viernes, 4 de mayo de 2018

Vodevil en la Casa del Lago




Hola Amigas, he estado viendo mis fotografías y, veo que me acuerdo muy bien de todos los detalles de cada una de las salidas, por lo que he decidido escribir mis experiencias en todas mis salidas, así como lo hice con mis amigas españolas. Además es un buien pretexto para exhibir todas mis fotografías.
Empezaré con una salida a la Casa del Lago del bosque de Chapultepec a ver un una obra de vodevil, esto ocurrió el 12 de junio de 2009. Un día antes le platiqué a mi mamá que quería ir a ese espectáculo en la casa del Lago, le pregunté que si quería ir conmigo, ella aceptó gustosamente. Mi mamá ya me había acompañado en otras ocaciones y la habíamos pasado muy bien.
Ya al día siguiente me preparé para arreglarme y estar lista a las 4 Pm, ya que el evento empezaría a las 6 PM, quedamos listas a las 5 PM, pensé que a esa hora tardaríamos más de una hora en llegar, por eso estaba muy nerviosa apurando un poco a  mi mamá, lo que pasó es que Torbellino, la gatita de mi mamá, no quería dejarla fuera de la casa. En lo que mi mamá buscaba a Torbellino (así se llama la gatita), salí a tomarme unas fotos, en la entrada de la casa, como generalmente lo hago. En la foto se ve a mi mamá saliendo de la casa ya con Torbellino adentro.

Pensé en irme por el periférico hasta Paseo de la Reforma y llegar al Lago de Chapultepec. Pensé que iba a ver mucho congestionamiento, pero no, resulta que llegamos a Chapultepec en solo 20 minutos. La casa del Lago tiene un estacionamiento un poco peculiar, ya que está sobre la Av. Paseo de la Reforma, o sea que para entrar hay que quebrar mucho el volante y entrar muy despacio.
Salimos y nos dirigimos a la taquilla, ya había un buen número de personas, hice mi cola en lo que mi mamá veía la Casa del Lago a travez de la ventana. Al llegar a la ventanilla, le dije a la señorita que quería dos boletos, me vio, me sonrió y me dio los boletos, le pagué con con un billete de doscientos pesos y uno de cien pesos, ya que cada boleto costó ciento cincuenta pesos.


Nos informaron con mucha pena que la función empezaría a las seis y media… Entonces le dije a mi mamá que fuéramos a fuera, a tomarnos una fotos. Empezamos a caminar hacia el lago, en eso le dije a mi mamá que me sacara unas fotos en un jadian con un árbol muy hermoso. Mi mamá no era muy buen para eso de los aparatos, las primeras fotos salieron muy borrosas, pues al apretar el botón movía la cámara hacia abajo, creo que eso nos pasa a todas cuando aprendemos a tomar fotografías. Pero mi mamá ya se había hecho una experta, como ven las fotos salieron muy bien, claro que estas fotos son una amplificación, una foto original es la siguiente: 




  Después de esta foto, nos fuimos al lago, ahí mi mami me tomo una de las fotografías que más me gustan. En ese momento, el cielo se estaba nublando, pero como ven el Sol todavía brillaba un poco.



De ahí seguimos paseando por los jardines, hasta que llegamos a la entrada principal de la Casa del  Lago que tiene una escalinata ancha. Este inmueble se construyó en 1906 como casa de campo de Porfirio Díaz. Pero en 1908 fue rentado al incipiente club de automovilismo. La construcción es afrancesada de fines del siglo XVIII. Le pedí a mi mamá queme tomara una foto en esas escalinatas.

