viernes, 4 de mayo de 2018

Vodevil en la Casa del Lago




Hola Amigas, he estado viendo mis fotografías y, veo que me acuerdo muy bien de todos los detalles de cada una de las salidas, por lo que he decidido escribir mis experiencias en todas mis salidas, así como lo hice con mis amigas españolas. Además es un buien pretexto para exhibir todas mis fotografías.
Empezaré con una salida a la Casa del Lago del bosque de Chapultepec a ver un una obra de vodevil, esto ocurrió el 12 de junio de 2009. Un día antes le platiqué a mi mamá que quería ir a ese espectáculo en la casa del Lago, le pregunté que si quería ir conmigo, ella aceptó gustosamente. Mi mamá ya me había acompañado en otras ocaciones y la habíamos pasado muy bien.
Ya al día siguiente me preparé para arreglarme y estar lista a las 4 Pm, ya que el evento empezaría a las 6 PM, quedamos listas a las 5 PM, pensé que a esa hora tardaríamos más de una hora en llegar, por eso estaba muy nerviosa apurando un poco a  mi mamá, lo que pasó es que Torbellino, la gatita de mi mamá, no quería dejarla fuera de la casa. En lo que mi mamá buscaba a Torbellino (así se llama la gatita), salí a tomarme unas fotos, en la entrada de la casa, como generalmente lo hago. En la foto se ve a mi mamá saliendo de la casa ya con Torbellino adentro.

Pensé en irme por el periférico hasta Paseo de la Reforma y llegar al Lago de Chapultepec. Pensé que iba a ver mucho congestionamiento, pero no, resulta que llegamos a Chapultepec en solo 20 minutos. La casa del Lago tiene un estacionamiento un poco peculiar, ya que está sobre la Av. Paseo de la Reforma, o sea que para entrar hay que quebrar mucho el volante y entrar muy despacio.
Salimos y nos dirigimos a la taquilla, ya había un buen número de personas, hice mi cola en lo que mi mamá veía la Casa del Lago a travez de la ventana. Al llegar a la ventanilla, le dije a la señorita que quería dos boletos, me vio, me sonrió y me dio los boletos, le pagué con con un billete de doscientos pesos y uno de cien pesos, ya que cada boleto costó ciento cincuenta pesos.


Nos informaron con mucha pena que la función empezaría a las seis y media… Entonces le dije a mi mamá que fuéramos a fuera, a tomarnos una fotos. Empezamos a caminar hacia el lago, en eso le dije a mi mamá que me sacara unas fotos en un jadian con un árbol muy hermoso. Mi mamá no era muy buen para eso de los aparatos, las primeras fotos salieron muy borrosas, pues al apretar el botón movía la cámara hacia abajo, creo que eso nos pasa a todas cuando aprendemos a tomar fotografías. Pero mi mamá ya se había hecho una experta, como ven las fotos salieron muy bien, claro que estas fotos son una amplificación, una foto original es la siguiente: 




  Después de esta foto, nos fuimos al lago, ahí mi mami me tomo una de las fotografías que más me gustan. En ese momento, el cielo se estaba nublando, pero como ven el Sol todavía brillaba un poco.



De ahí seguimos paseando por los jardines, hasta que llegamos a la entrada principal de la Casa del  Lago que tiene una escalinata ancha. Este inmueble se construyó en 1906 como casa de campo de Porfirio Díaz. Pero en 1908 fue rentado al incipiente club de automovilismo. La construcción es afrancesada de fines del siglo XVIII. Le pedí a mi mamá queme tomara una foto en esas escalinatas.

Al estar tomado estas fotos, vi que una señorita se nos acercó, nos saludó muy cortésmente y nos indicó que estaba prohibido estar caminado y tomando fotografías, por suerte no me pidió que borrara las fotos que tomé. Nos regresamos a donde estaba el resto de las personas. En ese momento, nos indicaron que ya podíamos entra a la Casa del Lago. Por la posición en que estábamos nos toco ser las últimas en la cola, así es que con paciencia empezamos a subir las escaleras hasta llegar arriba, donde un señor que muy cortésmente nos dio la bienvenida, en lo que yo le entregaba nuestros boletos. Pasamos al recinto, había mesas con cuatro sillas como las de los cabarets, y todas se veían ocupadas, ¡huay! (expresión maya de sorpresa). Tenía miedo que nos tocara mesas diferentes a mi mamá y a mi, seguimos caminando hasta el fondo y ahí había dos lugares, los otros dos estaba una señora grande y una jovencita, las saludamos y pidiendo permiso nos sentamos, o sea, en esa mesa estábamos dos mamases con sus hijas, claro, había diferencias de edad, pues la mamá de la jovencita debe haber tenido uno 55 años y su hija unos treinta años como máximo, cosa que mi mamá, en ese entonces, ya andaba en los ochenta y tantos y una servidora me faltaba uno para los sesenta años. Comenzamos a platicar del show que esperábamos ver, ahí nos enteramos que eran mamá e hija, nos reímos un poco de la casualidad. Curiosamente en ningún momento hicieron caras raras cuando me veían al platicar, creo que siempre pensaron que realmente era la hija de mi mamá.
Empezó la música, en eso nos sirvieron en unos vasitos de plástico vino (muy diluido) y unas botanitas de cacahuates salados y con chile. Empezó la función, salió un maestro de ceremonias para anunciar los espectáculos. Los primeros fueron unos comediantes, obviamente al ser un vodebil, hubo malas palabras, yo solo veía a la mamá de la chica que se ponía roja y escondía la cara, y mi mamá tan deshinibida que era incluso añadía algo a los chistes, la señora solo le decía ¡ay señora! Y ponía cara de quererse reír, pero no se atrevía hacerlo francamente, la hija sí se  reía…
Así pasaron varios artistas, hasta que salieron tres bailarinas, una era la principal, bailando el tango Fumando Espero, pero a un ritmo medio tropical, bailando la chica principal, se metió entre el publico y llegó hasta nuestra mesa, traía uno de los vasitos con el vino y brindó con mi mamá, desgraciadamente no pude tomarle una foto, regresó al estrado y ahí es donde le pude tomar una foto:


Finalmente se acabó el show, como estábamos hasta el fondo, tuvimos que esperar un buen rato esperando que saliera el resto del público, nos despedimos de la mamá y la hija y fuimos a buscar el auto. También tuvimos que esperar un buen rato, ya que varios autos no nos permitían salir, finalmente empezamos a movernos y salimos a Paseo de la Reforma. Le pregunté a mi mamá que si quería cenar, me dijo que sí, así que me dirijo al Sanborns de Insurgentes casi esquina con Colima. Nos sentamos y llegó la señorita mesera, nos sonrió y nos dijo, señoras, aquí les dejo la carta, soy Silvia y estoy para serviles, gracias contestamos mi mamá y yo. Mi mama me dijo que no tenía mucha haber, que quería unos molletes, yo decidí pedir unos pepitos. Llegó la mesera y nos preguntó ¿qué van a pedir hermosa señoras? (Con esas frases donde se refieren a mi como señora, me sube mucho mi ego). Ya pedimos mientras platicábamos sobre mi papá, él murió hace muchos años, y salieron cosas que yo desconocía, claro, cosas buenas. Llegó la mesera con nuestros platos, le pedí de favor que si nos tomaba una foto, con gusto aceptó.

