viernes, 22 de julio de 2022

Helen y su Auto-Regalo


Se acercaba mi cumpleaños, medio siglo viviendo en esta hermosa canica azul, que con sus altos y muchos bajos, pero sigo disfrutando mi estancia en esta hermosa canica azul.. Ya había previsto todo para mi regalo de cumpleaños, pero me enfermo y quedo postrado en mi cama con la necesidad de tener oxígeno, pues mis pulmones se debilitaron mucho. Me puse muy triste, pues no me iba a poder disfrutar de mi auto-regalo de cumpleaños, después que había tenido el coraje de organizarlo, claro que podía retrasar mi regalo, solo que me entró mucho miedo, pues en general a las personas que necesitan oxígeno con este virus, fallecen, eso es lo que me puso muy triste… En este estado de enfermedad postrado en la cama siempre dicen que nos vienen los recuerdos de nuestra vida, efectivamente, vinieron mis recuerdos desde pequeña hasta que decidí darme mi regalo, pero todos estor recuerdos giraron al rededor de mi travestismo, creo que mi mente se dejó influir por mi deseado auto-regalo. Recuerdo que alrededor de mis cuatro años sentí la curiosidad de ponerme la ropa de mi hermana mayor, preguntándome que se sentiría usar una falda (bueno, eso creo que me pregunté, pues a esa edad difícilmente una hace preguntas de ese tipo). Desgraciadamente, tanto mi papá como mi mamá eran muy machistas, aunque yo en esa época no sabía nada respecto al machismo… Cuando era muy pequeña, Me encantaba ver a mi mama entubarse el cabello, maquillarse y principalmente ponerse sus aretes, tendría unos 8 o 9 años. Todo lo que mi mamá hacía cuando se arreglaba para salir, se quedó impreso en mi mente, pero lo que quedó más profundo impreso en mi mente fueron los aretes, principalmente sus argollas, ya más grandecita yo misma fabricaba mis propios aretes y mis accesorios y los escondía en el patio de mi casa, pues ya había aprendido que era el machismo. Posteriormente mi hermana mayor empezaba a salir a las fiestas de XV años y la modista le hacia unos vestidos preciosos. Recuerdo uno en especial era

gris 
plata de mangas aglobadas arriba y de manga larga, llegaba hasta bajo las rodillas, luego sus toneladas de zapatos de tacón, siempre a escondidas trataba de probármelos, porque los de mi mamá me quedaban bien, pero no tenían la altura que me encantaba. Siempre idealizaba a mi hermana, me acostaba en su cuarto a ver como se maquillaba para irse a las fiestas. Era un espacio idílico disfrutaba mucho viéndola como salía muy contenta y linda, como años atrás veía a mi mamá, en cambio nunca se me ocurrió ver a mi papá vestirse o rasurarse, no me atraía en nada. Después de una noche donde me desperté en medio de un asqueroso y primer eyaculación, toda batida en mi trusa, el pene y mis vellos púbicos todos apestosos a semen. Recuerdo que me lave con mucho asco, pensé que ahí había acabado este mal pero al poco tiempo empezó la picazón de la masturbación, como buena adolescente. Le

perdí el asco y aprendí a eyacular sin hacer un batidero. Un día recuerdo que tuve la 
oportunidad de ponerme ese hermoso vestido gris-plata de mi hermana, sus zapatillas plata de 9 cm de tacón y una pintura de labios color rojo, me puse una peluca de mi mamá que tenía años que no usaba, una vez que terminé me fui al baño, pues tenía un espejo de cuerpo entero, quedé impresionada, parecía que estaba viendo a mi hermana, solo verme con la ropa de ella me invadió una sensación increíble y, sucedió, al rozar mi pene bajo el vestido con el lavabo, eyaculé impresionantemente, fue una explosión espontánea y, a partir de ese día ya me fue casi imposible contenerme, como hasta la fecha, el poder eyacular sin el aliciente femenino de aretes, ropa, o cualquier prenda. Me empezó a generar un placer pero a su vez un sentimiento de culpa al masturbarme vestida de mujer. Recuerdo que era tiempo de carnaval y por primera vez en mi vida vi a una banda de chavos punk, estrafalarios, maquillados y afeitados de la cabeza, completamente rebeldes a los cánones de nuestra pacifica ciudad de provincia. Me impacto tanto el que un hombre usara aretes, no daba crédito a la emoción que sentía, de alguna manera esa visión me impulsó más sentir ese destello de sensaciones tan maravillosas, al grado de llegara a tener algunas docenas de aretes, comprados y hechos por mi. Siendo adolescente (antes de tener mis docenas de aretes) a veces cuando salía de la escuela pasaba de visita a casa de una tía, ella tenia un tazón en su tocador lleno de accesorios, pero sobretodo aretes de clip. Para una adolescente que luchaba contra su genero eso era increíble, pensé que por fin el complemento a mi femineidad había llegado. Malamente y a hurtadillas me lleve unos pares, con tan mala suerte que al llegar a casa mi mama ya me esperaba fúrica, preguntándome donde tenia esos aretes. Creo que ha sido la experiencia de terror mas fuerte de mi vida al ser descubierta, primero como ladrona y después como “maricón". Esa palabra me perseguía de noche y de día, maricón, tu eres hombre, eso es de mujeres., al grado que me volví homofóbico, todo lo que estaba haciendo estaba mal, era impropio y ademas pecado, me decía a mi misma. A raíz de eso y de la mano de un tío medico me mandaron con un psiquiatra para revertir el homosexualismo que yo pudiera tener encima. No recuerdo sus palabras, era muy joven, pero sí la sentencia "eso no esta bien" o eres hombre o eres mujer, los dos no pueden ser, porque es una aberración muy mal vista. Durante años vivi con ese sentimiento de estar en pecado mortal. Lo que más me hacía sentirme mal, era ver a las mujeres vestirse hermosamente y no poder tener esa sensación tan hermosa de usar prendas femeninas, los peinados, los accesorios en fin era una tortura. Así es que regresé a mi escape a ese espacio nocturno mío, el baño, a disfrutar de esa parte prohibida de mi, el sentirme mujer. El tiempo siguió su curso, tuve novias, sostenía relaciones sexuales con ellas sin problema pero había algo que no me dejaba satisfecha plenamente, aclaro que toda mi vida me declare heterosexual, tuve una novia que me encantaba fisicamente y que usaba arracadas, tres de un lado y dos del otro, era mi máximo verla siempre arreglada aunque estuviera en ropa casual. Y en una tarde la convencí de que me perforara las orejas, ella estaba renuente pero al final acepto. Ese día escale en mi verdadera yo, ya podía usar algo que

