fer, que a casi era la hora. me puse mi perfume, debo decirles que ya a esta altura en mi cuarto había un pequeño tocador, donde ya tenía un juego de maquillaje y mi perfume.
Al fin terminé y salí, ya María estaba esperándome, cuando me vio nuevamente me echó propios, el mejor de ellos es que me veía más hermosa que ella. En eso me entro una preocupación de que el primo de José Luis  fuera un chico bajo de estatura, pues aunque que yo no era alta, con mis tacones alcanzaba una estatura de aproximadamente un metro setenta centímetros. Ya era casi la hora, en eso cuando oímos que llegó un coche, era José Luis y su primo. Mi mamá abrió en lo que María y yo nos pusimos juntas esperando a que entraran. Entraron y lo primero que buscó mi vista era a Heriberto, al verlo me sentí aliviada, pues era un poco más alto que yo con tacones, como buen norteño. Vinieron las presentaciones y cuando me saludó José Luis me dijo, te ves muy hermosa Fer, más que el día que te conocí, se me puso roja la cara, pues yo sabía que él, ya sabía que era un chico. En eso, me presentó a Heriberto, dijo- mi primo Heriberto, que te quería conocer desde que le enseñe una foto tuya, al oír eso, sentí que un calor muy fuerte que me subía y me bajaba por todo el cuero. Lo saludé muy tímidamente, él respondió también muy tímidamente. Eso me tranquilizo mucho, pues había pensado que iba a ser un chico muy atrevido y empezaría agarrarme por todas partes o sea, que todo el tiempo iba yo a estar luchando para que no me estuviera agarrando y mucho menos besando.
Mi mamá nos pidió que nos pusiéramos en parejas para tomarnos unas foto, recordando que era nuestra primera cita formal, tanto para María como para mi, ¡claro! No hubiera pensado que mi primera cita fuera en estas circunstancias… Claro que había una diferencia muy grande entra la cita de mi hermana y la mía, ya que yo solo era acompañante, mientras que mi hermana era su novio y como tales, se iban haciendo cariños y se iban besando por todo el camino, mientras Heriberto y yo íbamos sentados en la parte trasera del auto separados lo más posible, mientras mi hermana y su novio lo más pegados posibles.
Cara de Fernanda ~2006
Llegamos a la sala de sinfónica, como ya íbamos un poco atrasados, así es que cada quién salió por su puerta, logramos entrar antes que cerraran la puerta, nos fuimos con mucho cuidad a nuestros asientos. Estuvo espectacular el concierto, Obviamente Heriberto y yo nos sentamos juntos, y tanto él como yo no sabíamos tratamos de no tocarnos, pensé que él sabía que no era una chica y por eso me rehuía. En el intermedio ellos fueron por una copa de vino blanco para que brindáramos por esta citas. Mi hermana me preguntó que como  se comportaba Heriberto, le dije que creía que sabía que no era chica, ¿por qué? me preguntó, pues se distancia mucho, claro, eso es mejor para mi. Entonces María me dijo, que más bien creía que el chico era muy tímido, mira, me dijo María, Creo que José Luis le esta diciendo que no sea tan tímido, eso espero le dije, entonces María volteó a verme con uno ojos muy grandes, bueno, ejeh, ejeh, me dio un poco de pena, en eso llegaban los muchachos. Brindamos por ese encuentro y deseos para lo mejor de la vida. En eso vimos la segunda llamada, así es que José Luis agarró del brazo a María y le echó una mirada de insistencia a Heriberto que hiciera lo mismo. Así es que Heriberto se dirigió a mi y me tomo del brazo, yo accedí sin ningún problema y nos dirigimos a la entrar a la sala, dejando las copas en una mesa con ese fin. Entramos a la sala y Heriberto no me dejó en ningún momento. Durante la segunda parte del concierto Heriberto no dejó de agarrarme la mano. Yo realmente estaba tranquilo, pues no esperaba que pasar nada más allá de “manitas sudadas”.  Al terminar el concierto, me desprendí de su mano para pararme y aplaudir, como todo el público. Nuevamente me tomó del brazo y nos fuimos al auto. Me abrió la puerta, lo mismo que hacía José Luis con María. Pensé que ya nos íbamos a casa, pero se volteo María par decirnos que iríamos a comer algo en el restaurante de la Luna, es un restaurante en el que se come dentro de los autos, estaba bien dijimos los dos. Al llegar, mi hermana y yo fuimos al sanitario, lo mismo hicieron los chicos. Entonces mi hermana me dice, ya vi que no te suelta Heriberto, le contesté, hasta que se animó, y agregué: como ya te había dicho, o sabe que soy un chico o no le gustan las chicas. Lo que pasa, me dijo María, es que José Luis habló con él para que se le quitara la timidez, y como veo ya agarró un poco de confianza en si mismo, ¿no crees? A bueno, entones por esa razón me tomó del brazo, en eso llegábamos al auto, entramos y unos segundos depuse llegaron los chicos.