Al salir del restaurante, le pedí a mi mamá que nos tomáramos una foto juntas en salida del restaurante.

Finalmente llegamos a casa, y nos sentamos a tomar un café mientras recreábamos nuestra salida.

Saludos Amigas.

Espero que les haya gustado, por favor háganmelo saber con un pequeño comentario.

Nanda 


  















sábado, 17 de marzo de 2018

La Niña de las Flores


En ese entonces era un niño de siete años, mi mamá me llamó Delaney, de cariño me decía Dela. Delaney es un nombre de origen Galaico y en principio se refiere a niñas, pero también se usa para hombres. Parece ser que mi mamá siempre quiso una niña, pero nací yo. Mi mamá siempre trataba, por diferentes motivos, ponerme faldas, pero sinceramente yo me rehusé siempre.
Mi tía María, la hermana menor de mi mamá, la quiero mucho, pues mucha parte de mi infancia la pasé con ella, ella me enseño andar en patines y en bicicleta y, muchas otras cosas, como leer novelas policiacas y en general de todo género, excepto las novelas de amor, ya que mi tía no creía en él…
Pasó el tiempo y yo ya contaba con 12 años. Un día llegó mi tía con un ánimo muy bueno, se le veía la cara de felicidad. A la hora de comer, mi mamá le preguntó que por que tan contenta, ella nos contestó que no lo íbamos a creer, estoy enamorada, Guauuuuu, todos contestamos a la vez, no lo puedo creer, dijo mi mamá. Te llegó la hora María, y siempre dijiste que el amor no existía. Bueno, lo que pasa es la experiencia en cabeza ajena, tu matrimonio y el de nuestros padres, y el de los abuelos, todos fracasados. Bueno hermana, le dijo mi mamá, eso no quiere decir que a ti te vaya a ir mal, eso dependerá de ustedes dos. Inmediatamente mi mamá le preguntó quién era, en que trabajaba, qué cuando lo llevaría a la casa, etc, etc, etc.
Pasó el tiempo y a los dos años de ser novios decidieron casase, Julian ya había comprado un departamento y empezaron adquirir muebles y todo lo que necesita una nueva pareja. Era 25 de septiembre, fijaron el día de la boda para ddiciembre, esto obligó a apresurar las cosas, decidir donde se llevaría la ceremonia, comprar el vestido de Novia, el banquete, etc, etc. Mi mamá y unas amigas decidieron organizar todo, para que mi tía solo se dedicara a conseguir su vestido de novia. Entonces me agarró de su acompañante para tal menester, yo protesté, pero ella me dijo que realmente seríais divertido, acepté, pues la quiero mucho y haría lo que fuera para que ella fuera feliz. En la comida mi mamá le preguntó a mi tía que quién iba ser su dama de flores, pues contesta mi tía, que no habrá, pus la tradición es que sea la niña más joven de la familia y pues en nuestra familia solo estaba yo y, yo no era una niña. Pero cuando mi tía dijo de la niña más joven, mi mamá me miró con esos ojos que siempre hace cuando quiere meterme en faldas. Rápido le dije a mi mamá que ni lo pensara, que yo no iba a dejar que me metieran en faldas, y punto. Esta bien Delany, dijeron al unísono mi tía y mi mamá. Entonces mi tía agregó, ya veré quien pueda ser mi dama de flores.
Quedé con mi tía que iríamos hacer la primera excursión a las tiendas de vestidos de novia el miércoles saliendo yo de la escuela, ya que tenía un hora libre en la escuela y podía aprovecharla para hacer la tarea, así no estaría preocupado el resto del día por la tarea de la escuela.
Al fin llegamos a la primera tienda, mi tía me dijo que por favor fuera muy crítico si se le vea bien el vestido o no, también que apuntará todos los detalles que ella me dictara. Decidí hacer un esfuerzo muy grande por complacer a mi tía, pues como ya les dije, la quiero mucho.
La tercera tiendas que visitamos, era una tienda bastante grande respecto a las dos anteriores, pues no solo vendían vestidos de novia, sino tenían toda una colección de vestidos para los diferentes eventos, por ejemplo, la primera comunión, quince años, obviamente los vestidos de novia, vestidos para acompañar a la novia, como los vestidos para las damas de flores, eso me llamó la atención, nunca había estado en un lugar con tantos vestidos. En lo que mi tía se cambiaba de vestidos, yo empecé a ver cada uno de los vestidos, en particular me quede viendo uno que parecía de novia, pero de tallas más chicas, la dependienta al ver mi cara como de extrañeza, se me acercó y me dijo, veo que ves con interés ese vestido, rápido voltee y le dije que no, solo miraba todo. Entonces ella ignoró lo que respondí me tomó de hombre y nos acercamos al vestido, mira, este vestido esta hecho con la tela satín de charmeuse, es una tela fina  y ligera, para que le de una caída libre a la falda, ¿quieres preguntar algo más sobre este hermoso vestido? Aún le solté la duda que tenía, sí es un vestido de novia, por que es tan chiquito. La dependienta puso una sonrisa grande y me dijo, no mi niño, no es un vestido de novia, es para la dama de las flores, que realmente son niñas hasta de tu edad, este vestido es más o menos de tu talla, agregó la dependienta. No me había dado cuenta que mi tía estaba atrás de nosotros. Volteé la cabeza y la vi, inmediatamente se me puso roja la cara, entonces mi tía me preguntó, por que me daba pena, no tiene nada de malo que le preguntas a la señorita sobre ese vestido. Yo empecé a tartamudear, me interrumpió mi tía y me preguntó, ¿cómo ves este vestido? Lo vi con cuidado, ella dio una vuelta rápido de tal forma que la falda levantó del suelo viéndose muy hermosa, me di cuenta que era la misma tela del vestido del que acababa de recibir una lección sobre  sobre vestidos. Se lo dije a mi tía que ese me gustaba mucho, que la tela tenía una caída libre, inmediatamente mi tía abrió sus ojos y me dijo, Dela, estas hecho un experto en vestidos de novia, nuevamente se me puso roja la cara. Toda vía vistamos cuatro tiendas más y, ya teníamos 10 posibles vestidos. Cómo yo me hice casi experto en analizar los vestidos de novia, nos sentamos a discutir las ventajas y desventajas de cada uno de los 10 vestidos.  Después de cinco días enteros de analizar cada uno de los vestidos, decidimos que el mejor vestido era donde me instruyeron de aquel vestido hermoso de la niña de las flores, la tela era definitivamente sublime en comparación de las otras. Con todo esto de escoger el vestido ya se había pasado un mes antes de la boda. Así es que mi tía me dijo que este día no iría a la escuela y que la pasaríamos en la tienda. Almorzamos bastante bien, para no pasar hambre, pues los dos sabíamos que estaríamos varias horas en la tienda de los vestidos de novia.
Al llegar la señorita que nos había atendido días antes nos reconoció, no tanto a mi tía, sino a mi, por aquello de la lección sobre las telas para los vestidos de celebraciones especiales. 
Nos sentamos a discutir cómo iba a ser el vestido, mi tía escogió uno de falda recta con escote mediano a la espalda, sin mangas. Entonces le dije que tendríamos que cambiar de tela, pues el chiste del satín de charmeuse es su caída y, en un vestido de falda recta, no luciría, tiene que ser una falda amplia. Afirmó con la cabeza la dependienta, debe ser un vestido de falda amplia, pasen por aquí, nos enseñó varios con faldas amplias, finalmente escogimos uno de falda amplias con adornos en chifón que hacen que el satín realce más su caída.