distinguía a las mujeres, sus aretes. Compre dos pares de aretes iguales un par para ella y uno para mi, cuando estábamos a solas los usábamos era una complicidad increíble, yo no me sentía mujer ni nada pero el saber que usábamos los mismo aretes fue algo mágico para mi. Al paso de los años nos casamos, todo iba muy bien, tuvimos una hija, me encantaba mi rol de padre y en la intimidad mi parte femenina. Una de las señales equivocadas que mande fue que una vez que ella salió a comprar, aproveche para vestirme con un conjunto de edecán que tenia yo guardado mi trabajo, me vestí me puse mis mejores aretes y una peluca. Me maquille (bastante mal por cierto), cuando ella llega yo emocionadísima de mi transformación me le pongo enfrente y se aterro de verme así vestida, su reacción fue gritaba… no, no, no ¡quítate eso! Y yo tratando de convencerla que era un juego, no dejaba de gritar… Me desmaquillé, me cambie y me sentí perro apaleado porque mi esposa me rechazo y me pidió nunca más volver a hacerlo, acepte, eso me condenó a mi submundo prohibido nuevamente. Jamás me aceptaría nadie porque no estaba bien ser puto, en esa época la palabra travesti no existía en mi vocabulario. Seguía comprándole accesorios y ropa a mi esposa al ser ella tan conservadora nunca aceptaba todos los regalos que le hacían, los dejaba por ahí, así es que yo los tomaba y, obviamente los usaba con algo de culpa. Así pasaron los años, en un empleo en mi empleo me mandaban de viaje por periodos largos a Veracruz, ahí me hice muy amiga con la encargada del hotel donde yo pernoctaba. Hasta que pasados unos meses cae en mis manos un periódico que en los clasificados decía "Chica travesti " lista para ti, en ese entonces estaba de moda los lugares donde daban masajes con final feliz, pero este era un travesti el que te daba el masaje. Ya me había meto con muchas prostitutas, pero al final siempre sentía que me faltaba algo, así es que muerta de miedo y pavor al que dirán, concerté una cita con una de las chica travesti que se anunciaban en el periódico. Se anunciaba como una jovencita no mayor a sus 20 años, yo empezaba en los 30, la cita fue en una casa medio alejada de mi hotel, al llegar me recibe un tipo rudo, yo muy varonilmente le dije vengo a ver a Monica, me dijo paga y entra, en ese momento me sentí aterrorizada, en un lugar extraño con gente “rara”, pase sola había una cama y un pequeño tocador, la penumbra del cuarto solo la rompía la tenue luz roja de una lampara, con un miedo tremendo y fingiendo una seguridad que claramente no sentía, me senté en la cama y una voz dulce me dijo: desviste para que este más cómodo, no obedecí, me paré inmediatamente y me quedé hasta que apareció esta muchacha. Muy delgada y hermosa, tenía un vestido floreado suelto muy coqueto, corto pero la falda con vuelo, unos tacones muy altos que respingaba y resaltaba su porte, un cabello lacio negro muy lindo, sus aretes medianos, una muñeca de delicadeza. No