Ya estaba la carta en la parrilla que pone la mesera, para poder consumir, para que decidiéramos que íbamos a pedir, yo pedí una hamburguesa y un refresco de limón, y más o menos pidieron cosas parecidas los demás. Los cuatro estuvimos platicando sobre el concierto, pero al rato solo yo y Heriberto estábamos platicando, y mi hermana y José Luis tenían su propios temas de plática. En eso llegaron los alimentos y nos pusimos a consumirlos. Yo tenía mucha haber, pues no había probado alimento desde la mañana. Así es que le entré con ganas, a los 20 minutos ya habíamos terminado de comer todos. 
En eso tanto María como José Luis se fueron y nosotros seguimos platicando. Hice una pausa para tomar mi refresco y, en cuanto bajé el vaso, Heriberto me planta un beso, yo no pude hacer nada para evitarlo, lo más que pude hacer fue agitar los brazos y como pude lo separé. En cuanto él sintió que lo rechacé, se hico hacia atrás y me pidió mil perdones, que no lo volvería hacer y seguir balbuceando muchas cosas incomprensibles con la mirada baja.  Le dije ¡Calma, clama! en lo que ponía mi vaso de refresco en su lugar, lo que pasa es que me agarraste con el vaso en la mano, entonces lo abracé y lo empecé a besar y respondió con gusto…  En eso estábamos cuando volvieron María y su novio, y nos vieron, María no lo creía y, mientras José Luis le comentó a María --que él había animado a su primo a ser más agresivo con tu hermana, pero creo que exagero, no--. Se rieron a la vez, eso hizo que me percatara de que estaban ahí. Rápido nos separamos y ambas caras las teníamos rojas como tomates. No se apuren chicos, no pasa nada, es muy natural, dijo mi hermana, viéndome y guiñando del ojo, yo solo le sonreí. Ye era tarde, así que de ahí nos fuimos a la casa, Heriberto no dejó de tomarme de la mano hasta llegar a la casa, me ayuda a bajarme y nos despedimos, ahora solo un beso en la mejilla, pero Heriberto me dijo nuevamente lo hermosa que era y que había pasado una noche inolvidable, así es que lo tomé y le di un beso casi en la comisura de los labios. Se sonrojó y me dio las gracias. Se fueron y de reojo vi a Beto detrás del árbol, le dije a María que entrara que ahorita iba, ella me dijo no, vamos.. y en eso vio a Beto, bueno, no te tardes. Nos acercamos y me reclamó que por que había salido con ese tipejo, que nos vio que nos besamos, le dije, te explico… No, tu mamá ya me explicó por que saliste con ese tipo, lo que no me gustó es que lo besaras, le dije, pero solo lo besé en la mejilla, te doy un beso como le di a él, para que veas que no hay nada malo, al acercar mi cara para darle el beso en la mejilla, tomó mi cara y me dio un beso en los labios, en ese momento pensé dentro de mi, pues le daré gusto, entonces respondí a su beso, el beso duró como un minuto. Al separarnos me dijo que estaba loco por mi, pero en mi versión femenina, que por favor fuera chica por el resto de mi vida. Le dije que dejara de decir tonterías y ya vete a tu casa, hoy soy chica para ayudar a mi hermana que la quiero mucho y hago por ella lo que sea, así es que olvídate de todas esas tonterías que me dijiste. Pero Fer, sentí que me respondiste al beso, sí, le contesté, lo hice por amistad, por que te quiero como amigo y, entiendo que tu fantasía era besarme, pero hasta ahí. Dí media vuelta y me fui a la casa.

Al entrar a la casa ya me estaba esperando mi mamá y María. Mi mamá inmediatamente me interrogó, como era posible (en tono amable, no de reclamo) que me hubiera besado en la boca con el primo de José Luis, y también te acabamos de verte besarte con Beto, que te vimos muy bien, terminó con la pregunta clásica…¿Te gustan los hombre? Pensé un poco y le dije: no lo sé mamá, en este momento no pienso en tener sexo con un hombre, simplemente no me pasa por la cabeza, es más, se me hace un poco feo ese pensamiento. Entonces por que los besaste, agregó mi mamá. No lo sé mami, se me hizo algo natural, sé que no soy una mujer, pero me divertí mucho, principalmente con Heriberto y con Beto, simplemente para darle un pequeño gusto, sí ya sé que suena un poco estúpido, pero creo que fue por esa razón. Bueno Fer, hagas lo que hagas, pienses lo que pienses, yo te apoyo al 100%. En lo que tomábamos un café seguimos platicando todo lo que nos pasó a María y a mi, incluso les platiqué todo lo que llevó a esos besos de boca a boca con Heriberto y con Beto...