Ya que quedó el vestido, la dependiente preguntó sobre los vestidos de las damas de honor, mi tía no quería damas de honor, solo la niña de las flores, pero le dijo que no tenía ninguna pariente de la edad adecuada para ser la niña de las flores, solo tengo un sobrino, señalándome, ninguna sobrina. Entonces la dependienta se me quedó mirando con ojos de pícara, mi tía inmediatamente le dijo que ya me la habían propuesto y se negó rotundamente.  Dela, te voy a enseñar algo, me dijo la dependiente, vengan conmigo, fuimos a la oficina de la tienda, entonces la señorita sacó un álbum de fotografías. No sentamos, el título del álbum, era niñas de las flores. Lo abrió y me dijo, todas estas fotos, son de algunas de las niñas que fueron niñas de las flores, lo abrió y  me empezó a explicar cada uno de los vestidos de las fotos. Cada una de ellas tenía un listón, unos la tenían color rosa y unos pocos azul. Le pregunté que significaba los listones, entonces abrió nuevamente el albur en una pagina que tenía un listón azul, mira Dela, las que tienen este ligona azul, son niños, que como en tu caso las novias no tenían a una niña que fuera la niña de las flores. Quedé con la boca abierta, pero si son niñas, le dije, replicó la dependienta, parecen niñas, pero son niños. Mira Dela, a tu edad las hormonas masculinas todavía no hacen el efecto de masculinización, lo mismo en las niñas de tu edad, por esa razón es fácil que un niño pase como niña, solo basta usar la ropa adecuada y un buen peinado.  Animaste Dela, le darás un gusto a tu tía, pues la quieres mucho ¿no? Sí claro, contesté, amo a mi tía mucho, ella me enseñó muchas cosas importantes de mi vida, es como si fuera mi hermana mayor y no mi tía.

Hice cara de afligido, entonces me pregunta la señorita, ¿por que te aflijas? Porque después voy a ser la burla de todos mis compañeros de la escuela, ya que irán a la recepción cinco de ellos, principalmente Florencia, que le caigo mal y nada más esta buscando algo para burlarse de mi. Entonces la señorita me dijo- y cómo se va a enterar que eres tú- ¿Dime? me preguntó, cuando viste las fotos de la niñas con listón azul, reconociste que eran niños, no, le contesté, pues lo mismo, nadie te va a reconocer, agregó, estoy segura que ni tu mamá te reconocería, me reí y le dije que ella, claro que me reconocería.
Entonces ella me dijo, vamos apostar algo, si tu mamá te reconoce, yo pierdo y te regalo un día entero en la feria de los juegos mecánico, pero si tu pierdes, serás la niña de las flores en la boda de tu tía. Entonces le pregunté y ¿cómo vamos hacer eso? Bueno, te vienes un día te arreglo de niña y con el pretexto del vestido de novia, tu tía trae a tu mamá, al entrar te verá ti, y ahí sabremos quien gana, estas de acuerdo, le dije sí, estoy de acuerdo y chocamos las manos.

Déjame te tomó medidas para tener la ropa adecuada, para que te vea tu mamá y, como se que voy a ganar la apuesta, empezaré hacer tu vestido para la boda. Esta apuesta la haremos el sábado, así es que Dela, te vienes el sábado depuse de que comas, sirve que te hago las primeras pruebas de tu vestido. Cuando oí con que seguridad me lo dijo, me empezaron a temblar las piernas. Me dijo a mis adentros, seguro que mi mamá me reconocería si trajera cualquier disfraz.