sabia que hacer, nunca había estado con una travesti, ella lo noto y me dijo, no te apures, yo tambien soy nueva en este oficio, apenas tengo un mes de hacerlo, así es que desvístete y acuéstate aquí conmigo, me recosté y ella empezó a masajearme la espalda y el cuerpo con aceite muy delicadamente, al llegar a mi pene ya erecto, lo tomó con mucha delicadeza y poco a poco dandole lamidas como toda una experta lo fue metiéndolo a la boca, mientras que yo solo alcanzaba a gemir y verla, no quería ni tocarla, era muy bella y frágil. Yo extasiado solo la contemplaba como subía y bajaba sus labios en mi pene, era mágico el momento, tratando de retenerla más cerca le agarre el cabello por las sienes y oh sorpresa, me quedo con la peluca en las manos. ¡TERRORRRRRR! Un HOMBRE me estaba mamando. Ella sintió mi terror, pero como experta, no se turbó por quedase sin la peluca y me siguió mamando. Algo que recuerdo de ella, fue la sensación de que estaba toda rasurada de su cuerpo, se sentía picores de pelo recién cortado por todo su cuerpo, pero su perfume embriagador me insitó a seguir acariciándole su cuerpo. Se canso y le dije que se acostara a mi lado, era una criatura frágil y sumamente femenina. Le pedí que no se pusiera la peluca y comenzamos a besarnos y ella accedió. En general las prostitutas no comulgan mucho, sin embargo su ternura me llevo a seguirla besando. Fui recorriendo lentamente su cuerpo bajando hacia donde mi mano había sentido algo flácido, ¡horror de nuevo! estaba masajeandole el pene a otro hombre, pero por alguna razón no podía dejar de hacerlo. Una cosa llevo a la otra y en cuestión de nada, yo ya tenia su pene en mi boca, su erección no era grande, así es que cuerpo completamente dentro de mi boca, dentro de mi me sentía mal, me remordía la conciencia, me asqueada, pero algo me impedía dejara e seguir mamando, se lo lamí y escuche como se estremecía y seguí durante un buen rato, solo podía mamar y mamar, se le puso durísimo, dejé de mamarlo cuando iba a eyacular, entonces ella muy apenada me dijo, discúlpame, jamas me habían tratado así, nunca nadie me había mamado y solo me han penetrado y tú no me cogiste pero me hiciste sentir diferente ella se acurruco junto a mi y me abrazo. Después de un rato, nos separamos y empecé a vestirme, nos limpiamos y nos despedimos, entonces me dijo, espérame un momento, se metió al cuatro contiguo, en la puerta de ese sitio tan inhóspito una dama me pedía tiempo, salió ya otra vez muy arreglada y vestida, quería despedirse de mi arreglada para que esa imagen de ella fuera lo que recordara esa noche. Me dio un beso y me fui de esa casa mágica que ya no se me hizo tenebrosa. A consecuencia de esta experiencia maravillosa, no dormí durante dos noches, por un lado sentía lo hermoso que fue, pero por el otro lado me sentía muy arrepentida de lo que yo había hecho, me había torcido al fin, yo ya no era hombre, ahora era un homosexual y, ¿qué pensaría la gente cuando me viera que yo en realidad ya no era un heterosexual? Este pesar me duro algunas semanas, la soledad era mucha y trate de reivindicarme teniendo masajistas bio sexuales en mi cuarto, pero seguía faltándome algo, así es que a las 3 semanas ahí estaba yo de nuevo con ella, tuvimos sexo, era la primera vez que yo hacia un anal, la penetre, fue muy raro, algo que nunca había hecho, penetrar a un hombre, pero no, me sentir real era que yo sabia que estaba haciéndole el amor a esa muchacha tan linda, al final nunca la volví a verla, según esto se fue a Puebla o no sé a donde. Después tuve otro encuentro con otra travesti amiga de ella, pero aunque lo disfruté mucho, siempre sentía que no se comparaba con aquella hermosa travesti. De repente volvía a la realidad, mis pensamiento de mi vida se desvanecieron, ahí con 39º de temperatura, pensé que no la brincaba, estuve con oxigeno y todo eso que les ponen a los enfermos del COVID. Al estar sola en mi cuarto fui cayendo en cuenta que la fecha que había dispuesto para mi auto-regalo ya se acercaba y yo en cama y sin nada preparado aún. Pasaron dos días más y empecé a recuperarme, increíblemente en dos días más ya me sentía bastante bien, así es que decidí no posponer mi auto regalo, aunque la fecha ya estaba a la vuelta de la esquina. Le hable a la chica que le encargue mis aretes nuevos (me los entrego 3 días antes de la sesión de fotos). Decidí ponerme a trabajar en mi proyecto a como de lugar, el sitio ya estaba pactado, una casa nueva en la periferia de la ciudad, ropa que me regalo una amiga bio que supo lo mío por medio de la dueña de la casa, le marque al maquillista a principios de febrero, muy amablemente me dijo que sí me tenia pendiente y que era importante que nos conociéramos para hacerme una prueba de maquillaje. Todo esto ya había pasado una semana más por lo que yo ya me sentirme al 100% de salud. Estaba fascinada esa noche, pensando que todo iba a correr sobre ruedas. Y zazz, la que me iba a dar la ropa intima le dio COVID, ya no pudo ni asistir ni dármela, me puse muy pero muy nerviosa, hasta el sábado anterior al lunes 21, no había pedido permiso para faltar a mi trabajo, saque fuerzas y le dije a mi jefe que por unas cosas de seguimiento social tenía que faltar ese día, no hubo problema, me lo concedió. Llego el gran día, me fui para la locación, la dueña de la casa dormida, se empezó a atrasar, a las 9 me habla la

fotógrafa ¿qué tan factible era cambiar el día? Le rementé la madre y lo entendió, así es que fue, pero se perdió y otro atraso, el maquillista llego con su asistenta y ahí empiezan los desvaríos. Que va primero. ¿Las uñas postizas? ¿La lencería? ¿Vestirme ya? Bueno, el caso es que la anfitriona me ofreció una batita fucsia muy rica y fresca, me puse mi pantaleta de encaje que pedí que me compraron de favor, empecé por ponerme las uñas. Entonces ahí estaba una travesti (travesti, maquillista, asistente, anfitriona y fotógrafa) queriendo lo mejor pero esperando lo peor. Nerviosa me sentía extraña, como no había espejo como en los salones de belleza, no podía ver como iba quedando mi maquillaje. Era una romería, todas en el cuarto hablando y

moviéndose para preparar todo y yo, sentada, dispuesta a hacer lo que se tuviera que hacer para que todo saliera muy bien. Tadeo el maquillista, es un precioso, nunca le había llegado un proyecto así, el es homosexual y tiene 25 años, lo tenía emocionado de hacerme la transformación y no dejaba de chulearme mis ojos. Me dijo que debo ponerme en el papel de una Diva empoderada, de una perra traga-penes y escupirlos, y durante todo el maquillaje siguió echándome porras y que iba a quedar hermosísima, en resumen fue muy educado conmigo, me trato como a una verdadera dama. Al terminar me pidió que me cambiara para empezar a vestirme, al pararme de la silla, sentí que empecé a sentir mi desenvolvimiento, y me solté, sentí mi feminidad a todo su potencia, solicité ayuda para ponerme mis tacones de ante negro de tiritas, me puse una falda larga negra de apertura frontal que me dejaba muy marcados mis glúteos, y con mi pantaleta de encaje se me veía realmente muy bien, me lo dijeron dos chicas bio que envidiaban mi “trasero”, que ya quisieran ellas tenerlos. Me puse mi blusa amarilla ocre, en eso se me acercó Tadeo se me acerco y me dijo una dama rubia siempre usa dorado, entones me da una gargantilla que el llevo para prestarme, me puso mis arracadas doradas gigantes y muy coqueto en

complicidad me dice: ahora la peluca, me coloco una “balayage” en rubio degradado, muy hermosa. Entonces me dijo: ya esta lista Helena, ahora sí, a su sesión de fotos… Me fui a la sala, mi feminidad estaba a flor de piel que al caminar en mis tacones, pareciera toda mi vida he andado en ellos. Ahí estaba la “black screen” de la fotógrafa. Me tomo unas fotos de pie, luego unas sentada, en fin muchas poses, haciendo muchas poses. En todo el tiempo de las fotografías, Tadeo, que se quedó toda la sesión, me ayudaba a secarme el sudor y retocar el mi maquillaje, cambiarme la peluca, etc. divino Tadeo, le agradezco mucho el apoyo que me dio. Al terminar, al fin pude ver las fotografías, al verlas me sentía muy feliz de poder haber celebrado mis 50 primaveras y, sentirme muy femenina. Tadeo al final me dijo: que triste es cuando se acaba la magia ¿verdad? Y si, le contesté cuanta razón tienes. A desmaquillarme, cuando la magia se esfuma queda el cascaron que llego, a guardar todo, empacar, y creer en la buena voluntad de las presentes de que lo que hice no fue una perdida de tiempo y recursos, sino que fue algo que necesitaba hacer y

que me llenara completamente, cosa que ocurrió, a partir de ese momento decidí que mi feminidad saldría más veces y no dejarla encerrada en un baúl de los recuerdos… Y brindo contigo amiga por ayudarme en este mi espinoso andar en el travestismo. Gracias.