Al estar tomado estas fotos, vi que una señorita se nos acercó, nos saludó muy cortésmente y nos indicó que estaba prohibido estar caminado y tomando fotografías, por suerte no me pidió que borrara las fotos que tomé. Nos regresamos a donde estaba el resto de las personas. En ese momento, nos indicaron que ya podíamos entra a la Casa del Lago. Por la posición en que estábamos nos toco ser las últimas en la cola, así es que con paciencia empezamos a subir las escaleras hasta llegar arriba, donde un señor que muy cortésmente nos dio la bienvenida, en lo que yo le entregaba nuestros boletos. Pasamos al recinto, había mesas con cuatro sillas como las de los cabarets, y todas se veían ocupadas, ¡huay! (expresión maya de sorpresa). Tenía miedo que nos tocara mesas diferentes a mi mamá y a mi, seguimos caminando hasta el fondo y ahí había dos lugares, los otros dos estaba una señora grande y una jovencita, las saludamos y pidiendo permiso nos sentamos, o sea, en esa mesa estábamos dos mamases con sus hijas, claro, había diferencias de edad, pues la mamá de la jovencita debe haber tenido uno 55 años y su hija unos treinta años como máximo, cosa que mi mamá, en ese entonces, ya andaba en los ochenta y tantos y una servidora me faltaba uno para los sesenta años. Comenzamos a platicar del show que esperábamos ver, ahí nos enteramos que eran mamá e hija, nos reímos un poco de la casualidad. Curiosamente en ningún momento hicieron caras raras cuando me veían al platicar, creo que siempre pensaron que realmente era la hija de mi mamá.
Empezó la música, en eso nos sirvieron en unos vasitos de plástico vino (muy diluido) y unas botanitas de cacahuates salados y con chile. Empezó la función, salió un maestro de ceremonias para anunciar los espectáculos. Los primeros fueron unos comediantes, obviamente al ser un vodebil, hubo malas palabras, yo solo veía a la mamá de la chica que se ponía roja y escondía la cara, y mi mamá tan deshinibida que era incluso añadía algo a los chistes, la señora solo le decía ¡ay señora! Y ponía cara de quererse reír, pero no se atrevía hacerlo francamente, la hija sí se  reía…
Así pasaron varios artistas, hasta que salieron tres bailarinas, una era la principal, bailando el tango Fumando Espero, pero a un ritmo medio tropical, bailando la chica principal, se metió entre el publico y llegó hasta nuestra mesa, traía uno de los vasitos con el vino y brindó con mi mamá, desgraciadamente no pude tomarle una foto, regresó al estrado y ahí es donde le pude tomar una foto:


Finalmente se acabó el show, como estábamos hasta el fondo, tuvimos que esperar un buen rato esperando que saliera el resto del público, nos despedimos de la mamá y la hija y fuimos a buscar el auto. También tuvimos que esperar un buen rato, ya que varios autos no nos permitían salir, finalmente empezamos a movernos y salimos a Paseo de la Reforma. Le pregunté a mi mamá que si quería cenar, me dijo que sí, así que me dirijo al Sanborns de Insurgentes casi esquina con Colima. Nos sentamos y llegó la señorita mesera, nos sonrió y nos dijo, señoras, aquí les dejo la carta, soy Silvia y estoy para serviles, gracias contestamos mi mamá y yo. Mi mama me dijo que no tenía mucha haber, que quería unos molletes, yo decidí pedir unos pepitos. Llegó la mesera y nos preguntó ¿qué van a pedir hermosa señoras? (Con esas frases donde se refieren a mi como señora, me sube mucho mi ego). Ya pedimos mientras platicábamos sobre mi papá, él murió hace muchos años, y salieron cosas que yo desconocía, claro, cosas buenas. Llegó la mesera con nuestros platos, le pedí de favor que si nos tomaba una foto, con gusto aceptó.

Al salir del restaurante, le pedí a mi mamá que nos tomáramos una foto juntas en salida del restaurante.

Finalmente llegamos a casa, y nos sentamos a tomar un café mientras recreábamos nuestra salida.

Saludos Amigas.

Espero que les haya gustado, por favor háganmelo saber con un pequeño comentario.

Nanda 


  















2 comentarios:

Enrique dijo...

También eres una excelente persona porque respetas amas y tomas mucho en cuenta a tu mamá quien resulta ser una buena madre para ti cuidala mucho

thalia rosita dijo...

Admiro a las madres, padres, familiares que les dan toda la confianza a los hijos, para que ellos les cuenten, sus sueños, gustos y deseos mas íntimos, y les ayuden a ser felices, realizando sus deseos. La carga de ocultar, una parte tan intima de sí mismos a la persona que amas puede ser muy pesada.

Chicos valientes, capaces de confiar sus deseos a la mamá, familia y amigos, en un medio machista y retrogrado como es el latino, desafiando y enfrentando los tabús, roles, paradigmas, impuestos arbitrariamente, por la sociedad, la religión, el estado.
El mayor obsequio que se puede dar o recibir es la aceptación total. Aceptar totalmente a alguien significa “no esperar que sea distinto de como es, si ofrecemos también honradez, él otro siempre sabrá a que atenerse con uno”.

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