Llegó el sábado, yo estaba muy nerviosos, mi mamá me preguntó que qué me pasaba, le respondí que nada, entonces mi tía le dijo a mi mamá que había reprobado un examen de historia, pero que al rato me llevaría con una amiga de ella para estudiar. Dela, si tu nunca habías reprobado, siempre has sido un muchacho muy listo, qué pasó, me preguntó mi mamá, tartamudee un poco para poderle responder. Es que me distraje en el examen, y ya no me dio tiempo para responder, pero el lunes la maestra me va a poner otro que estoy seguro que pasaré sin dificultades. Esta bien pero cuidado y repruebas- no mamá, seguro que no. Mi tía y yo nos fuimos a la tienda, al llegar la señorita Bety ya nos estaba esperando, pasa acá Dela, me dijo, que ya es un poco tarde. En eso mi tía se despidió de nosotros y que nos veíamos en dos horas. Rápidamente me tomó de la mano y me llevó a un gabinete, me pidió que me quitara mi camisa, me puso una bata y empezó hacerme una limpieza facial. Me dijo que me iba a depilar un poco las cejas, yo protesté, le dije bueno. Ella me respondió que solo serían las que estaban fuera de lugar, a regañadientes acepté. Efectivamente fue rápido y casi no me dolió. Posteriormente me empezó a maquillar, me comentó que sería un maquillaje muy ligero, por dos razones, primero, eres muy joven, así es que no tienes imperfecciones y segundo, que es de día, solo en la noche se pone un maquillaje fuerte. Finalmente quedé maquillada, empezó a ponerme unas extensiones en mi pelo, para tener el pelo largo, que es la cosa en las chicas de mi edad. Finalmente quede listo, me vi en el espejo y no lo creía, vi a una chica de mi edad, no me reconocí. En ese momento entró mi mamá y mi tía a la tienda, saludando a todo, mi mamá me miró y me sonrió haciéndome un gesto de saludo, y se dirigieron a donde estaba la señorita Bety (la dependienta). Mi tía la presentó con Bety, hablaron un poco y Bety le dijo que quería presentarle a una chica que seguro le gustaría mucho. Mi mamá hizo cara de extrañes por esas palabras, pero aceptó, así es que tres señoras se dirigieron hacia mi. Al llegar, Bety le dice a mi mamá, le presento a Dela, Dela te presento a tu mamá. Rápido me enrojecí, pero la cara de mi mamá fue de incredulidad y a su vez de felicidad, me tomó de la mano he hizo que diera una vuelta, vi lágrimas de felicidad en sus ojos. Ya no había nada que hablar, esas lágrimas de mi mamá me hicieron aceptar ser la “flower girl” de mi tía. Cabe mencionar que ese día me quedé vestido como una niña, fuimos al centro comercial y me compraron ropa de chicas, mi mamá y mi tía parecían niñas en una dulcería. Al final me compraron una buena cantidad de ropa interior y exterior, que yo no sabía por que tanto, pero en fin, estaba como atontado con todo esto que estaba pasando.

Ya en casa mi mamá me dijo que me habían comprado varias ajuares, pues como ya eran vacaciones y en un mes sería la boda, yo viviría como chica ese tiempo, ya no tuve ánimos de protestar, además mi incursión a las tiendas y al restaurante me gustó, era una experiencia totalmente nueva y, ninguno de mis compañeros de escuela sabría de mi aventura como una chica.
Los siguientes días antes de la boda, fui totalmente entrenado para ser una señorita en todo el sentido de la palabra, desde caminar, sentarme, comer, tomar líquidos, traer un bolso sin olvidarlo, ir al baño, incluso a bailar como chica, le pregunté a mi tía que por qué me enseñaba a bailar como chica, solo para que aprendas todo sobre ser una chica, esta bien- le contesté. 
El día de la boda, nadie se dio cuenta que la “flower girl” era un chico. disfruté mucho ese día, desde ir al peinador y el maquillaje, ver en el espejo a una chica bonita, entrar al la iglesia al ritmo de la música, como me tocó entrar en compañía de un chico que acompañaba al novio, era Luis, primo del novio. Me fijé que la mayoría de las miradas eran así a mi. Ya no me intimidaba, pues mi seguridad como chica era grande. Al salir de la iglesia, nuevamente me tocó salir con Luis, pero ahora él me tomó del brazo, yo lo dejé, un poco tímido, pero me sentí bien.
Esta foto, que realmente es un video,
fue el que me inspiró para esta historia.
Lo pueden ver en este dirección (y algunos otros videos). Copia y Pega en tu navegador:
https://www.youtube.com/channel/UCpT6nPolGmtBLRkW-Rq3Faw?view_as=subscriber
Me tocó acompañar a los novios en el auto, mi tía me felicitó y me dio un beso, lo mismo lo hizo su flamante y nuevo esposo y ahora mi tío, cabe mencionar que él era el único que sabía quién era yo, aparte de mis mamá y mi tía.
Llegamos al salón de fiesta, donde ya nos esperaban los invitados y una buen orquesta, vinieron los brindis y todos los mejores deseos a la nueva pareja. Los novios iniciaron el baile, se hicieron las colas para bailar con el novio y con la novia. Yo me dirigí a  formarme para bailar con mi tía, pero al pasar mi mamá me tomó del brazo y nos fuimos a formar con el novio, voltee a verla y nos sonreímos… Ahora entendí porqué la insistencia de mi tía en que yo aprendiera a bailar como una chica. Finalmente me tocó pasar a bailar con el novio, le dije que cuidara mucho a mi tía, pues sabía que yo la quería muchísimo, él me contestó que estaba muy enamorado de ella, que no tuviera cuidado, que la amaba demasiado y la cuidaría como a nadie, finalmente me dijo que me veía preciosa, que estaba seguro que le gustaba a su primo Luis, el chico con el que salí de la iglesia, me puse colorado, no te de pena Dela, me dijo, disfruta el momento, en ese mi mamá me tocó el hombro, pues le tocaba a ella bailar con el flamante novio…
Después vinieron más brindis antes de empezar a cenar, durante la cena los novios se desaparecieron, mientras se oía música…  Al terminar la cena, nuevamente se aparecieron los novios, pero ya vestidos con ropa para empezar su viaje de Luna de Miel, mi tía traía su ramo de novia entre las manos, obviamente iba a lanzar el ramo, todas las mujeres jóvenes se arremolinaron para recibir el ramo, sentí como mi mamá me empujó a ese enjambre de chicas que gritaban, ¡a mi, a mi, a mi…! Decidí ponerme hasta atrás de es núcleo de chicas gritonas. Pensé que cuando viera que el ramo fuera volando, yo me iría en sentido contrario, así evitaría los empujones y jalones que en general se dan las hermosas mujeres cuando quieren atrapar un ramo de novia. 
Subieron a mi tía en una silla y de espaldas al enjambre de chicas, empezó a contar, uno y todas al unísono también contamos, dos, y tres… ¡sale volando el ramo! Se desvía  levemente hacia mi derecha, por lo que me fui hacia la izquierda y hacia delante, donde quedó un claro, pues las chicas que estaban en ese claro, al ver volando el ramo hacia la derecha, todas corrieron hacia allá. Tres chicas brincan simultáneamente para atraparlo, pero entre ellas se interfieren y la que brincó, que estaba del lado derecho, cerró la mano antes de llegarle el ramo y, con su mano ya cerrada o sea con el puño, golpeó el ramo hacia la izquierda y hacia adelante, y yo sola en ese sitio me cayó a mis manos, ninguna chica intentó arrebatarmelo, pues estaba muy lejos de mí, hubiera sido muy feo que alguna lo hubiera intentado hacer. Al voltear a ver a la muchedumbre de chicas, unas me veían con coraje y otras con felicidad, el caso es que me aplaudieron, en eso voté a ver a mi mamá y ella era la más entusiasta en aplaudirme, lo mismo mi tía. Ya me despedí de mi tía y me dijo, serás la próxima en casarte y se río… El novio, ahora mi tío, me dio un abrazo y un beso y me felicitó por lo del ramo.
La fiesta continuó, y empezó la música bailable. Me fui a sentar con mi mamá, en eso llegó un amigo de la familia y sacó a mi mamá a bailar. Yo solo en la mesa estaba tomando un poco de café, en eso veo a tres chicos que se acerca a mi, dos iban juntos y  Luis, que venía del lado opuesto, pero llegó primero un chico que no había visto, acepte bailar, pues mi mamá me sentenció que si rechazaba bailar me castiga, claro, que lo dijo de broma. Fuimos a pista de baile, era una melodía calmada, así es que bailamos abrazados, entonces empecé a sentir como se acercaba a mi, pero tensé mi brazo derecho para que no pudiera acercarse, en fin, toda el tiempo de la música fue un forcejeo para que no se acercara a mi, al terminar me fue a dejar a mi mesa, creo que se enojó porque no lo dejé acercarse. Al rato llegó el otro chico que había venido del mismo grupo del chico con el que bailé, pensé que venía en el mismo plan, así es que lo rechacé, me insiste pero le dije que no. Para esto, había visto que Luis sacó a bailar a Florencia, mi compañera de clase que yo le caía muy mal. Me quedé pensando que el traer unas faldas , me da el poder de decidir con quién sí o con quién no, en eso veo parado a Luis pidiéndome bailar con él, accedí con gusto. Ya bailando me dijo que dudó en volver a intentar pedirme bailar con él, pues vio como rechace al otro chico. Le dije, lo que pasa es que esos chicos lo que querían era aprovechar el baile para “tentonearme”, y eso no lo iba a permitir. Me felicitó y seguimos bailando, entonces me dijo ¿sabes que? me gustas mucho, me preguntó, le dije que algo me había dicho su primo, ahora mi tío, y que me sentía halagada por eso. Entonces, me lo soltó de forma directa, ¿te gusto? Me preguntó. Entonces le dijé que vi como había bailado con Florencia, ¿no será que también le hiciste esa pregunta a Florencia? Se rió y me dijo que le cayó muy mal, se ve que es unan niña muy engreída, por eso aguante solo un apieza con ella, pero regresando a mi pregunta, contéstame por favor, me dijó. No le contesté, pero mi brazo derecho lo flexiones para que se acercara a mí, él puso una sonrisa muy grande mientras yo apoyaba mi mejilla en su hombro. Bailamos el toda la noche, yo me sentía muy bien, hasta un poco emocionado, de reojo vi a mi mamá que estaba con una sonrisa como nunca la había visto…
Ya estábamos despidiéndonos de los papás de Luis, cuando me despedí de Luís, me tomó de las dos manos y me acercó para darme una beso, nuestras comisuras se tocaron, yo sentí una lumbre dentro de mi... 
Ya en nuestro auto de regreso a casa, mi mamá me preguntó que si me había gustado, le dije que todo estuvo muy bonito, … Me interrumpe mi mamá, no me refiero a la boda, me refiero al beso que te dió Luis... 
Esa es otra historia que contaré más adelante   