miércoles, 9 de febrero de 2022

Mis dos últimas salidas, mismos lugares, misma falda.

 


Este sábado pasado después de un año y 10 meses pude volver a oír ese toc, toc que hacen mis zapatos al caminar por las calles de la ciudad. 

Viajé a la Ciudad de México para descansar y principalmente ver a mi hija que vive en Europa y se tomó unas vacaciones. Originalmente tenía todos los días con compromisos familiares, o sea que no iba a poder salir a pasear hermosa mente vestida. Pero el viernes me cancelaron una reunión con mis primos, por lo que el sábado me quedó libre. Así es que decidí arreglarme el sábado e ir al cine y después a cenara.

 Camino al centro de Coyoacan


Le comenté a mi hermano de mis planes, le pregunté si me acompañaba y me dijo que sí. Le dije que el plan era que en la maña fuéramos a desayunar después a comprar croquetas para los gatos de mi hermano. Aquí quiero aclarar que cuando salgo de paseo no como ni bebo nada durante todo el día, hasta la noche que voy a cenar a un restaurante, esto los hacía para no tener que utilizar un baño durante mi paseo, pues me daba miedo que me reconocieran y se hiciera un escándalo. Pero desde mi última salida que fue el 19 de enero de 2019, me dio tanta hambre que fuimos a desayunar mi hermano y yo. Me tomé como un litro de jugo de naranja, pensando que  rápido me darían ganas de de ir al baño, pero nada.  Ese día mi hermano no me pudo acompañar, así es que me arreglé y  me fui, primero fui al centro de Coyoacán, de ahí a la cineteca y finalmente a cenar al restaurante Sanborns de los pajaritos. Cuando salí  del cine ya tenía muchas ganas de orinar, agarré mucho coraje y decidí ir al baño de mujeres, al llegar había una cola muy grande, así que me concentré y pude controlar las ganas de orinar, decidí esperarme al restaurante. Llegué al Sanborns al 10 para las 11 horas y sin pensarlo me subí a los baños, me alegré al ver que no había ni una sola chica dentro del baño. Entré con tranquilidad a un cubículo, cerré y me dispuse a orinar sentada en el retrete, agudizando mi oido por si entraba alguna chica. Terminé me paré y antes de salir del cubículo arreglé mi falda, salí ya tranquila y segura de mi misma, me lavé las manos y hasta tuve tiempo de tomarme dos fotos, una dentro del baño y otra saliendo. 

Entre al baño antes de ir a cenar

Bajé al restaurante y con toda tranquilidad entré, había pocos  comensales y cada quién estaban en sus asuntos, así es que me senté con toda tranquilidad. Se acercó la mesera y con una sonrisa me dio la carta, le di las gracias y le dije que ya sabía que pedir, unas enchiladas de mole y un jugo de naranja.

Al final regresé a la casa feliz de mi paseo. 
Esperando mis enchiladas de mole


Mi peluca peinada para una fiesta.
Regresando a mi relato, a las 3 pm entré a bañarme y después empecé a maquillarme y vestirme, escogí una falda nueva de líneas negras sobre blanco, una blusa negra con encaje en las mangas y mi peluca que llega a mis hombros. La peluca la mandé peinar el día anterior, le solicité a la chica que me atendió que solo le diera un pequeño volumen, al recogerla el sábado, me encontré que la peino como para una fiesta, estaba el peinado muy bonito, pero creo que iba a llamar mucho la ℅, así es decidí no ponérmela.

Bueno, me puse la falda, la blusa y, se me veía muy mal la falda, era necesario ponerme mis postizos de cadera y glúteos, pero no encontré las fajas que llevan los postizos, creo que las lave la última vez que estuve en casa de mi hermano y no sé donde las puse, así es que no podía ponerme los postizos, por lo que tuve que ponerme la falda que usé en las fotos de arriba. Esa falda debido a su corte no es necesario de ponerme los postizos. 

Me vestí como había pensado con mi falda guinda y mi blusa negra de encaje, le pedí a mi hermano que me tomara una foto, al verla no me gustó, ni la peluca, pues ese peinado es para una mujer joven y pues por más maquillaje, represento mi edad. Tampoco me gustó la combinación negro con guinda, así es que decidí entrar a la casa y  cambiarme la blusa y peluca.

Lista para salir, pero me arrepentí y me cambié la peluca y la blusa.


Al fin nos fuimos, pero ya no íbamos tener tiempo de ir al centro de Coyoacán pero si tener tiempo para pasar a mi prepa, Preparatoria 6 Antonio Caso en Coyoacán. Nos fuimos por el segundo piso del periférico , así es que llegamos rápido y curiosamente no había tráfico, por lo que llegamos a la Prepa, le pedí a mi hermano que me tomara una foto, donde me tomé en enero de 2019 antes de la pandemia.

La misma falda, con casi dos años de diferencia


Cuando nos fuimos de la Prepa toda vía faltaban 45 minutos para que empezara la película, así es que manejé lo más despacio posible sin obstruir el tránsito. Llegamos y pudimos estacionarnos hasta el 4ª piso nos bajamos del auto y admiramos la vista.

En el estacionamiento de la Cineteca antes de entrar al cine.