Capítulo 5
Al día siguiente, ya en mi atuendo masculino, mi mamá nos invito a desayunar a un restaurante, nos arreglamos y nos fuimos. Empezamos hablar de varias cosas, el tema del día anterior no se trajo a la mesa, pero María me dijo que bastaba que me arreglara una vez de chica, para que nuevamente adquiera mis ademanes femeninos, inmediatamente se me puso la cara roja, y María y mi mamá se rieron… Seguimos platicando de cosas de la casa y de la escuela, después fuimos de compras y finalmente al cine.

A partir de ese día que bese a Beto, no me lo quité de encima, insistiendo que me volviera a vestir de chica para que fuéramos al cine y a cenar o sea, una cita romántica en todo el sentido de la palabra. Por más que le digo que se olvide de eso, él insiste, incluso lo amenacé que dejaríamos de ser amigos, pero como él sabía que no lo haría, siguió insistiendo.  Para que me dejara en paz, le prometí que la siguiente vez que tuviera la necesidad de vestirme de chica, iríamos a todos los lugares que él quisiera, a regañadientes aceptó. Yo estaba seguro de que ya no tendría necesidad de volverme a vestirme de chica, al menos en mucho tiempo.
María empezó buscar situaciones para que yo me vistiera de mujer, incluso fue hablar con el novio de mi hermana para ver si su primo quiera salir conmigo, obviamente en mi caracterización femenina. Pero Heriberto se había ido a su ciudad y pasará mucho tiempo para que regresara. Y pues no encontró ningún pretexto para que ocurriera lo que tanto  tanto quería María. Nunca se me ocurrió preguntarle a María por que quería que me vistiera nuevamente de Chica.
Pasó el tiempo y faltando dos meses para terminar él años escolar, vino a verme la maestra de inglés y me dijo que ya iba a ser el segundo concurso “womenless”, la interrumpí para decirle que yo no iba a participar, pues según el reglamente solo se puede participar una vez, pero entonces ella me dijo, hay otro artículo en el reglamento, y era que el concursante que había ganado, deberá entregar la corona al nuevo “Miss womaanless”. Así es que te espero dos semanas antes del evento, o sea el 8 de junio para… Interrumpí a la maestra, -pero maestra, si solo voy a entregar la corona no es preciso tanto tiempo de anticipación, no mi Fer, la cita no es para que practiques tu rutina para entregar la corona, es para que la modista te tome mediada, como sobró bastante dinero del concurso anterior, ahora el evento pagará tu vestido por haber sido el ganador. Esta bien maestra, allá nos veremos el el 8 de mayo. 
Decidí no decirle a nadie, incluso ni a mi mamá, pues no quería que Beto estuviera dándome lata, con todo esto decidí regresara a la casa para ir meditando cuando le daría la noticia a mi mamá…
Al llegar a la casa, María y mi mamá ya me estaban esperando para comer, rápido me lave las manos y me senté a la mesa, y me preguntó mi mamá si había habido algo nuevo en la escuela, tartamudeé un poco y le dije que nada relevante para contar, ¿y ustedes cómo la pasaren hoy? Les pregunté, me contestaron que todo igual. Oye Fer- me preguntó mi mamá- ahora en junio es el evento ese queeee ¿cómo se llama? María dijo, creo que es “womanless”. Vas a concursar de nuevo -me preguntó mi mamá- iba a contestar cundo María me dijo; yo sé que vestido puedo prestarte, mi mamá empezó a decirme que me llevara al salón de belleza y no paraban de decirme todo lo que iban hacer para convertirme en una mujer hermosísima nuevamente. Hable en vos alta para callarlas, les dije que no podía concursar pues el reglamento lo prohibía, solo pueden concursar los de segundo de preparatoria. Entonces pusieron caras de decepción, pues ni hablar, dijo mi mamá. Seguimos comiendo, entones María dijo, oye Fer, seguro que vas a tener que ir al concurso, pues el haber sido tú la Miss del año pasado, tendrás que pasarle la corona a la nueva Miss, ¿no Fer? Entonces dejé de comer y me puse nerviosos, entonces mi mamá dijo; ya dejémosle de hacer sufrir, y se rieron. Fer, dijo mi mamá, tu maestra de Inglés me habló para saber si estarías dispuesto a entregar la corona, le dijimos que seguro que sí aceptarías, pero le dije también que hablara contigo directamente, le advertía que te lo dijera de tal forma que no pudieras rechazar la oferta. Por qué mamá, si yo no quiero vestirme  nuevamente de chica. A ver Fer, terminemos de comer y depuse hablamos los dos.