lunes, 11 de diciembre de 2017

Los Avatares de Diana Mariza

Muchas Cosas Fuertes Suceden en Nuestra Niñez y nos Marcan la Vida.  Ahí se Forman los Agujeros Negros en Torno de los Cuales Gira Nuestra Personalidad y, el Futuro de Nuestras Vidas

Diana Mariza Ruíz

Este texto, es la biografía autorizada de mi amiga Diana, claro que he puesto un poco de imaginación mía, pero realmente un poco. Creo que muchas se sentirán identificadas con los avatares de la magnífica Diana.  Atentamente: Fernanda del Mar


Allá por los años 60 del siglo pasado, nací en el seno de una familia campesina, una familia muy católica, como cualquier familia campesina Latinoamericana y, por lo tanto, muchos hijos, en mi familia, éramos 8 hijos, 6 mujeres y 2 varones. En general es mal negocio para los papás tener más niñas que niños, pues los niños a tempranas edades saldrán a trabajar al campo, ayudando a la economía de la familia. Lo bueno que ya en esta época, con un poco de dedicación de los papas, muchos niños podíamos acceder a la escuela, aunque la mayoría desertaban por cuestiones económicas (hasta hoy en día así pasa). Yo tuve el empeño de estudiar lo más posible. Por esta razón empecé a destacar entre la “pila” de primos que éramos, pues entre los hermanos de mi mamá y mi papá, sumábamos más de 25 niños, por lo que cuando nos reuníamos para las fiestas de las navidades, era una competencia en todo, absolutamente en todo. Estaba Paco, que era el que más corría, Toña que imitaba muy bien a Claudia de Colombia, en fin, así varios de mis primos, yo, por no ser aficionado al deporte y malo para las relaciones públicas,  así es que lo único en lo que podía sobresalir era en los estudios. Cuando les explicaba algo a mis primos, me oían con mucha atención y, de alguna forma me hacía sentir muy bien, y yo sabía que de alguna manera, llegaría a ser alguien importante en el futuro.
Cafetal a pie del volcán

Curiosamente, mis primeros recuerdos de mi vida, es la reunión de navidades cuando yo tenía 4 años, como yo era de los más chicos en ese entonces (ya que al paso de unos años pasé a ser de los de en medio, pues la mata seguía pariendo chiquillos), por lo tanto nos mandaban a jugar con las niñas, para que no nos pasará nada, pues los juegos de los niños mayores eran muy rudos y, nos mandaban con las niñas con el pretexto que que ellas se fueran entrenado, ya que en el futura serían mamas.
Era costumbre de mi familia, hacer una obra teatral, en la que se trataba de que participáramos todos los niños y un que otro mayor, para los papeles difíciles. Muchas de estas obras teatrales, tenían que ver con las llamadas pastorales, donde se recrea el empeño de de satanás por evitar el nacimiento de Jesus, por ser de los más pequeñuelos, me vistieron de pastorsito, y a una de mis primas la vistieron de pastorsita, y así, a los demás los disfrazaron de borreguiles cochinitos, etc. Yo protesté con mi mamá, pues mi disfraz era extremadamente simple, un calzón de mata y una camiseta también de manta y huaraches, en cambio a mi primita le pusieron un vestido que tenía lentejuelas, tenía una diadema roja brillante, lo mismo sus aretes, en fin se veía espléndida, entonces le dije a mi mamá que yo quería vestirme como mi prima, oh! Error, recibí una regañada muy fuerte, como si yo supiera las diferencias entre ser niño y niña. Recuerdo con tristeza que de esa regañada no debía nunca volver a preguntar por que yo no podía vestirme tan llamativo como mi prima. El problema fue, que aunque me dio miedo y en principio debería haberme olvidado del asunto, se me metió más en la cabeza. Después de esa fiesta, y aún con mis 4 años, no se me salía de la cabeza el poder ponerme toda esa ropa maravillosa que le habían puesto a mi prima, y todos los adornos, no entendía por que un niño no podía vestirse así…