Fuimos a la taquilla,  entonces mi hermano me dijo que en lo que compraba los boletos, él iba al baño, pues el toma diuréticos y es la hora que le empiezan hacer efecto. Me forme y al ir a comprar los boletos para ver La Crónica Francesa, me dicen que ya están agotadas las entradas, entonces le pregunté a la chica que otra película había con ese horario y me dijo que eran dos, una que tenía que ver con el espejo de la madrastra de Blanca Nieves, realmente es una de esas películas cargadas de psicología, y sinceramente no estaba para ver algo así, la otra se llama "Papicha: Niña Hermosa", me decidí por esta película. Al encontrarme a mi hermano, le platique el cambio de programa y pues nos dijimos a ver sí no nos arrepentimos, nos reímos. No nos arrepentimos, una película maravillosa, Hace mucho que no veía una película tan hermosa, pese a las dos cenas trágicas. Trata de una chica de 17 años en Argelia en una época de guerra civil donde ella lucha por que las mujeres también tiene el derecho de hacer lo que más les gusta.

Entramos 10 minutos antes que empezara la función y mi hermano me tomo esta foto, al empezar la película la sala estaba llena.


Al salir de la película, mi hermano me dijo que si tendría que ir al otro edifico para entra al baño, Le dije que de seguro que en el edifico que estábamos debería haber  baños, le preguntamos a un vigilante y nos indicó que al fondo había baños, junto a la sala 1. Fuimos rápido pues mi hermano le urgía entrar al baño. 
Al llegar, efectivamente no había nadie, mi hermano entró y yo me quedé esperando, aunque ya me estaba haciendo efecto edl jugo de naranja me tomé en el desayuno, así es que lo pensé y como no vi a ninguna mujer, decidí entrar, había tres cubículos dos ocupados y uno desocupado, así es que tranquilamente entré. Gracias a que no me puse los postizos solo tuve que bajarme las pantimedias y la pantaleta, me senté, en lo esperaba para terminar, oí levemente que salía una de las chica. No se oía nada, solo veía el reflejo del piso que se movían  sombras. Terminé, me paré y me tomé un poco de tiempo de acomodar mi pantaleta, mis pantimedias y la falda, así es que tomé como un inmuto en esos menesteres, salí, y para mi sorpresa había cinco chicas esperando y una lavándose las manos, rápido la chica del frente de la fila entró al cubículo que desocupe (dejé muy limpio el retrete,  como cualquier dama) y espere a que la chica del lavabo los dejar libre. Me lavé las manos, tomé un papel para secarme las manos en lo que salía, tiré el papel a un cesto y por fin salí del baño, mi hermano no sabía donde estaba, pues se supone que yo no iba a entrar al baño. En lo que nos íbamos le platiqué por que decidí entrar.


Después de salir del baño vamos en dirección al estacionamiento.

Salimos de la cineteca y decidí que fuéramos al cenar al Sanborns de los pajaritos, que se encuentra en lo que era la glorieta del Rivera. Entramos y nos atendió una mesera que la pobre se veía muy cansada, se ve que ya tenía muchas horas trabajando, pedimos de cenar y durante la cenar estuvimos comentando la película…

Me tomé dos fotos y le pedí a la mesera que nos tomara una foto a mi hermano y a mi.


Esperando la cena.

Sentada muy derechita luciendo mi pecho (es natural)

Con mi hermano.

Terminamos y mi hermano me tomó dos fotos, una pagando y una saliendo del restaurante.




 

Pagando la cena

Saliendo del rastaurante



Finalmente nos fuimos a casa, al llegar me hice un café y me puse a terminar un documento de mi trabajo.



Preparándome para trabajar un poco antes de dormir.

En pleno trabajo, tomando un café.


 Gracias por haber leído esta aventurita., 

Saludos les mando un beso y un abrazo.







 






 











 







 

viernes, 22 de marzo de 2019

Tomando Copas con una Amiga




Tomando copas con una amiga

Revisando mis fotos antiguas, me encontré una foto tomando una copa con una amiga, ya anteriormente se las había mostrado, pero no les he contado la historia.

Cuando estuve en la primaria, me hice amigo de una niña muy bonita, bueno, al menos a mi me parecía. Hago una nota: es curioso, me gusta travestirme y de hecho, mi ropa interior es de chica y la usó aproximadamente desde 1975, que es cuando empecé a trabajar formalmente. Regresando al relato, A Mariana la dejé de ver al salir de la secundaria y no volví a verla hasta 30 años después. Obviamente, no nos reconocimos, sino estábamos esperando entrar al médico, cuando salió la enfermera y me llamó por mi nombre, entré a mi revisión. Al salir vi que una señora se aproximó a mí, me preguntó si había ido a la primaria Novoa en la colonia Portales, le dije que sí, se le hizo una sonrisa enorme y me dijo, soy Mariana, ¿no te acuerdas de mi? Se me engrandecieron los ojos y simplemente la abracé y correspondientemente nos besamos las mejillas, como ambos teníamos tiempo, fuimos a tomar un café y ponernos de acuerdo. Obviamente ambos estábamos casados con hijos y ambos, estábamos en nuestro segundo matrimonio. Ambos somos muy  felices con nuestras parejas. El resto del año nos vimos unas cuatro veces para platicar de aquellos tiempos de niños. En la cuarta cita, estrené una medias y liguero que mi esposa me había regalado, me puse mis pantalones de mezclilla mi camiseta con el escudo del club de fútbol del los Pumas de la UNAM y me fui a la cita con Mariana.