Ya en mi recámara mi mamá me dijo, creo que tu rechazo a transformarte en una mujer, es el que tus amigos se den cuenta que realmente te gusta vestirte de mujer, soy tu madre, he visto como desde pequeños te gustaba jugar con María y te ponías su ropa, y tu bien sabes que ha sido así toda tu niñez y parte de tu pubertad. Solo en estos casi tres últimos años lo has tratado de dejar, pero vinieron los dos eventos, la salida con el primo de José Luis y el concurso Womanless, y Fer, hasta este momento, que yo sepa, no has besado a ninguna mujer, en cambio ya besaste a dos hombres, y estoy segura que te gustó. Yo te veo mucho más feliz cuando traes faldas que en pantalones. Me quede callado sentado en mi cama, mi mamá se paró y empezó a caminar para salir del cuarto, ya en el quiso de la puerta, se volteó y me dijo, si no quieres ir a entregar la corona, no hay problema hijo, yo hablo con la maestra, dio media vuelta y se fue. 
No pude dormir con lo que me dijo mi mamá, ¿realmente quiero ser una chica? Me lo estuve preguntando cada minuto de la noche, sin llegar a una respuesta clara. Al día siguiente esta apesadumbrado por esta situación, así que trate de no pensar en ese asunto, pero me fue imposible, aunque entre a las clases, no me di cuanta de que trataron, así es que decidí irme a la casa faltando dos horas para la salida. Llega a la casa, estaba solo en ella, me fui a mi cuarto y al sentarme en la cama me vino todo lo que me había dicho mi mamá, entonces me di cuenta que lo que había dicho mi mamá era completamente cierto, me gustaba ser una CHICA o al menos parecerlo.
Oí que mi mamá llegó a la casa y bajé corriendo para decírselo, a ella le dio mucho gusto y me dijo, que bueno que te has dado cuenta Fer, pues lo que yo quiero es que seas feliz, así es que ahora trataremos de que así sea. Que te parece si empezamos con la entrega de la corona, después de ese día empiezan las vacaciones, así es que tenemos casi dos meses para que te acostumbres completamente a ser una chica y, no te apures, te inscribirás en la Universidad como una chica. No dije absolutamente nada, solo me limite a asentar la cabeza afirmativamente y esbocé una pequeña sonrisa.
Cara de Fernanda a los 28 años
Todo empezó, mi mamá me enseñó varios vestidos para la entrega de la corona, al fin elegí uno largo hasta el suelo color azul obscuro, corte sirena con un escote redondo, con un tul con bordado y  aplicaciones de encaje. Viendo con cuidad el vestido, le dije a mi mamá, que iba a estar difícil que se me viera bien, ya que para poder llevar ese vestido, necesitaría tener un cuerpo… y con mis mando señale las caderas y los gluteos …  Entonces mi mamá me dijo, no te apures, que de eso me encargo yo. Mi hermana también contribuyó para preparar el  día  de la entrega, que hace lo bautizamos. 
Llegamos al evento unos minutos antes de empezar, yo llevaba un abrigo que me cubría prácticamente todo mi vestido, la idea era que nadie lo viera hasta que fuera la hora en  que me presentarían como la Miss reinante que entregaría la corona a la nueva Miss. Al llegar fuimos a saludar a la maestra de inglés, al verme, puso una sonrisa enorme, y me felicitó, como siempre Fer, te ves increíble, nadie diría que eres un chico, me dio mucha pena pero, simultáneamente me hizo sentir muy bien, mi ego se fue
a las nubes. Obviamente Beto iba a ser mi pareja, el me llevaría al centro del escenario para le entrega de mi corona y se la pusiera a la nueva reina. La maestra nos llevó a unos asientos en en el salón donde todos los chicos participantes y las compañeras que les estaban dando ya los retoques antes de empezar el evento. En eso vi entrar a Beto, se venia espectacular, pues traía un esmoquin negro con camisa blanca, se veía muy formal, cosa que me extrañó, pues cuando se ponía trajes, eran un poco “folclóricos”. En eso me di cuenta que estaba observando a Beto desde un punto de vista que nunca lo había visto, eso me estremeció un poco, pero, como me dijo mi mamá, déjate llevar hasta donde te sientas cómodo.
A partir de ese día, tanto mi mamá como mi hermana me empezaron hablarme en femenino, pasé a ser la hermana e hija pequeña y, obviamente tuve mi cita romántica con Beto, como se lo había prometido…


Fin