Las niñas hermosamente vestidas,
en cambio los niños su traje muy simplón.
Al paso del tiempo, aprendí a reprimir mi impulso de vestirme hermosamente, con el fin de no ser criticada, humillada y castigada, principalmente por mis familiares. Esta situación me lleno de inseguridades, de pensar que el amor  de padres a hijos o entre hermanos estaba muy condicionado cómo me vestía (ya mayor y con estudios, entendí que las normas sociales son implacables con quien no las cumplimos y, estas normas están basadas en puros prejuicios). Pero en fin, logré pasar por un chico del campo normal. Al poco tiempo, mi papá enfermó gravemente, en unas cuantas semanas falleció, esto fue traumático para toda la familia, yo estaba  inconsolable, pues él era muy joven, apenas 37 años. De la noche a la mañana nos vimos en una situación muy difícil, pues mi papá era el que hacía la labor del campo en las pequeñas parcelas que teníamos. Aunque recibimos ayuda de nuestros familiares y amigos, mi mamá tenía que tomar una decisión, pues no podíamos seguir en esa situación. Decidimos irnos a la capital, pues ahí había mucha más posibilidades de que mi mamá pudiera conseguir un trabajo con el cual pudiéramos vivir decentemente.
Al llegar a la capital, nos fuimos a vivir temporalmente a casa de un familiar de mi papá. Allí vivíamos junto a sus hijos y una sobrina de su esposa, llamada María, que era más o menos de mi edad y talla. Maria fue la que hizo que nuevamente saliera esa mujer que tenía dentro de mi completamente reprimida debido aquellos regaños de mi mamá. Esto se debe a que María se arreglaba muy femeninamente para salir, yo quedaba hipnotizada viéndola, con mucho interés y un poco de enviado de no poder ser yo la que se arreglaba para salir. La tercera vez que estaba viendo a María, ella se volteó hacía mi y me pregunto, ¿quieres que te maquille? Mira, te pongo mi vestido amarillo, que creo que te gusta tanto. Me puse rojo como tomate de vergüenza, le contesté rápidamente que no, entonces ella me replicó: es que siempre veo que te gusta ver como me arreglo, pensé que a lo mejor te gustaría probar. No María, disculparme, ya me voy… Salí corriendo viendo una sonrisa maliciosa de María, no volví a intentar verla como se arreglaba…  Años después me enteré que María me preguntó con toda intensión para darme un escarmiento y me olvidara de posibles “desviaciones” de mi vida. Pero ya con ese sentimiento dentro de mi de querer ser mujer, tomé el valor para poder ponerme la ropa de María, claro, cuando me quedaba solita en casa, pues sabía que si alguien me veía en faldas, sería un infierno para mi.

La primera vez que me atreví
a ponerme ropa de mujer
Mi primera oportunidad se dio cuando mi mamá y la prima de mi papá se pusieron a organizar una comida en el campo, ya que de alguna forma todos los que vivíamos en la ciudad, realmente éramos campesinos. Finalmente quedó la fecha para ir a esa comida campesina, cuando me lo dijeron, me alegré, obviamente mi mamá pensó que me había alegrado por la salida, pues no, era por que era la oportunidad de quedarme completamente sola en  casa y, poder vestir como sentía mi alma que debía vestir, o sea, como una mujer. La siguiente semana me la pasé pensando como iba hacerle para que me dejaran en casa solita. Pensé en una enfermedad, pero eso solo haría que mi mamá no fuera, así es que pensé que fuera un castigo, ¿pero cómo?
Probando la ropa interior de mujer,
ahí quedé atrapada para toda la vida
El jueves, una semana antes de la salida, estaba en el salón de clase y mi amigo Roberto, hizo una gran travesura, le alzó la falda a una de las compañeras, ella lo acusó, llamaron a la mamá de Roberto y el castigo que recibió fue que el fin de semana tenía que hacer una tarea muy grande, de tal forma que tanto el sábado como el domingo estaría haciéndola, y tenía prohibido salir de su casa, aunque su familia tenía compromisos familiares el fin de semana, la mamá le prometio a la maestra que Roberto se quedaría haciendo la tares los dos día y, pobre de él si no lo hacía, le iba arder mucho su trasero. Inmediatamente al oír esto se me ocurrió que yo podía hacer una gran travesura y de esa forma poder quedarme el fin de semana en casa, ya que la comida campestre incluía quedarse en una publico el sábado por la noche. El fin de semana estuve pensando en la travesura que debería hacer para que me castigaran igual que Roberto. Estuve pensando que yo no sería capas de hacer una travesura como la de Roberto, así es que pensé que debería tener una cómplice que me ayudara a mi fin, o sea, mi castigo. Pensé en Rebeca, que era mi mejor amiga, ya que nos hacíamos confidencias y en general nos queríamos mucho. De repente me entraba culpabilidad y pensaba que era todo un disparate, pero mi deseo de verme como una mujer era muy fuerte, así es que en la primera oportunidad que tuve el lunes, hablé con Rebeca. Ella no entendía por que quería quedarme sola en casa el fin de semana, yo le dije que simplemente quería experimentar esa soledad, que aunque iba a estar haciendo tarea, seguro iba a disfrutar mucho mi soledad. Rebeca aceptó con gusto ayudarme, aunque ella no se creyó el pretexto que le había dado…

Mi travesura imaginaria.
El jueves, Rebeca simplemente fue con la maestra a acusarme de que le  levanté la falda, yo me quedé atónito, pues no me había dicho que es lo que íbamos hacer… Obviamente acabé en la dirección junto con mi mamá y, oyendo los regaños tanto de la directora como de mi mamá. Cuando ya nos retiramos a casa mi mamá estaba furiosa conmigo, y en eso oí las palabras más hermosas que esperaba oír en mis sueños, “Obviamente no iras a la comida campestre y te quedarás solo en la casa el sábado y domingo” y pobre de ti si no haces la tarea que te ha dejado la maestra… No sé por que llevas esa sonrisa, ya veré cuando estés solo en casa sin que nadie te atienda, bla, bla, bla… En ese momento me di cuenta y mi cara cambió a una cara angustiada, no sé que tan convincente era, pero con lo enojada que estaba mi mamá, realmente no se fijó si expresión era o no era real…