Nos sentamos en un gabinete, así es que la pierna de mi pantalón quedaba a su vista. Entonces ella notó el broche del liguero, vi que hizo una cara de rareza pero no dijo nada, obviamente mi cara se enrojeció un poco, pero seguimos platicando y tomando un café, pero ella no dijo absolutamente nada. En la siguiente cita, no se aguantó y me lo soltó directamente, oye Fer, el otro día note que en tu pierna traía un “chipotito”, ¿era un defecto del pantalón? Además vi que tu cara se puso roja. Nuevamente se enrojeció mi cara y le dije, esta bien te voy a contar, lo que pasa es que soy travesti, y siempre traigo ropa interior de mujer. ¿Y en este momento traes pantaletas? - Me preguntó, - sí, traigo pantaletas, un brasier y tobimedias. Me hizo que le enseñara cada una de las prendas. Lo hice echando ojo que nadie más viera. Oye Fer y cómo es que te casaste, entonces la paré y le dije, mi querida Mariana, desgraciadamente todo el mundo piensa que si te gusta usar ropa de mujer, automáticamente eres homosexual, y no, mi querida Mariana, habemos muchos travestis que somos heterosexuales. De hecho, tu fuiste la primera chica que me atrajo mucho y, tanto en la secundaría y prepa siempre estuve enamorado de las mujeres. En la facultad conocía a la mamá de mis hijos, después de siete años nos divorciamos y, nada tuvo que ver mi travestismo con mi divorcio. A los cinco años conocí a mi esposa que la amo con locura. Mariana se quedo impresionada por todo lo que le dije, finalmente me pregunta si me hubiera gustado ser mujer. Le dije que no, me gustaba mucho ser hombre, me gustó mucho ser un niño, principalmente porque los juegos de niña  eran muy aburridos, en cambio los de niño era muy interesante, además, cundo estoy con una mujer, me sale mi hombría a todo lo alto y me siento muy, pero muy bien. ¿Pero entonces cómo es que te gusta travestirte? Mi querida Mariana, no lo sé y desde hace mucho tiempo que dejó de importarme esa pregunta. Te cuento en resumen esta historia: cuando estaba en la secundaria, y me ponía la ropa de mi mamá, me dije, cuando entre a la preparatoria ya no me pondré los vestidos de mi mamá. Al llegar la preparatoria, efectivamente ya no me puse la ropa de mi mamá, porque llegó una amiga de mis papás a vivir con nosotros, ella se llama Tina y era joven, así es que empecé a ponerme su ropa que estaba a la moda, es cuando surgieron las minifaldas. Pasó el tiempo y al terminar el primer año de mi licenciatura, me armé de valor e hice mi primera salida a la calle, obviamente la ropa que llevaba, tanto la blusa como la falda, eran de Tina, la ropa interior era mía, ya que Tina me las compró (posiblemente previendo que no usara su ropa interior). Aunque ya han visto mi primera foto de ese día, aquí se las vuelvo a pone, como mencioné, tanto la blusa la bolsa y la falda eran de ella, que depuse me las regaló.



La primera vez que salí a la calle usando minifalda
y blusa de mi amiga Tina, 1970
 A partir de ese día, decidí aceptarme tal y como soy, o sea, me gustan las chicas y me gusta vestirme como ellas. No te niego que hubo veces que sentía la curiosidad de saber por que me gusta vestir de mujer, pero esa interrogante no me quitó el sueño en ese entonces y, mucho menos me lo quita ahora mi querida Mariana.
Entonces Mariana me preguntó si aceptaba un día salir a tomar una copa como amigas, claro que sí, le dije, si quieres este viernes salimos, quedamos de acuerdo. 
Llegó el viernes, yo estaba nerviosa, pues era la primera vez que saldría con alguien conocido del pasado y, además nos teníamos un buen aprecio. A las tres de la tarde me fui a lo de Rochelle, allá cuando estaba por Av. del Taller, pedí que me maquillara sencillo, pues iríamos a tomar una copa a un bar en la tarde. Llevaba dos pelucas, una larga y una a los hombros. Mi amiga Rochelle fue la que me maquilló y yo decidí ponerme la peluca larga.

Me subí a mi auto y me dirigí a su casa, al llegar vi que ella estaba despidiéndose de su mamá y hermano que habían ido a visitarla ese día. Ella me vio de reojo y me hizo una seña de que esperara un poco. Como a los 10 minutos salió y nos saludamos como dos chicas. Obviamente me dijo que me veía muy bien, que ahora seríamos amigas.

Yo iba a arrancar el auto y me dijo, no, necesito ir a Liverpool de Polanco y hay mucho congestionamiento, vámonos en taxi, accedí y salí del auto, en eso vi que observaba mis movimientos. Paramos un taxi que nos llevó a Liverpool. Nos bajamos, intenté pagar el taxi, pero ella me detuvo y pagó el taxi, me sentí extraña, pues siempre que acompañaba a una dama, era yo el que pagaba. Entramos y nos dirigimos a la sección de complementos para dama. Yo estaba un poco nerviosa, pues era la primera vez que entraba a una tienda departamental. Me di cuenta  que las dependientas de perfumería me veían y sonreían, o sea, que me veían como una señora más de todas las que estábamos en perfumería. Eso me dio mucha confianza y seguí caminando atrás de mi amiga, que en ese momento estaba viendo unas carteras de mujer. En el taxi me había comentado que tenía que comprarle un regalo a la maestra de Amanda, su hija, pues el lunes era cumpleaños de la maestra, que además era su amiga.

Se decidió por una cartera roja marca CLOE, preciosa, solo porque yo estaba estrenando una, no me la compré. Fuimos a la caja y mi amiga pagó con un monedero electrónico de Liverpool. Ella me empezó a platicar sobre su monedero, en eso le dieron su tarjeta, la guardó y empezamos a irnos, como había mucha gente, dejé que ella pasara y yo fui detrás de ella, en eso oí a la empleada decirme “señora”, voltee y me extendió la bolsa donde estaba la cartera, por estar platicando mi amiga y yo, ella la dejó en el mostrador la compra, le di las gracias a la señorita y ella me sonrió.

Ya nos íbamos, y se me ocurrió que me tomara una foto en el primer piso, desde donde se ve la planta baja y la famosa araña  giratoria. En esa época, en ese piso estaba la la sección de ropa íntima, entonces mi amiga se dio cuenta y me dijo, ponte ahí para tomarte una foto junto a la ropa íntima.

Salimos de Liverpool y antes de tomar un taxi de regreso a su casa, me dijo que fuéramos a tomar una copa, que ella conocía un pequeño bar, así es que empezamos a caminar y a unas tres cuadras lo encontramos, pero se ve que la cajera estaba en un mal momento, pues quería obligarnos a sentarnos en un lugar muy incómodo, así es que nos fuimos, le dije a mi amiga, por que no vamos al Sanborns que está como a otras tres cuadras, y ahí hay una bar. Al llegar subimos las escaleras, pues el bar está en la planta alta. Al entrar, solo había una mesa ocupada por dos señores, el mesero se nos acercó y nos dio la bienvenidas, adelante señoras, pueden escoger donde sentarse. Escogimos una mesa al centro del bar. Inmediatamente nos dijo que si ya sabíamos que íbamos a tomar, mi amiga pidió una piña colada y yo un daiquirí con ron havana 7 años. Mi amiga se impresionó por mi petición, me dijo que ella pensaba que yo no bebía, le contesté que efectivamente, no bebía, pero una vez que estuve en Cuba, había probado el daiquirí y desde entonces, es la única bebida que pido, nunca he probado otra, nos reímos.

Ella me preguntó que si aceptaba unas críticas sobre mi imagen, ¡claro que sí! Le contesté, eso me ayudaría mucho.  En general vistes muy bien y acorde a tu edad, (las dos somos de la misma edad), pero, por ejemplo, la pulseras que llevas en el tobillo, no se te ve bien, eso es para jovencitas, para nosotras es de mal gusto. Perfecto le dije, incluso la pulsera no es más que una cadenita de cuello que adapté para el tobillo, así es que la regresaré a una cadenita de cuello, jijiji, me reí. En eso, el mesero nos trajo nuestra copas, señoras aquí están sus bebidas, gracias le contestamos. Le dimos una probadita a nuestras copas, y como amigas, nos intercambiamos una probadita de nuestra copas, las dos coincidimos que mi daiquiri estaba mucho mejor que su piña colada.
Un segundo consejo, es que si vas a salir a cualquier lado que no sea de gala, tu pelo largo debe estar recogido o, usar pelo corto, lo más largo, es a los hombros, incluso si vas a una fiesta de gala con pelo largo, deberás usar un peinado que no dejé el pelo suelo en la espalda, pues eso en general es para chicas jóvenes, unos 50 años máximo. En ese momento se acercó el mesero, pues ya nos habíamos acabado las bebidas, le pedimos ahora dos daiquiris, nos sonreímos entre nosotras. De lo demás, me dijo mi amiga, estás estupenda, me di cuenta que dominas perfectamente los tacones altos, tus movimientos tanto al caminar como en este momento que estamos sentadas aquí, todos son completamente naturales de una mujer. No caes en las exageraciones que, en general delata a un hombre disfrazado de mujer. Después nos olvidamos de mi travestismo y empezamos hablar de nuestras familias, de la situación social tan mala de México, y otras cosas. Finalmente al terminar nuestra bebidas, pedimos la cuenta, ella me dijo que cuando varias amigas sale a un restaurante, en general se divide la cuenta, así lo hicimos. Ya para irnos le pedí al mesero si nos podía tomar una foto.

Salimos y tomamos un taxi, ya en su casa me dijo que no me invitaba a pasar pues estaban por llegar sus hijos, yo le dije no se apurara, que estaba consciente de que no era recomendable pasar. Nos despedimos con con un beso en la mejilla y un abrazo, para despedirnos mi amiga me felicitó y me dijo, Fer, eres toda una dama, te lo digo con toda sinceridad, y me da gusto que seamos amigas, yo sonreí y entré a mi auto.
Estoy muy triste, pues dos años depuse de esta maravillosa experiencia mi amiga Mariana falleció de cáncer de mama…
En el café de la Diversidad.


Como todavía era temprano, decidí irme al café que se encuentra en el Centro de Cultural de la  Diversidad, en la calle de Colima (la tercera foto corresponde a ese café). Finalmente me fui a mi casa.

A partir de ese día, tomé muy en cuenta los consejos de mi amiga Mariana. Y si pueden ver en mi colección de fotos, a partir de ese fabuloso día, uso mi peluca corta y, sinceramente creo que me veo mejor, pues por más maquillaje, la edad se nota y, soy feliz aun que pase el tiempo. Esta foto es la siguiente salida que hice, tomé en cuenta los consejos de mi amiga Mariana.
Mi siguiente salida, fue a una reunión. Aquí con mi fabulosa amiga Vicky.


Les mando un beso y un abrazo.



miércoles, 30 de enero de 2019

Visitando a una amiga en la mañana y saliendo al cine en la tarde.




Resumen
Al fin, después de año y medio, logré salir a pasear vestida hermosamente. En general siempre salgo a pasear los viernes, pero las últimas veces resulta que el tráfico es terrible, por lo que decidí salir el jueves 30 del 2018 y, mi idea original era ir a ver a las Reinas Chulas en Coyoacán, pero me enteré que es un teatro-bar y, el espectáculo empezaba alrededor de las 10 de la noche, sinceramente yo soy abstemia y (además, que la entrada costaba 400 pesos), por lo tanto no me atrajo mucho ir para allá pero, con un pesar de no poder ver a estas fabulosas mujeres, rápido me fui a ver la cartelera de la cinética para escoger una película aceptable. Me atrajo la película de una chica que busca a una tía en México. Invité a mi hermano a salir conmigo, y estuvo de acuerdo en ir.

Preámbulo
En enero del 2018, que estuve en el ex-DF, me comuniqué con mi amiga María José (Marijo) para ir a tomar un café en Plaza Satélite, nos dio mucho gusto podernos conocer, platicamos mucho y al terminar, quedamos de que cuando yo visitara el ex-DF, nos tomaríamos un café.