Haciendo la tarea por mi
travesura ficticia 
A partir del viernes empecé hacer la tarea, todo el recreo mala pasé haciendo la tarea, en los descansos entra clase y clase, el caso es que logré hacer la mitad de la tarea el viernes. Al llegar a la casa mi mamá me dio instrucciones de que debería hacer el sábado y el domingo, ya que se irían de la casa a las 4 de la madrugada y ya no tendríamos tiempo de platicar. Mi mamá quería que aparte de hacer la tarea que me habían dado en la escuela como escarmiento, tenía que barrer toda la casa y lavar algunos trastes, no hay problema mamá, seguro que lo hago muy bien. Bueno Fernando (qué nombre de varón quieres que te ponga), me dijo mi mamá, ¿porqué le levantaste su falda a  Rebeca? No sé mamá, creo que me dejé influenciar lo que le pasa Juan la semana pasada, sí, dijo mi mamá, oí hablar de ese incidente, solo espero que ninguna otro chico haga esas travesuras, son muy malas, es denigrar a la mujer, eso habla muy mal de un hombre que hace eso. Le dije a mi mamá, te prometo que nunca voy hacerlo de nuevo. Buenos, Fer, ya acuéstate y te paras a las 8 para que empieces hacer la tarea de la escuela y la que te he dejado.
La delicia de la ropa interior.

Al día siguiente me paré a las 8, lo primero que hice fue ir por toda la casa para estar segura que estaba completamente sola. La puerta de entrada estaba cerrada con el cerrojo, mi mamá me había dicho donde estaba la llave, pero solo la podía usar en casa de una emergencia. Después de terminar de revisar la casa, me fui al bañarme, después fui al cuarto de María y habrá sus cajones sede su cómoda, ahí estaba la maravillosa ropa interior, de varios modelos y colores, de telas como la ceda, algo maravilloso, en un cajón bien ordenadas estaban las pantaletas y en el otro los brasieres, un tercero contenía algunos fondos y medios  fondos. Me fui al armario y abrir sus puertas, ahí estaban vestidos, faldas, blusas y, en la parte inferior zapatos, con tacones de diferentes tamaños, iban desde 3 cm hasta los 12 cm, sin punta sandalias, etc.  Tardé como dos horas en escoger cuatro conjuntos, dos para cada día. Me los llevé a mi cuarto con mucho cuidado, pues no quería arrugar ningún de esas ropas maravillosos. Me quité la toalla que traía alrededor de mi cintura, me senté y tomé las pantaletas, eran negras con encajé al frente, me las fui poniendo con mucho cuidado, pues no quería estropearlas, ya que los encajes son muy delicados, cada vez sentía una emoción indescriptible, me di cuenta que no podía ponerme esa hermosa prenda si no descargaba toda esa emoción que sentía. Me fui al baño y descarga toda mi emoción, me bañé nuevamente haciendo énfasis en mi… para no dejar olor alguno en las pantaletas y ser descubierta. Ya tranquila fácilmente me puse mis pantaletas y el brasier, al verme en el espejo, no sé si era le emoción, pero vi el cuerpo de una chica, con sus curvas correspondientes (inmediatamente me imaginé que de seguro que con todo el atuendo, maquillaje y la peluca de mi mamá, me vería fabulosa…
Me fui al cuarto de mi mamá y me senté en su coqueta, me quedé viendo todo lo que tenía mi mamá para maquillarse, mi color faborito es el rojo, tanto en el labial como en el barniz de uñas. Aunque solo vi a María tres veces como se arreglaba, lo aprendí muy bien, así es que empecé con la base, lo bueno es que yo saqué el color de piel de mi mamá, o sea que su base me sentó perfectamente. Después maquillé mis ojos y el rubor y…  pues había ensayado mimicamente  miles de veces el ponerme el maquillaje de mi mamá y ahora, era una hermosísima realidad. Con mucho cuidado me puse la peluca y al verme en el espejo quedé impactada, estaba viendo a mi mamá de joven, eso me hizo estremecerme de pies a cabeza y, me di cuenta que yo era una mujer realmente. Al darme cuenta de esto, se me quitó esa preocupación de que siendo un niño me gustara  ponerme cosas de niñas, dentro de mi, dejaba de ser un “bicho raro”, pues me quedaba muy claro quién era yo realmente, una mujer.