Preparando el Café,para que dos amigas
platiquen placenteramente
Así es que en la mañana del jueves  30 de junio, me levanté de la cama  y le hablé a mi amiga Mari José y le sugerí que fuéramos a tomar el café, ya fuera el viernes o sábado, pero ella me dijo que no podía esos días y, que por que no iba a su casa en ese momento y nos tomábamos un cafecito. Me dio la dirección, me vestí rápido y me dirigí a su casa, fue muy fácil llegar, me recibió encantada, traía un blusa negra  y una falda tipo A negra de lunares amarillos…Estuvimos platicando sobre nuestros sentimientos sobre ser travestis. Ella a diferencia de mi, su sueño es ser una mujer de tiempo competo. Se nos fue el tiempo volando y la gran taza de café quedo vacía… Ella empezó el doloroso proceso de regresar a su masculinidad, pero estaba tan emocionada de que yo estuviera visitándola, como yo de estar de visita, que me regaló su hermoso collar que traía puesto, se lo agradecí mucho, por ese gesto tan genuino…


Me tomé una hora y media para arreglarme, la ropa que tenía en mi cabeza para arreglarme, pensando que la tenía en la casa de mi hermano y resultó que no, así es que empecé a sacar mi ropa que tenía almacenada, encontré mi blusa entallada blanca con rayas verticales, mi falda recta a la rodilla y una chamarreta entallada.

La Salida
La foto clásica en la casa de mi hermano
Al regresar a la casa de mi hermano, rápido me bañé e inicié el ritual de arreglarme hermosamente. Tardé hora y media para quedar lista. Ya iba a tomarme las fotos en la salida de la casa de mi hermano, que ya se volvieron clásicas esas fotos, tomé la primera foto, pero en eso llegó el jardinero que guarda sus herramientas precisamente en ese lugar, así es que no me quedó más remedio que tomarme las fotos dentro de la casa.



Salimos con casi dos horas de anticipación, pensando que llegaríamos en una hora a más tardar, ya que el auto que me prestan tiene esa calcomanía que sirve para subir al segundo piso. En una media hora llegamos a Barranca del Muerto, de ahí a la cinética, nos tomó una hora y media en llegar, el tráfico por Rio Churubusco, por Barranca del Muerto y por José María Rico estaba imposible. Bueno al llegar fuimos a la taquilla, entonces mi hermano y yo empezamos a buscar una película, no por la trama, sino por el horario, ya que la siguiente película interesante empezaba hora y media después. Vimos la película Las Brazas, un documental peruano que describe la lucha de los indígenas para que las trasnacionales no les quiten sus minas y, otro documental sobre indígenas peruanos que se dedican a producir carbón (de ahí el nombre de las Brazas), y  la desesperación por la caída del mercado del carbón, ambos documentales están muy interesantes, lo malo es que las escenas son un poco cansadas, se vuelve un poco tediosa la proyección, pero por otra parte es muy interesante cómo estas personas sobreviven en esas condiciones.
En las butacas del cine, antes de iniciar la función



Al salir de la Cineteca, decidimos ir al Sanborns que se encuentra en la antigua glorieta del Riviera. Al llegar el capitán de meseros nos llevó a la mesa, y nuevamente me sentí lo máximo cuando el tomó mi silla para que yo me sentara, diciéndome, por favor Madame…

No nos venían a atender, lo que pasa que la mesera que nos debería atender se fue sin avisarle al capitán. Cuando le dije al capitán que no nos habían atendido, pidió disculpa diciéndonos que en un momento nos tomaban la orden. Vi que discutía el capitán con una mesera, lo poco que alcancé a oír era que la mesera se quejaba de la que se fue, que siempre lo hacía de esa forma, el capitán le suplicó que nos atendiera, al fin la mesera aceptó e inmediatamente se nos acercó con una sonrisa, ella se comportó muy amable, no descargó su enojo  con nosotros. Al llegar nos preguntó, señora, que va a querer, le conteste que quería unas enchiladas de mole y una jugo de naranja. Y usted señor, unas enchiladas verdes, contestó mi hermano. En lo que esperábamos tomé una foto.

  
En el restaurante cenando muy rico
Al terminar de comer fuimos a la caja a pagar, había un señor que lo estaba atendiendo el cajero y, no hubo problemas, rápido lo atendió. Después seguía una señora, no sé que pasó, pero el cajero se puso un poco nervioso, pero al final pudo resolver el pequeño error que cometió al teclear los alimentos. Pasé yo y le entregué la cuanta junto con mi tarjeta de crédito, primero tecleó en la caja los alimentos que consumimos, me preguntó que si habían sido una enchiladas de mole y  unos chilaquiles, le dije que no, que habían sido unas enchiladas verdes, a partir de ese momento se puso muy nerviosos, al grado que tuvo que llamar a su jefe, mientras me miró y me dijo, disculpe señorita, y su carita se le puso roja, jiji. Al fin llegó su jefe y rápido le resolvió el problema.  En ese tiempo le pedí a mi hermano que si me sacaba una foto cuando estaba pagando el consumo.

Atravesamo la tienda ya todos los departamentos estaba cerrado, solo el restaurante y el bar estaban abiertos. Al llegar a las escaleras, sentí ganas de ir al baño a orinar, pero mejor decidí esperar, a llegar a la casa, pues no me gusta usar los baños públicos (ya en otra  ocasión les platico porqué no me gusta usar los baños públicos cuando voy hermosamente vestida).

Para regresar a la casa nos fuimos por la Ave. División del Norte, hasta el circuito interior a la altura de Chapultepec, de ahí tomamos por Reforma Asia el Periférico, a la altura de del Museo de Antropología, me detuvo una patrulla, me espanté, pensé que querían asaltarnos, mi hermano me dijo que él hablaba, le dije no, déjame a mi. Al llegar el patrullero a mi ventanilla, la bajé y tratando de ser extremadamente encantadora, le pregunté que que pasaba, si había cometido una infracción. Primero se disculpó en lo que se quitaba su casco, disculpe usted señora, no pasa nada, yo insistí en que me dijera por que me había detenido, entonces me dijo que recibieron el reporte de una robo de auto on violencia y, correspondía al auto que traíamos, pero se dió cuenta que era una auto alquilado y pro lo tanto, no era posible ser el auto robado. Nuevamente me pidió disculpas y se retiró, así nos fuimos a la casa.

Llegamos y todavía tuvimos humo para tomarnos un café, platicando sobre la película, que consideramos que no era la gran cosa y lo que pasó con la policía.
Muy contenta de haber tenido un gran día hermosamente vestida.