Poniéndome una falda 
Regrese a mi cuarto, y tomé un vestido muy bonito, era con falda tipo “A” sin mangas y se cerraba con “zipper” por la espalda. Me costó trabajo cerrarlo, pero al fin lo pude hacer. Me puse unas zapatillas de mi mamá, ya que las de mi prima no me quedaban, ella calzaba muy pequeño. AL fin terminé, yo mismo no me reconocía, en mi imagen reflejada por el espejo no se veía nada masculino, era una imagen completamente femenina. Todo esto me llevó toda la mañana, así es que ya tenía mucha hambre, así es que fui a prepararme mi comida, mi mamá me dejó mi comida en el refrigerador, así es que solo tenía que sacarla y calentarla en la estufa, tuve mucho cuidado de ponerme mi delantal completo, para no ir a manchar el hermoso vestido.
Después de haber comido y hecho los quehaceres que me indicó mi mamá, me puse a terminar mi tarea, pues ya me quedaba poco, debido al adelanto que hice el viernes quedó poco de hacer. Como no tenía nada que hacer, decidí salir a la terraza viendo a la calle, el aires soplaba levantando levemente la falda del vestido y de repente oigo un silbido, esos que se le echan a las muchachas bonita, volteé y vi que era uno de nuestros vecinos, así es que me metí inmediatamente, con mucho miedo. Al ver que no pasó nada, ya que el vecino siguió caminado y entró a su casa. Ese hecho, me dio un poco de valor y volví a salir a la terraza, y cuanto muchacho pasaba se me quedaban viendo, y, algunos me decían piropos, yo estaba feliz, encantada de que me admiraran como una mujer…
Tiempo después mi mamá logró reunir lo suficiente para podernos cambiar y vivir independientemente. Yo tuve dos sentimientos encontraos, primero estaba feliz de irnos a vivir solo la familia, pero por otro lado ya no podría usar esa ropa fabulosa de María, que creo que siempre supo de mi gusto por se una chica.
Siempre estudié, para no repetir con mis
hijos, lo que me pasó en mi niñez
Yo siempre me di cuenta que si quería salir de la pobreza, tenía que estudiar, pero la economía de la familia no lo permitía, por eso me puse a trabajar en mis tiempos libres, para no dejar de estudiar y, poder obtener mi título de Bachiller y, con esto poder acceder a una carrera Universitaria.
Algo que siempre me di cuenta, era que las mujeres me gustaban desde el punto de vista sexual, me agradaba las caricias, su olor, en fin… esto me llevó a tener novias, escapadas a prostíbulos. En los cuartos de las prostitutas, aprovechaba para apoderarme de un lápiz labial o rímel para las pestañas y algunas otras cositas. Desgraciadamente todo estos “botines” que robaba, tenía que deshacerme de ellos, pues en la casa que vivíamos la familia era tan pequeña que no había donde esconderlas.
Esto, me obligó a tratar de independizarme de mi mamá, trabajé lo más posible sin dejar de estudiar. Finalmente logré juntar la fianza que me pedían para poder  ocupar un departamento. Cuando llegue a mi departamento cargando mi cosas, me dio una sensación de libertad absoluta, inmediatamente, lo primero que hice fue poner la poca ropa de mujer que tenía en ganchos y en mis cajones, mi único par de zapatillas, en su lugar, a la vista de todos, claro, esos todos era yo solita. Sentí que al fin llegaba a mi casa, que había estado viviendo en casas ajenas donde había reglas muy restringidas.
En mi trabajo prosperé bastante, un día mi jefa me preguntó si quería irme a la capital, pues había un puesto con mejor paga. no lo pensé dos veces, inmediatamente le dije que sí.  Para mi era la oportunidad de poder sacar a esa mujer que llevaba tanto tiempo dentro de mi y que, solo en ocaciones se asomaba  a la luz tímidamente…
Conocí a varios compañeros tanto del trabajo como del edificio donde llegué a vivir.   Al poco tiempo me hice amante de una vecina, Sonia, quedamos que solo era sexo, que no estábamos enamorados mutuamente. Pero, como siempre resultó embarazada, así es que nací mi primer hijo. Pasó el tiempo y conocía una chica maravillosa, Rocío, prono nos hicimos novios. Aunque teníamos un hijo Sonia y yo, habíamos quedado que solo tendríamos sexo, que no formaríamos una pareja, pero cuando Sonia se enteró de Rocío desapareció junto con mi hijo, nunca supe más de ellos dos.
Al convivir más tiempo con Rocío, me di cuenta que ella estaba tan enamorada de mi como yo de ella, ahí es que decidí contarle sobre mi deseo de ser mujer. Le conté todo, lo que sentía, lo que quería hacer, pero también le dejé muy claro que desde el punto de vista sexual, solo a ella la deseaba.  Pasamos momento muy felices, yo podía estar vestida completamente como una mujer y ella no ponía ningún repara, hacíamos el amor en pantaletas y brasieres, que depuse salían volando de entra las sábanas. Al paso del tiempo, empezamos a tener problemas, no sé si a final de cuentas sí le afectó mi feminidad o no, ella decía que no, pero sus pretextos para encontrar disgustos, eran muy infantiles… Finalmente decidimos divorciarnos. Nuevamente quede solo, pero con muchos ánimos de seguir viviendo mi feminidad… En esta nueva época de mi vida, empecé a vivir una dualidad, en la mañana me arreglaba para ir a trabajar como un hombre bien vestido y, mi comportamiento completamente masculino y, en la noche me convertía en una mujer, bien vestida, sin caer en la vulgaridad, pero tampoco en una hermana de la caridad. Yo era muy feliz, con esta vida, me pasaba por la mente ir más lejos y, tratar de día a día pasar más tiempo como mujer.
Así debimos habernos visto mi esposa y yo
Al paso del tiempo conocí a una mujer fabulosa, de la cual me he enamorado y tuve la suerte que yo le gusté. Pero antes de hacernos novios, le conté sobre mi dualidad de género, ella inmediatamente me aceptó, incluso con muchos ánimos. Ya como novios me daba consejos sobre cómo debía de vestir, cómo maquillarme, etc. No nos podíamos casar, pues ella todavía estaba casada,pero estaba ya en lo trámites del divorcio. Al fin pudimos casarnos por el civil, en la ciudad de Maracaibo, en Venezuela, ya que por parte de mi compañía hice una estancia de un año. Apoco tiempo tuvimos un hijo y dos años depuse nací mi segundo hijo. En esa época de mi vida, era extraordinariamente feliz, por un lado estar criando a mis dos hijos, y una esposa que me adoraba, así como yo a ella. El apoyo era tan grande sobre mi feminidad, que consiguió hormonas para empezar a femenina mi cuerpo. Recuerdo que al principio íbamos a las tiendas departamentales, yo con mi ropa de hombre, y pasábamos hora en la rompas y accesorios para dama. Y un día, quedamos de ir a una de estas tiendas en la tarde, al terminar de comer, me dijo mi esposa que me bañara, y como la adoraba, le obedecí, al salir del baño, me tenía preparado toso un conjunto de ropa y accesorios de mujer. Me vio y me dijo que iríamos como dos amigas de compras. Yo emocionada le dije que sí, mis pues esa idea también me había pasado pro la cabeza, solo que pensaba que debía esperar un poco más. Fue hermosa cuando las dependientas se acercaban a nosotras y nos decían, -…les pudo ayudar en algo señoras…-, -…señoritas, tengo esta otro modelo…-, etc.  Salimos con varios paquetes de la tienda, fuimos a cenar a un buen restaurante, nos recibieron muy amablemente, pasen señoritas, tenemos mesas aquí y allá, señalamos una cerca de la ventana, al llegar, dos mecerían nos abrieron las sillas para sentarnos, yo me sentía soñada, por primera vez me sentía una mujer completa. Esto, creo, se debe a que mi imagen era completamente femenina, solo vi sonrisas en todas las personas que nos atendieron, finalmente fuimos al cine, ya en la obscuridad nos besamos, creo que nadie nos veía, pues la mayoría estaban haciendo lo mismo…





Pero vino la desgracia, a mi esposa le descubrieron una enfermedad mortal, y a los ocho meses la perdimos, ahora era una padre con soda hijos, … 
Pero a partir del día que me quedé solo en la casa, decidí que Diana debería vivir para siempre y, enterré a Fernando com había enterrado a esa maravillosa mujer…
Ya casi a mi sétima década, vivo en mi ciudad de mis recuerdos, soy profesora y doy clases en la Universidad, todos me conocen como la profesora Diana, y yo, soy muy feliz. En la calle hay veces que me cruzo con familiares, los que tiene más prejuicios,  prefieren cambiarse de acera y no cruzar su mirada con la mía, pero tengo sobrinos que me adoran, soy su tía Diana.

Lo mejor de todo, es que mis hijos aceptan a Diana, aunque no dejo de ser su papá, siempre me hablan en femenino y me dan todo el cariño de hijos…

Les mando un beso y un abrazo desde la hermosa Colombia.